El futuro de la Amazonía se disputará en las elecciones de este domingo

Las próximas elecciones presidenciales de Brasil podrían cambiar el futuro de la Amazonía. El control del país, que alberga aproximadamente el 60% de la selva tropical, podría pasar al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro

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Las elecciones presidenciales de octubre en Brasil podrían reconfigurar el futuro de la Amazonía, ya que el ganador liderará el país que alberga alrededor del 60 % de la selva tropical más grande del mundo, un ecosistema vital para el clima global.

De cara a la primera vuelta de la votación del domingo, los favoritos son el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un cuarto mandato no consecutivo.

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La conservación de la Amazonía ha estado en gran medida ausente de la campaña de este año. Aun así, ambos representan visiones marcadamente diferentes sobre cómo debe gestionarse la selva tropical, y expertos en clima y conservación advierten que una victoria de Flávio Bolsonaro podría revertir las políticas de control de la deforestación que Lula restauró tras asumir el cargo en 2023.

Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, de 2019 a 2022, la deforestación en la Amazonía se disparó cerca de un 60 %, con más de 45,000 kilómetros cuadrados (17,400 millas cuadradas) talados, según datos oficiales. Bajo la gestión de Lula, la deforestación ha caído un 45 %, alcanzando su nivel más bajo en más de una década.

Las políticas de Lula para la Amazonía podrían enfrentar oposición en un Congreso conservador

Las políticas de Lula enfrentarán la resistencia de un Congreso conservador, donde el sector agroindustrial ejerce un peso significativo. Sin embargo, su plan extiende en gran medida una agenda de reducción de emisiones y financiamiento para los bosques tropicales.

Flávio Bolsonaro se ha comprometido a poner fin a la deforestación ilegal para 2029, un año antes de la meta actual de Brasil. El objetivo de Lula va más allá: deforestación neta cero para 2030, lo que significa que cualquier pérdida de bosque, ya sea legal o ilegal, tendría que compensarse mediante la restauración.

La deforestación y otros cambios en el uso del suelo son las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil, las cuales impulsan el calentamiento global. Lo que está en juego es especialmente importante en la Amazonía, que almacena enormes cantidades de dióxido de carbono y genera humedad atmosférica que ayuda a regular el clima mucho más allá de América del Sur.

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El senador Bolsonaro no ha detallado sus políticas para la Amazonía, señalando en términos generales que su administración intensificaría las acciones contra los delitos ambientales y promovería la conservación.

“Flávio Bolsonaro es un defensor del medio ambiente y de quienes preservan los bosques en pie y los ríos limpios”, declaró su campaña a The Associated Press mediante un comunicado. Añadió que su gobierno creará incentivos económicos para la conservación y la restauración.

El senador Bolsonaro afirma no creer que el cambio climático sea real

En una entrevista concedida en agosto a Jornal Nacional, el noticiero con mayor audiencia de Brasil, Bolsonaro dijo que no creía en el cambio climático, sino en fenómenos meteorológicos extremos.

“Son eventos cíclicos”, afirmó Bolsonaro. “La mejor manera de abordar los problemas ambientales es lo que hicimos durante la administración de (Jair) Bolsonaro: aprobar un marco básico de saneamiento para combatir las aguas residuales que pasan frente a la puerta de su casa”.

Márcio Astrini, director ejecutivo del Observatorio del Clima —una red de organizaciones ambientalistas—, señaló que la deforestación podría dispararse nuevamente si Bolsonaro sigue el camino de su padre de desmantelar la fiscalización y debilitar las protecciones.

“El riesgo que enfrentamos es que Brasil pase de una agenda ambiental positiva a una postura más parecida a la que adopta ahora Estados Unidos: una postura de negacionismo climático”, dijo Astrini.

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Expertos señalan que la palabra clave en el compromiso de Bolsonaro sobre la deforestación podría ser “ilegal”. Advierten que su administración podría debilitar las protecciones y ampliar las áreas donde se permite legalmente la tala, lo que permitiría que la deforestación aumente mientras cumple técnicamente su promesa.

“Dado su largo historial de abogar por protecciones ambientales más débiles, existe la preocupación de que actividades que ahora se consideran ilegales puedan simplemente legalizarse y dejar de estar sujetas a fiscalización”, señaló Taciana Stec, especialista en políticas climáticas del centro de estudios brasileño Talanoa.

Los propietarios de tierras en la Amazonía generalmente deben preservar el 80 % de la vegetación nativa en sus propiedades. En 2019, Bolsonaro copatrocinó un proyecto de ley que habría eliminado ese requisito, describiéndolo como un obstáculo para el desarrollo.

