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Armas caseras, peligro inminente

Armas caseras, peligro inminente

Los criminales descubren un vacío legal que les permite acceder a armas de alto calibre sin tener que pasar examenes de antecedentes y sin dejar rastro.

¿Se puede ensamblar un fusil semiautomático en menos de una hora? Univision

Por Tomás Ocaña

Los criminales han encontrado un vacío legal que les está permitiendo acceder de forma legal a armas de alto calibre sin registro, sin examen de antecedentes, imposible de rastrear. Se trata de las armas caseras, compradas por partes y ensambladas de forma artesanal con un trabajo de no más de una hora de duración. Un reportaje realizado por Univision Investiga y la unidad investigativa de la cadena Fusion, revela el uso de estas armas por parte de bandas criminales y los carteles de la droga.

Con solo introducir los términos “80% lower receiver” (marco parcial) en un buscador, se abre un mundo desconocido para muchos, pero en expansión en Estados Unidos: el mercado legal de partes de armas.

“Lower receiver” es el termino en inglés para el marco, la parte del arma en la que se ensamblan las demás y la única sujeta a regulación en Estados Unidos de acuerdo con la ley de control de armas de 1968. Es lo que los expertos denominan el corazón de un arma.

Así, tener un “receiver” es desde el punto de vista legal lo mismo que poseer un arma de fuego. El resto de piezas, como el barril, el gatillo, la culata o la empuñadura no son consideradas legalmente más que piezas de metal. Todas ellas pueden, por tanto, comprarse y venderse sin ningún control.

De este modo, quienes desean fabricar sus propias armas han ideado la forma de poder adquirir los marcos sin tener que adherirse a las reglas para la compraventa de armas. La fórmula: los marcos parciales. Al no estar preparado para encajar las demás partes, un marco parcial no es considerado arma de fuego.

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En Internet se pueden comprar estos marcos parciales en tiendas especializadas, en páginas de mercancías de segunda mano o incluso en grandes superficies online como amazon.com.

Una vez adquirido ese marco parcial con un trabajo de aproximadamente una hora se tiene el armazón de un arma que puede ser por ejemplo un fusil AR-15 semiautomático formado por partes compradas en línea. Eso fue exactamente lo que hizo John Zawahri, el asesino de Santa Mónica.

 

Venta de armas en partes en EEUU

Fabricada en casa, disparada en un instituto

En junio de 2013 Zawahri, de 23 años, mató a su padre y a su hermano, después le prendió fuego a la casa familiar y se dirigió, rifle en mano, al campus del Santa Mónica College. Allí asesinó a tres personas más antes de ser abatido por la policía, entre ellos a Carlos y a Marcela Franco.

Margaret Quiñones, cuñada de Carlos y tía de Marcela, recuerda con horror como pasó de estar viendo la noticia del tiroteo en la televisión a percatarse de que la tragedia le había tocado en primera persona.

“Mientras veíamos la noticia tratábamos de llamar a Carlos y a Marcela para saber dónde estaban, pero no contestaban. Entonces vimos un carro rojo, Carlos tenía un carro rojo”.

Con el tiempo, Margaret descubrió que el asesino de sus familiares había fabricado el arma en su casa comprando los pedazos por Internet y siguiendo las instrucciones en un video.

“¿Dónde consiguió todo ese dinero? ¿Dónde consiguió toda esa información?”, se pregunta Margaret amargamente.

Su indignación crece cuando le informamos que John Zawahri había intentado comprar un arma legalmente en una tienda un tiempo antes, y no lo había conseguido. El joven no había pasado el examen correspondiente para comprar un arma por antecedentes de problemas psicológicos. Técnicamente una persona que no puede comprar un arma tampoco tiene derecho de fabricarla, pero sobre este aspecto no hay control.

Al fabricar un arma en casa, ningún organismo federal tiene control sobre la adquisición de las partes, no existe examen de antecedentes ni revisión de ningún tipo, las armas no quedan registradas en ningún documento oficial ni tienen número de serie, son armas fantasmas.

Partes de armas, a la venta

Fabricar un arma es legal desde la ley de 1968 siempre que el individuo que la fabrique tenga derecho a tener un arma de fuego y mientras la utilice personalmente. Esta afición no es nueva. Lleva años entre los amantes de las armas, pero la popularización de los videos que explican cómo tomar las partes y convertirlas en rifles semiautomáticos ha multiplicado las ventas de marcos parciales.

