Censos

Por qué es grave que se pregunte en el censo sobre el estatus migratorio

Activistas de los derechos civiles afirman que los inmigrantes no responderán al cuestionario que sirve para distribuir los fondos federales y asignar asientos en el Congreso.
27 Mar 2018 – 3:31 PM EDT

El más reciente censo nacional, el de 2010, incluyó preguntas sobre edad, sexo, raza, origen hispano, las relaciones familiares y si se es o no dueño de vivienda, pero ninguna sobre la ciudadanía.

Este lunes el Secretario del Departamento de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, anunció esta nueva incorporación en una petición de último minuto. Todas las preguntas para el censo de 2018 deben estar en manos del Congreso dos años antes, es decir, en abril.

Expertos opinan que preguntar sobre la ciudadanía podría inhibir la participación de inmigrantes que temen o que el gobierno pueda usar la información en su contra, o que alguna respuesta dada durante el proceso de empadronamiento afecte la posibilidad de obtener una visa o la residencia permanente, aunque esa información es confidencial.

El que los inmigrantes se inhiban de participar a su vez afectaría desde cómo se distribuyen los escaños del Congreso en todo el país hasta dónde se invierten billones de dólares federales.

"Sabemos que después del censo de 2010, el estado de Texas recibió cuatro escaños más en el Congreso, Florida recibió dos, Arizona recibió dos. Todos esos estados lo que tuvieron en común fue que incrementaron su población hispana", dijo a Univision Noticias Arturo Vargas, director de NALEO, una organización no partidista que impulsa la participación cívica de los latinos en Estados Unidos. "Si no se cuentan a todos los hispanos en el año 2020, es posible que esos estados no vayan a poder mantener el número de escaños de la cámara de representantes que hoy día tengan o quizás deben de recibir por la población que hoy han incrementado", agrega.

Es posible, por ejemplo, que bajo este escenario el estado de California que hoy en día tiene 53 escaños en el Congreso, pueda perder uno o dos si los hispanos se abstienen de presentarse en el conteo.

La data del censo es la base de la democracia representativa estadounidense y es crítica para la protección de los derechos civiles. Algunos de los programas más grandes en los que influye el censo en su financiamiento son Medicaid, SNAP, Medicare Part B y WIC, que toman en cuenta información de si una zona es urbana, rural, su tamaño, índice de pobreza, desempleo, nivel de ingresos promedio, entre otros. En 2015 se usaron esos datos para distribuir más de 590 billones de dólares, según datos de un estudio reciente the George Washington Institute of Public Policy.

El memorándum de Ross argumenta que preguntar a los participantes del censo sobre su estado de ciudadanía ayudaría a hacer cumplir la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, que tiene como objetivo prevenir las violaciones de los derechos de voto. Pero para Vargas, "la única razón de incluir esta pregunta es para darle miedo a los latinos y a los migrantes de participar en el censo, para negarle a los latinos y a los inmigrantes la representación política que merecen y los recursos y servicios que merecen por los impuestos que pagan".

Otros activistas coinciden. Angélica Salas, directora ejecutiva de CHIRLA (La Coalición por los derechos humanos de los inmigrantes de Los Ángeles) dijo en un comunicado: "La inclusión de una cuestión de ciudadanía en el censo 2020 está intencionalmente diseñada para invisibilizar a las comunidades inmigrantes. El censo es un parámetro de la población de nuestra nación, no un agente de la discriminación, el fanatismo y la xenofobia".

El censo incluyó una pregunta de ciudadanía por más de 100 años hasta 1950. Otras encuestas de población más pequeñas, como la American Community Survey, continúan preguntando a los encuestados sobre el tema.

El contexto actual

Un estudio realizado en entre febrero y septiembre de 2017 por la misma Oficina del Censo muestra que el clima político antiinmigrante del país ya está teniendo un efecto. Lo hicieron notar quienes respondieron la American Community Survey el año pasado, que incluye entre sus preguntas una sobre la ciudadanía a uno de cada 38 hogares en el país.

El documento dice que entrevistados "parecían visiblemente nerviosos" y hacían numerosas preguntas sobre qué ocurre con esa data. Entre la lista de temores un entrevistado en español dijo: "la posibilidad de que el censo pueda dar mi información a la seguridad nacional y que inmigración podría venir y arrestarme por no tener documentos me aterroriza".

A partir de esos datos Jennifer Van Hook, profesora de sociología y demografía de la universidad Estatal de Pensilvania que fue parte de la junta consultora del censo de 2008 a 2011, escribió en un texto académico: “Creo que agregar una pregunta de ciudadanía sin testear adecuadamente podría reducir severamente la participación en el censo 2020 entre los 44 millones de inmigrantes del país y los 32 millones adicionales de personas nacidas en Estados Unidos que viven con ellos”.

Héctor Sánchez, de LCLAA and NHLA (Agenda Nacional de Liderazgo Hispano) dijo a Univision Noticias que se vive "una ola antiinmigrante y acoso y terror contra la población inmigrante, y es entendible que con esa locura extremista de Trump la gente tenga miedo, esta administración está haciendo todo lo posible para que los latinos no contemos".


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