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Améxica

Una mirada doble al muro fronterizo

Utilizando la técnica de la doble exposición, el fotógrafo Mark Abramson recoge con su cámara escenas que reflejan lo inhumano del muro entre México y Estados Unidos.
29 Jul 2016 – 10:36 AM EDT

Fotos y texto: Mark Abramson*


I


Reyna y su esposo Guadalupe, ambos de 31 años e indocumentados, trabajan en los sembrados de hortalizas cerca de la ciudad de Oxnard, California. Siembran y cosechan en una huerta administrada por una organización cristiana, que produce lechugas, zanahorias y otras legumbres, todas orgánicas.


Reyna llegó a Estados Unidos hace 15 años y ha tenido que pasar por todas las dificultades que viven los inmigrantes mexicanos. Ella es madre de cuatro niños –dos de ellos de Guadalupe–, y le gusta trabajar en el campo. Le encanta sentir la conexión con la tierra, pese a la dura labor que requiere este tipo de trabajo.


Pese a que todos sus hijos son ciudadanos de Estados Unidos, el camino a la legalización de su estatus para personas como Reyna y su esposo parece cada día más lejano. Y la cifra récord de deportaciones ocurridas bajo el mandato del presidente Barack Obama no es una buena razón para el optimismo.


Cada año, aproximadamente 90,000 individuos de familias con estatus mixto de legalidad son deportados desde Estados Unidos, y por lo tanto el temor persiste. Aún así, trabajadores como Reyna y Guadalupe siguen cosechando y enviando a nuestras mesas los frutos de la huerta californiana.

II

En el sector más occidental de la cerca entre Estados Unidos y México, no lejos de San Diego y junto al océano Pacífico, se puede palpar toda la complejidad de la región. Al caminar por el lado norte de la cerca secundaria, ordenada por el Congreso en el año 2006 para crear una tierra de nadie que facilitara el control de la frontera, es imposible no sentir escalofrío.


El agente Scott Williams, sentado en su vehículo, vigila la valla. En el trascurso de una hora, unas pocas personas son aprehendidas por aquí y por allá, pero Williams no cuenta con cifras precisas. Igual que la mitad de los 18,000 agentes del Border Patrol, Williams es de origen hispano, en su caso mexicano.


Al igual que Donald Trump, él dice que no tiene problemas con la inmigración o con los inmigrantes, sino con el flujo de entradas ilegales. Pero a diferencia de él, conoce muy bien el territorio fronterizo. “Trump no podrá hacerlo”, dice, refiriéndose a las pretensiones de Trump de construir un muro aun más alto. Según él, Trump simplemente no entiende lo que es la frontera.

III

Los sábados y los domingos se convoca un oficio religioso binacional en una zona designada como país de nadie en el Parque de la Amistad, donde familias e individuos pueden reunirse por cuatro horas con los seres queridos que viven del otro lado de la frontera. Los miembros del clero de ambos lados ofrecen la comunión a cualquier persona que elija participar.


El reverendo John Fanestil preside El Faro: The Border Church/La Iglesia Fronteriza en el Parque de la Amistad. Recientemente se añadió una rejilla de hierro a la cerca principal de este histórico lugar, para impedir que las personas introduzcan artículos a través de la frontera hacia Estados Unidos.


“Antes los miembros de las familias podían compartir una comida estilo picnic”, dice Fanestil. Ahora las personas de ambos lados apenas pueden verse los unos a los otros y el único contacto humano posible es con el dedo meñique.


El oficio religioso termina a las 2 pm. Miembros de familias del lado norte se dan prisa para las últimas despedidas, antes de ser escoltados fuera del recinto. Un abuelo que nunca ha conocido a su nieta en persona introduce la mano por un hueco de la cerca para retratarla con una camarita. Su hija la levanta como un trofeo y luego se marcha. La pared los sigue dividiendo.

*Mark Abramson es un fotógrafo y cinematografista freelancer de origen ruso, radicado en la ciudad de Nueva York.

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