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Coyhaique: la verde ciudad que está hundida en esmog

Rodeada de montañas blancas y ríos con las aguas más puras del continente, esta ciudad chilena está luchando contra problemas severos de contaminación del aire.
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26 May 2016 – 4:26 PM EDT

En el extremo austral de Chile, en la Patagonia, hay un valle entre dos ríos, rodeado de cerros y montañas. En ese valle, ubicado en el centro de la XI Región de Aysén, está Coyhaique, una ciudad de 60 mil habitantes sobre la que por estos días cae una capa espesa de humo. Esta no es producto de los automóviles, ni de las industrias, sino que del frío. El frío que mueve a sus residentes a quemar leña húmeda para temperarse. Gracias a ella, la capital regional está en la mira de las autoridades medioambientales.

“La mala calidad del aire se siente al respirar, sobre todo en los momentos de preemergencia o emergencia, donde molesta la garganta, pica, incluso en algunas zonas molestan los ojos”, dice Rigoberto Jofré, de 32 años, quien vive en el centro de Coyhaique y que explica que, cuando no hay viento, se puede ver una masa de esmog sobre la ciudad. “Hay un notorio olor a humo de combustión a leña en el ambiente. Si caminas por la calle el olor te queda impregnado en la ropa y si abres una ventana de tu casa y se queda abierta, en la tarde de seguro estarás con la casa pasada a humo”.

Dos estudios encendieron las alarmas sobre los severos problemas de contaminación del aire que viven los coyhaiquinos. Primero, una investigación realizada por Patricio Pérez, doctor en Física e investigador del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, concluyó que los peaks de esmog en Coyhaique superaron a los de Beijing en 2015. Y luego, una base de datos publicada el 12 de mayo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que la capital de la Región de Aysén superó a grandes ciudades de Latinoamérica –como Ciudad de México, con problemas históricos de polución– en los niveles de MP2,5 (material particulado fino respirable) del aire, el contaminante, según el Ministerio de Medio Ambiente, más agresivo para la salud. Coyhaique promedió 64 microgramos de MP2,5 por metro cúbico de polución anual, seis veces lo recomendado por la OMS.

Esto no sólo es un problema en esta ciudad, sino que en muchas otras ciudades medias y pueblos del sur de Chile, que en invierno deben resistir bajas temperaturas y que recurren a la leña. Pero Coihayque destaca especialmente, sobre todo teniendo en cuenta que se ubica en un lugar de naturaleza privilegiada.


“Por su ubicación geográfica y su topografía tiene condiciones muy desfavorables para la dispersión de los contaminantes atmosféricos. Esta condición se hace crítica en las estaciones de otoño e invierno”, dice el físico Patricio Pérez. Y es que en los meses de frío la principal fuente de calefacción de esta ciudad del sur de Chile –y de casi toda la zona– es la leña, que finalmente representa un 94% del total de emisiones de MP2,5. Coyhaique, entonces, que tiene aproximadamente 19 mil hogares, cuenta con alrededor de 23 mil estufas encendidas durante el día (muchas casas cuentan con más de una). “Si se reemplaza la leña por electricidad o gas natural, se acaba la contaminación en Coyhaique”, plantea Pérez.

En relación a 2014, el año pasado la contaminación se redujo en un 20%. Pero en 2016, debido a las bajas temperaturas, a la falta de vientos y a un déficit de lluvias de un 75%, ya van 32 episodios críticos entre alertas, preemergencias y emergencias sanitarias ambientales. “La invitación es a utilizar leña seca [menor a 25% de humedad], a hacer buenas prácticas de uso, a adquirir la leña en tiempo oportuno, a tener espacios de secado o sencillamente reconvertirse a otro combustible”, dice Susana Figueroa, secretaria regional de Medio Ambiente de la Región de Aysén.

Lo que más preocupa es el impacto en la salud de las personas. Según un Informe Epidemiológico de la Secretaria Regional de Salud de Aysén, desde el 18 de abril las consultas de urgencia por infecciones respiratorias agudas (IRA) en la población se han incrementado gradualmente, superando así las de los dos años anteriores. Por otro lado, al revisar el comportamiento diario, a partir del 6 de mayo hay un leve peak posterior a los días de episodios críticos cercano a un 9%. Sin embargo, los niveles de demanda por IRA se mantienen bajo el umbral crítico, con un 26,1% de las consultas de urgencias totales.

“Las complicaciones agudas, fundamentalmente respiratorias y cardiovasculares, también dependen de otros factores que coinciden temporalmente con el período de mayor contaminación”, aclara Franklin Fournier, presidente regional del Colegio Médico. “Es decir, la circulación de virus invernales y temperaturas bajo cero. Pero de igual forma se puede observar un aumento de las consultas respiratorias y prolongación de estos cuadros… Las consecuencias crónicas como cánceres y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas se verán en diez o veinte años, ¿esperaremos eso para actuar?”.


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Para hacer frente al problema, las autoridades aplicaron medidas de contingencia, las que van desde limitar los sistemas de calefacción a leña a uno por vivienda en alerta ambiental hasta restringirlos totalmente. El cumplimiento de estas es fiscalizado por la Autoridad Sanitaria Regional, que ya ha aplicado sanciones (que todavía no terminan en multa; están en proceso de descargos). También se ha educado a la comunidad: “El plan de descontaminación empezó a regir el 28 de marzo, por lo que muchas personas aún no estaban tan informadas de cómo serían las medidas para proteger la salud durante los días de mayor concentración de contaminantes”, dice Susana Figueroa.

El plan al que se refiere Figueroa, entre otras medidas, considera el recambio de los calefactores antiguos por otros con nuevas tecnologías, que también utilizan pellets y parafina. Y, además, un subsidio para la aislación térmica de las viviendas y una mejora en el estándar térmico a la hora de construir.

“Uno esperaría poder disfrutar de cielos azules y un aire envidiablemente puro, pero las condiciones meteorológicas, geográficas, la calefacción a leña y el crecimiento de la población, hacen un feliz conjunto de características para que se dé esta triste situación”, concluye Fournier. “Es toda una paradoja: aunque estamos rodeados de lugares envidiados en todo el mundo, aguas cristalinas, especies únicas en flora y fauna, la capital regional es un asco”.

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