La propuesta fue descartada tras la oposición de líderes del sector agroindustrial, quienes temían que dañara la reputación de la soya y la carne de res brasileñas en mercados cada vez más cautelosos ante la deforestación.

El senador Bolsonaro dice que priorizará la fiscalización, pero persisten las dudas

La campaña de Bolsonaro recurrió a Marcelo Donnini Freire, un gestor ambiental que ocupó altos cargos durante los últimos meses de la administración de Jair Bolsonaro, para ayudar a dar forma a su plataforma ambiental.

En septiembre, Freire se reunió con organizaciones ambientalistas, incluida la Coalición Brasileña sobre Clima, Bosques y Agricultura, que aboga por el liderazgo de Brasil en la economía de bajas emisiones de carbono.

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Una persona que ha formado parte de las discusiones internas de la campaña, pero que no está autorizada a hablar públicamente, dijo que sería poco probable que una administración de Bolsonaro cambie las restricciones actuales sobre la deforestación en propiedades privadas. Dicha propuesta enfrentaría la oposición de la agroindustria orientada a la exportación y correría el riesgo de socavar las inversiones en proyectos de carbono y biocombustibles.

Sin embargo, la presión para aumentar la tala podría persistir entre los pequeños productores que tienen poco acceso a los mercados de exportación o a los ingresos por créditos de carbono.

Aunque la campaña de Bolsonaro dijo a la AP que priorizaría la fiscalización basada en tecnología contra los incendios forestales y los delitos ambientales, el candidato ha hecho campaña por toda la Amazonía prometiendo flexibilizar las regulaciones ambientales.

Una herramienta de fiscalización permite a las autoridades imponer sanciones por tala ilegal basándose únicamente en el monitoreo satelital. Jair Bolsonaro suspendió esa política y Lula la restauró en 2023. Un proyecto de ley tramitado por la vía rápida y respaldado por la bancada agroindustrial de Brasil la debilitaría. Flávio Bolsonaro no aclaró si mantendría la medida.

Algunos aliados de Bolsonaro han sido multados por infracciones ambientales y han hecho campaña en contra de la fiscalización. El medio de comunicación Sumaúma descubrió que varios candidatos en la Amazonía acumulan alrededor de 33 millones de dólares en multas ambientales, la mayoría pertenecientes a partidos alineados con los Bolsonaro.

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El candidato de extrema derecha promete abrir tierras indígenas para la agricultura y la minería

Durante un acto de campaña en junio en Belém —ciudad sede de la cumbre del clima de la ONU el año pasado—, Bolsonaro prometió “ modernizar” las leyes ambientales y agilizar los permisos para la agricultura, la ganadería y la minería. En agosto, hizo campaña en el Territorio Indígena Estación Parecis, en Mato Grosso, prometiendo mayor autonomía para las comunidades indígenas.

“Ellos decidirán qué se hace en sus tierras”, dijo Bolsonaro en el podcast Market Makers. “Si quieren cultivar o arrendar su territorio, serán libres de hacerlo. Si quieren autorizar la minería en sus tierras, también podrán hacerlo”.

“Todo esto se hará de manera responsable y con salvaguardas ambientales, respetando sus deseos”, añadió.

Los territorios indígenas se encuentran entre las zonas mejor conservadas de la Amazonía, pero enfrentan una presión creciente por parte de agricultores y de la minería ilegal de oro. Bolsonaro no precisó si su administración establecería reglas contra la deforestación en tierras indígenas.

Las promesas de Flávio Bolsonaro podrían resonar en algunos votantes de la Amazonía

En 2022, Jair Bolsonaro ganó en cinco de los nueve estados que conforman la Amazonía Legal de Brasil. Breno Rodrigues de Messias Leite, politólogo de la Universidad Federal de Amazonas, señaló que las promesas de Flávio Bolsonaro de flexibilizar las protecciones ambientales podrían atraer a votantes de la región que ven las normas como excesivamente restrictivas y gravosas para los negocios.

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“Nadie aquí piensa: ‘Hay un bosque allá, voy a ir a cortarlo’”, dijo Leite. “Pero hay una idea profundamente arraigada en la mente de las personas que viven aquí. Primero, se sienten aisladas. Segundo, cuando el Estado hace acto de presencia, llega con mano dura, con sanciones en lugar de infraestructura”.

Si Flávio Bolsonaro gana, agregó Leite, podría impulsar políticas que resulten en daños ambientales. “Tendrá que responder a su base electoral, que son precisamente los productores rurales. Ese sector quiere una mayor flexibilización de las regulaciones ambientales”.