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Dimitri Karas es el dueño de Ares Armor en Los Ángeles. Él calcula que venderá 75,000 de estos marcos parciales en este año. El joven tiene un video en Internet en el que explica cómo hacer un AR 15, un arma semiautomática capaz de disparar hasta 45 proyectiles por minuto. Hasta hace una semana el sitio tenía más de un millón 400,000 visitas.

A la pregunta sobre el caso de Santa Mónica y el peligro de las armas caseras respondió: “Los criminales son criminales porque son perezosos. Este proceso es mucho más complicado que la manera como los criminales generalmente consiguen las armas.  Sencillamente las compran en las calles, fuera del baúl de un auto o a través de actividades ilegales”, responde con absoluta seguridad.

Dimitri sólo vende partes de armas y lo hace por todo el país. Él tiene un centro de envíos en el que se puede encontrar paquetes con destino a todos los estados. Dice que la venta está en ascenso y que es aún mayor cuanto más cercana es la posibilidad de que se produzcan restricciones en las leyes de tenencia de armas en Estados Unidos.

“Después de la masacre de Sandy Hook se dispararon las ventas” explica. “Obama ha sido el mejor vendedor de armas de la historia”, añade con ironía.

Dado que legalmente el marco parcial se convierte en arma de fuego cuando se le realizan una serie de agujeros que le permiten convertirse en ‘el corazón’ de un arma, en Ares Armor no hacen la labor de perforación para sus clientes. Aunque la hicieron. Los límites legales no están claros y es la Agencia de Tabaco y Armas de Fuego (ATF) la que va marcando la pauta en materia de armas caseras.

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Dimitri considera que la ATF está utilizando las leyes de manera arbitraria y dice que demandará a la agencia por retirarle miles de marcos parciales que él había ordenado hacer con las partes que debían ser perforadas en otro color y material.

¿Dónde está la línea?

“ATF no está interesada en la persona casual que fabrica un arma en su casa como hobby, eso no es raro”, señala Carlos Canino, agente especial a cargo de la oficina de ATF en Los Ángeles. Para este experimentado agente la clave es el objetivo de quien fabrica el arma. Él sostiene que le parece problemático si una persona fabrica el arma para su vecino pero no pretende vender armas caseras.

“Si estas cobrando por ello, haciendo de fabricar armas tu forma de vida” entonces, explica, es cuando ATF va a intentar parar la actividad.

Joe Reihl, a cargo de ATF San Francisco, considera que “hay que mirarlo caso por caso” e invita a quien tenga dudas durante el trasiego de piezas a ponerse en contacto con la oficina de ATF más cercana, donde le ayudaran a evitar hacer algo ilegal. Ambos agentes coinciden en que la norma no es todo lo clara que les gustaría, y aunque repiten el mantra de que “nosotros no hacemos las leyes”, dejan de manifiesto con sus comentarios que agradecerían más instrumentos para luchar contra las armas fantasma.

Algunos políticos, como el congresista estatal de California Kevin de Leon, creen que debería existir un mayor control sobre estas armas. Él quiere que se comience a pedir un examen de antecedentes para la compra de marcos parciales, y también que se exija la inserción de un número de serie en los mismos.

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Casos recientes

La más reciente operación contra las armas caseras la dirigió el propio Joe Reihl. El trabajo de cuatro agentes encubiertos, que incluyó el uso de informantes y la compra de armas por parte de ATF, permitió la detención de los hermanos Luis y Emiliano Cortez-García. Ambos están acusados de vender armas caseras ya completadas a sus clientes, algo que sus abogados niegan.

Dan Brace, abogado de oficio asignado al caso, señala que “los hermanos Cortez aseguran que ellos solo vendían partes y que lo compradores llevaron las partes para que se las ayudaran a ensamblar. Ni siquiera les cobraron porque como ellos hacen su dinero es vendiendo partes”.

En la operación se incautaron 345 armas, entre ellas algunas automáticas y otras con silenciadores. La ATF  defiende la operación.

“Nosotros nos basamos sólo en lo que pudimos recuperar y probar. No sabemos qué más ni a quien más pudieron estar vendiendo”, señala Reihl. El agente en jefe de ATF San Francisco sostuvo que la operación sigue abierta y que se están investigando a otros individuos involucrados en lo que define como una “red” de venta de armas caseras.

Anteriormente, la división de Los Ángeles de ATF había incautado armas caseras en manos de una pandilla en Montebello, California. La operación fue previa a la llegada al cargo del agente en jefe Carlos Canino, pero las armas continúan confiscadas en el almacén de ATF en Los Ángeles.

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Mientras sostiene una de las tres armas caseras recuperadas en la operación ‘Sudden Impact’, Canino explica el riesgo añadido de estas armas frente a las de fabricación convencional.

