Una semana después de los potentes terremotos que asolaron Venezuela los habitantes de La Guaira se mantienen en la búsqueda de sus seres queridos, clamando por ayuda de las autoridades y equipos especializados, mientras cada minuto que pasa empeora las probilidades de conseguirlos con vida.
Desatención de las autoridades y estafas: la dolorosa búsqueda de un adolescente bajo las ruinas en La Guaira
Andrés Kräuter, un tenista adolescente de 17 años, es buscado por su familia en las ruinas de un edificio desplomado en Caraballeda a causa de los dos terremotos ocurridos en Venezuela la semana pasada. La tía de Andrés cuenta a N+ Univision que incluso han sido estafados intentando contratar maquinaria para remover los escombros.

En Caraballeda, una de las parroquias más lejanas de todas las afectadas en el estado costero de La Guaira, muchos edificios se derrumbaron y han recibido poca, inconstante o nula ayuda de parte de autoridades oficiales, mientras voluntarios y familiares, en muchos casos solo con sus manos, luchan contra la destrucción de la tragedia.
Uno de los desaparecidos es Andrés Kräuter, un joven de 17 años, tenista y recién graduado de la escuela secundaria, que según su familia, podría estar bajo los escombros del edificio Palafito del Mar, donde suponen que estaba con un par de amigos preparándose para ver la jornada del Mundial de Fútbol que se jugaría ese fatídico 24 de junio de 2026.
En su búsqueda la familia incluso ha sido estafada mientras intentaban contratar maquinaria pesada que remueva los escombros causados por los terremotos.
Su tía, Mónica Kräuter, cuenta a N+ Univision que Andrés vivía con sus padres y su hermana menor en el edificio Acuario. Dejó el edificio poco antes del terremoto para reunirse con sus amigos, y creen haber visto el vehículo de unos de sus compañeros en Palafito del Mar.

"Mi hermano —el papá de Andrés, también con el mismo nombre— se salva porque estaba en Caracas", cuenta Mónica. La madre de Andrés y su hermana también salvaron su vida porque estaban fuera de su casa. En cambio, la abuela de la familia, que se encontraba de visita, murió en el hogar de la familia. Andrés había estado cuidándola y salió de la vivienda "porque su mamá le dijo que podía irse con sus amigos, que ella estaba por llegar", para cuidar a la señora.
"Mi hermano vio su edificio y se imaginó lo peor", cuenta Mónica. Pero la familia había acordado previamente que en caso de emergencia se reunirían en un punto específico. Allí se consiguieron los padres de Andrés, y tuvieron esperanzas de hallarlo al conocer todos que él ya había dejado su propio hogar, luego convertido en ruinas por el terremoto.
A partir de ese momento comenzó una búsqueda familiar liderada por el papá de Andrés, que ha recorrido muchas zonas de La Guaira y hacia Caracas en una pequeña motocicleta, vistiendo una camiseta con un cartel que dice "Busco a mi hijo Andrés Kräuter. La Guaira".

Sin ayuda y con estafas por maquinaria
La magnitud de la devastación en La Guaira ha provocado casi 2,000 muertos según el gobierno venezolano. Pero restan al menos 50,000 desaparecidos, y miles de edificaciones destruidas o afectadas.
"La ayuda oficial no llegó nunca. Los que han estado ahí son familiares, amigos, que han prestado mucho apoyo", asegura Mónica Kräuter.
La falta de asistencia de las autoridades ha obligado a los vecinos y familiares de las víctimas, así como a los voluntarios, a intentar rescatar a las personas con sus propios medios, con pocas herramientas, y no pocas veces, con sus manos.
Pero ante toneladas de concreto, la fuerza de las personas es casi insignificante. Los familiares desesperados claman por maquinaria pesada y equipos que les permitan tener una oportunidad de conseguir a sus allegados.
"Esto es el pueblo salva el pueblo", dice Mónica, explican que la asistencia de sus vecinos ha sido fundamental, Pero la necesidad de maquinaria también ha conducido a situaciones que rayan en la inhumanidad: "Una retroexcavadora cobra $500 por media hora de operación, y a mi hermano le estafaron 500 dólares por una grua que nunca fue. No imaginas lo que se ha pagado con retroexcavadoras de media hora en media hora, para que retiren lo más fuerte".
La tía de Andrés, exprofesora universitaria en Venezuela, reconoce que "en Caraballeda hay pocas probabilidades de supervivientes". Pero aún así, equipo de rescatistas internacionales empezaron a visitar la zona al menos un par de días después de los terremotos, y algunos determinaron que no había señales de vida.
"Pero este lunes fue un grupo de rescatistas de El Salvador con equipos más sofisticados. Y se instalaron para intervenir el edificio. Han intentado conseguir planos del edificio, porque una parte se desplomó primero y luego la otra cayó encima. La búsqueda está concentrada en donde estaban, el piso 4", dice Mónica.
En el lugar, hasta el momento de esta entrevista, no han hallado sobrevivientes, solo cadáveres.
"El éxito de las operaciones ha sido por el apoyo de familares, amigos, gente desconocida a quienes no tenemos como agradecer. De grupos, ONG's, de rescatistas internacionales. El Estado no nos ha dado ningún apoyo. Cero. Y eso se replica en otros edificios. No es solo Palafito del Mar, es que esto ocurre en todas las edificaciones, particularmente en Caraballeda".
Mónica explica que durante 4 días la labor ha consistido en "ir preparando la zona para que los rescatistas puedan hacer su trabajo. Y eso lo ha hecho la sociedad civil. Y pagando".
Al final de la tarde de este martes "los rescatistas se están abriendo paso por la potencial ruta de evacuación", informó la familia en redes sociales. Se esperaba que trabajen hasta la medianoche "y luego viene otra cuadrilla a sustituirlos".
El tenis y la economía, los intereses de Andrés
Andrés acababa de terminar el último año escolar de la secundaria. "Iban a tener su acto de graduación el viernes", dos días después de los terremotos.
Mónica habla de su sobrino aún en presente. "Nació en Vargas (el antiguo nombre del estado La Guaira) y es un excelente estudiante. Juega tenis y ha sido representante de Juegos Nacionales".
Explica que al estar bien considerado como tenista por las esferas federativas del deporte en Venezuela, ha tenido la oportunidad de competir en distintos clubes en Caracas. Andrés incluso considero una carrera como tenista profesional.
También está preparado para estudiar en la universidad. Le interesa la economía y las finanzas. "Mi última conversación con él fue para felicitarlo por sus calificaciones y le pregunté qué quería estudiar. Me dijo 'tía, te quiero mucho'".
La familia informó este martes casi en la noche que los rescatistas tienen "la fe intacta, manifiestan que los mantiene [esperanzados] el hecho de que no hay olor en la estructura, y eso es un indicador de vida. Fe en Dios".
Mónica manifiesta, conmovida, que "estamos resignados, pero sería un gran milagro".





