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Caso Ayotzinapa

"Nos vamos muriendo poco a poco al no saber de nuestros hijos": el traumático impacto que deja el caso Ayotzinapa

Un proyecto realizado por la asociación civil Fundar, en colaboración con otras instituciones, documenta cómo la tragedia de Ayotzinapa ha trastocado proyectos de vida, ocasionado desplazamientos, culpas y duelos traumáticos congelados al no tener la certeza de si su familiar está vivo o muerto.
15 Mar 2018 – 10:01 PM EDT

CIUDAD DE MÉXICO.- “Nos vamos muriendo poco a poco al no saber de nuestros hijos… Al gobierno no le ha importado, a 41 meses siguen diciendo mentiras y generándonos dolores en lo más profundo de nuestro corazón”. Este es el testimonio de Hilda Hernández, quien relata los efectos que ha sufrido desde la desaparición de su hijo, César Manuel González, uno de los 43 normalistas Ayotzinapa.

Como Hilda, a través del informe titulado “Yo sólo quería que amaneciera. Impactos psicosociales del Caso Ayotzinapa”, los estudiantes que sobrevivieron a la tragedia, los familiares de los alumnos y otros colectivos de desaparecidos, relataron cómo han padecido la impunidad, revictimización y procesos traumáticos desde el 26 de septiembre de 2014.

El proyecto realizado por la asociación civil Fundar, en colaboración con otras instituciones, y que fue presentado este miércoles en la Ciudad de México, documenta "los impactos psicosociales que viven hasta la fecha los familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, quienes enfrentan un proceso de 'duelo congelado', pues no saben si sus hijos están vivos o muertos, y profundas consecuencias en todos los ámbitos de su vida. Revela además la violencia estructural y discriminación que sufren las víctimas que pertenecen a pueblos indígenas".


Asimismo, a través de los relatos de las víctimas, el informe describe la manera en que sus impactos se han profundizado debido a la impunidad del gobierno, que incluye las actuaciones de las autoridades que han sido acusadas de obstaculizar la investigación.

El informe fue elaborado a lo largo de un año y medio por un equipo de cuatro psicólogas, una antropóloga y la colaboración de un equipo médico quienes realizaron más de 600 horas de entrevistas a padres y alumnos.

En entrevista para Univision Noticias, Alejandra González Marín, quien forma parte del equipo que realizó el informe, señaló que, una vez conformado el equipo, eligieron el mejor método para poder acercarse a cada una de las personas involucradas en el caso.

“El proceso comenzó desde plantearnos qué impactos resaltar para poder evidenciar los efectos sociales y psicológicos que producen hechos como el de Ayotzinapa. También buscamos alguna manera, si es que la hay, de reparar ese daño”, señaló.


En específico, con los padres de los 43 estudiantes, Alejandra relata que lo que encontraron fue un daño continuado, ya que no existe en ellos un momento en el que pueda decirse que están superando o mejorando su situación.

Según la versión oficial, en la noche del 26 de septiembre policías municipales del sureño estado de Guerrero arrestaron a los jóvenes y los entregaron a miembros del cártel Guerreros Unidos, quienes los asesinaron e incineraron sus restos en un basurero del municipio vecino de Cocula.


Sin embargo, los padres y organismos internacionales han denunciado irregularidades y piden que se abran nuevas líneas de investigación que aborden la posible participación del Ejército y la Policía Federal. Además, consideran científicamente imposible la quema de 43 cuerpos en el vertedero.

De acuerdo con Mario Patrón, director del Centro Prodh, quien fue uno de los ponentes en la presentación del informe, existe un antes y un después en la vida de los padres y los estudiantes, que no solo está marcado por los hechos del 26 de septiembre, sino también por las respuestas que el gobierno mexicano ha dado a lo largo de estos tres años.

En el informe se denuncia esta revictimización de los familiares y plantea una serie de recomendaciones al Estado para "reconstruir la confianza" de las víctimas.

Entre estas medidas, dejar de criminalizar a los estudiantes por su presencia en Iguala en la fatídica noche, reconocer públicamente la falta de sustento científico en la hipótesis oficial, dar garantías de seguridad a padres y familiares y, finalmente, esclarecer los hechos y el paradero de los jóvenes.

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