“En la escuela nos enseñan que las armas te hablan”, explica, y va detallando como a través del número de serie y de las marcas del fabricante un agente puede llegar a obtener información para el esclarecimiento de un crimen. Canino sostiene que las armas de fabricación casera “no te hablan, no te dicen nada”.

Univision logró determinar que no solo no existen estadísticas ni control sobre las armas caseras, sino que además no hay protocolos de actuación cuando se descubre una de ellas en una incautación.

Canino señala que por este motivo el problema de las armas caseras se ha mantenido fuera del foco público y expresa su “preocupación” por esta nueva tendencia. Además añade que “los criminales saben que son  irrastreables, por eso las prefieren”.

Más allá de la frontera

Carlos Canino, quien durante años fue el responsable de ATF en México, no titubea al afirmar que tiene constancia del uso de estas armas por parte de los carteles de la droga desde 2009. Su relato es corroborado por otros miembros de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos y México. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de Univisión, ninguna autoridad de México quiso hacer declaraciones públicas sobre la llegada de armas caseras a los carteles.

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Los registros públicos de procesos criminales muestran al menos dos casos de tráfico de partes de armas entre Estados Unidos y México. En ambos se comprobó la llegada de armas a manos de criminales.

El caso más reciente es el del joven Michael Yarbrough, detenido junto a otras dos personas por traficar partes de armas a México y condenado a 10 años de prisión en abril de 2013 en Corpus Christie, Texas.

Fuentes del Departamento de Justicia confirmaron a Univision Investiga que AK's-47 de fabricación casera ligadas al caso, fueron recuperadas en la escena de un crimen en Tamaulipas, México, donde murieron tres personas. Otra decena de estas armas fueron también recuperadas en México, pero el Departamento de Justicia no ofreció más detalles sobre esas operaciones.

La acusación señala que Yarbrough adquirió, en siete meses, 900 paquetes con todas las partes necesarias para fabricar un arma.

La operación comenzó en agosto de 2011 cuando agentes del US Marshalls descubrieron un negocio sin licencia de fabricación de armas a partir de partes en una residencia de Corpus Christie.

Yarbrough y quienes trabajaban para él vendían las armas completamente terminadas y sin número de serie en McAllen, Texas.

El otro caso criminal en el que se pudo determinar la llegada de armas caseras a criminales es el de Jean Baptiste Kingery. Su detención fue ampliamente reportada por los medios por su posible relación con la fallida Operación Rápido y Furioso, en la que ATF perdió el rastro de más de 2000 armas, muchas de las cuales acabaron en manos de narcotraficantes en México y que fue ampliamente reportado por Univision.

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Sin embargo, en la detención de Kingery pasó desapercibida la incautación de centenares de partes de armas junto a las granadas de fabricación casera que centraron el foco de atención. Este ciudadano americano fue detenido en Sinaloa, México, en 2011 y en la operación se descubrieron varias locaciones done se ensamblaban las armas para su posterior venta al cartel de Sinaloa. Algunas armas de fabricación casera ensambladas por Kingery fueron recuperadas también en manos del cartel de Jalisco tiempo después.

La facilidad de traficarlas

Las partes de armas que se le incautaron a Kingery fueron pasadas principalmente por la frontera de Calexico con Mexicali. Un ex agente federal de Estados Unidos, que pidió mantener su nombre en el anonimato, explicó a Univision Investiga lo fácil que es conseguir estas piezas en México.

“Es más fácil pasar piezas que armas, porque un arma, pues, se distingue como un arma y si un oficial se da cuenta, te va a parar y te la va a quitar. Pero un pedazo de metal, digamos, es más fácil para ocultar o también, que la persona que está haciendo la revisión ni se dé cuenta que es una pieza de un arma”.

Además señala que en muchas ocasiones las piezas llegan a través de algún servicio postal hasta México para posteriormente ser ensambladas por los carteles.

Este ex agente, que ha trabajado a ambos lados de la frontera y conoce de primera mano el problema del tráfico de armas, calcula que un 10% de todas las armas de los carteles se fabrican a partir de marcos parciales y comprando las piezas por separado. En México los marcos parciales sí son considerados un arma de fuego y por tanto su venta es ilegal como lo es la venta de armas en ese país.

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Otras fuentes señalan la llegada de estas armas a distintos países de América Latina, algo que Univisión Investiga no pudo comprobar independientemente. Sin embargo, Carlos Canino aseguró ante nuestras cámaras que armas fabricadas a partir de partes fueron recuperadas en Centroamérica y en Colombia.

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