CityLab Delincuencia

¿Debería ser un crimen de odio agredir a la policía?

Un político del estado de Nueva York quiere aprobar una ley que haría de los agentes de policía una clase protegida.
9 Ago 2016 – 12:05 PM EDT

Ronald Castorina -un asambleísta estatal que representa a Staten Island, en Nueva York-, ha propuesto un proyecto de ley que convertiría en un crimen de odio la agresión física a un agente policial. El llamado proyecto de ley "Blue Lives Matter" ("las vidas azules importan") clasificaría a la policía como una clase protegida en el estado, y agregaría "uniforme" a la raza, el género, la edad, la orientación sexual, el origen nacional, la discapacidad y el estatus religioso.

Entre los sindicatos de policía no lo pensarán dos veces y apoyarán la medida. Pero, para todos los demás, incluidos los propios agentes de policía, ampliar las leyes de los delitos de odio para incluir el "uniforme" como una clase protegida no va a resolver los problemas —reales e imaginarios— que los defensores del proyecto de ley esperan abordar.

Como reporta el New York Observer , el asambleísta Castorina tiene la intención de evitar más asesinatos de policías como las recientes masacres en Baton Rouge y Dallas. Este proyecto de ley llevaría automáticamente al siguiente nivel las sanciones por agredir a policías. Una agresión contra un oficial de policía motivada por el uniforme convertiría un delito grave de Clase C en un delito grave de Clase B, por ejemplo, aumentando drásticamente las penas para delitos que ya se penalizan hasta con treinta años de prisión.

Pero el objetivo de la legislación contra crímenes de odio no es solo disuadir. Las leyes contra los crímenes de odio también sirven como un "mecanismo para fomentar la investigación" en los delitos que de otro modo podrían no ser investigados, como explicó Jeannine Bell, profesora de derecho de la Universidad de Indiana Bloomington, a U.S. News el año pasado. La mayoría de los crímenes que se procesan bajo leyes de crímenes de odio son delitos menores, como el vandalismo, crímenes demasiado menores como para desencadenar una investigación bajo otras circunstancias. La policía siempre investiga a fondo los delitos en su contra.

La idea de poner el uniforme como una categoría protegida ha sido repetida una y otra vez. En marzo, Kenneth R. Buck, congresista republicano de Colorado introdujo una legislación para agregar la policía como una clase protegida bajo las leyes federales de los crímenes de odio. Chuck Canterbury, presidente de la Orden Fraternal de la Policía (organización que reúne a 325,000 agentes policiales), apoyó ese proyecto de ley. Canterbury ha estado presionando para que se realice este cambio desde al menos el año 2014, y ha enviado cartas formales al presidente y al Congreso presionando la postura del sindicato de la policía en enero de 2015. El sindicato de la policía esperaba añadir "uniforme" a la lista de categorías protegidas en 2009, cuando se amplió la ley federal de crímenes de odio.

Hay una profunda ironía en el hecho de que la policía pida leyes para protegerse del odio, la que se remonta a los orígenes históricos de las fuerzas estadounidenses del orden público en las patrullas de esclavos y "guardias nocturnas". Incluso el nombre para el proyecto de ley de Nueva York y otros similares, "Blue Lives Matter", se refiere directamente al movimiento "Black Lives Matter", y es una forma de decir que las vidas de las personas de raza negra no importan, pero las de los policías sí. "Blue Lives Matter" es una objeción a las demandas de los manifestantes negros de verdadera justicia penal presentada como una confirmación de las fuerzas del orden público. Y para aquellos que dicen "All Lives Matter" (todas las vidas importan): ¿Con qué frecuencia sale a relucir "All Lives Matter" en respuesta a alguien que diga "Blue Lives Matter"?.

Si la formulación de la ley "Blue Lives Matter" es agresiva, es acorde a la retórica a veces despiadada de los sindicatos policiales. Los sindicatos policiales a menudo recurren a un lenguaje vil y violento para responder a las críticas, incluso atacando a la población a la que están obligados a proteger, en respuesta al escrutinio. Pero al menos el contenido de "Blue Lives Matter" es una política concreta.

Pero como política destinada a prevenir la violencia contra la policía, un proyecto de ley de crímenes de odio no va a lograr mucho. Los crímenes contra la policía—agredir a un oficial durante un arresto, por ejemplo— ya se castigan con penas severas. Los crímenes en contra de la policía por el simple hecho de ser policía son escasos. De hecho, los crímenes de cualquier tipo contra la policía son raros.

A pesar de las atroces masacres ocurridas en Baton Rouge y Dallas, la nación no está envuelta en una guerra contra la policía. La cifra absoluta de muertes de agentes de policía se encuentra en niveles históricamente bajos. Más importante aún, también el índice de mortalidad de agentes de policía está en niveles históricamente bajos ( Radley Balko entregó más contexto sobre estas cifras). Esto se ve en este gráfico, el que describe cómo el peak estuvo durante la prohibición de venta de alcohol, hace ya casi un siglo.


Este gráfico, por ejemplo, muestra la tendencia a la baja de las muertes de agentes entre los 90 y la actualidad.

Si el asambleísta Castorina quisiera proteger a un mayor número de neoyorquinos con la legislación de crímenes de odio, pensaría más en sus constituyentes de la comunidad LGBT. Aunque los crímenes cometidos en base a la orientación sexual o el género ya pueden ser investigados y juzgados como crímenes de odio bajo la ley estatal, las personas de la comunidad LGBT aún corren más riesgos de ser víctimas de un crimen de odio que cualquier otra minoría a nivel nacional.

Y si el asambleísta Castorina quiere proteger la vida de la policía específicamente, quizás deba revisar su oposición a la ley conocida como SAFE Act, que prohíbe que los delincuentes y las personas con enfermedades mentales peligrosas compren armas de fuego. La policía no es a menudo blanco de crímenes de odio, pero muy a menudo se enfrenta a personas que no deberían poseer armas, pero que sí las tienen

En su lugar, el asambleísta Castorina y los republicanos que insisten en las leyes "Blue Lives Matter" parecen estar empeñados, al igual que Donald Trump, en mostrarse como amigos de la ley y el orden. Sin embargo, si sus mejores ideas políticas para proteger las fuerzas del orden son puramente simbólicas, no están ayudando a la policía.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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