El dolor y sufrimiento de pacientes y familiares en hospitales y clínicas de la zona central de Venezuela no solo exponen un gobierno endeble ante la tragedia, sino que evidencian el desmoronamiento de un sistema de salud desmantelado, sin recursos ni capacidad de respuesta ante la emergencia sanitaria generada por los dos sismos del 24 de junio de 2026.
Los sismos en Venezuela dejan al descubierto la profunda crisis en sus hospitales
Los sistemas de salud se encuentran colapsados por la alta demanda de pacientes que son trasladados conforme son rescatados de los múltiples edificios e inmuebles que se derrumbaron en menos de un minuto por los dos sismos de 7.2 y 7.5 grados en el país
La saturación de los centros de salud evidencia al elefante blanco que se ocultó por décadas. Donde debería haber quirófanos equipados y camillas disponibles, hay cientos de heridos tendidos sobre el pavimento y en estacionamientos. Faltan médicos, equipo quirúrgico, vendas, gasas, guantes, cubrebocas, anestesia, antisépticos y otros insumos. La demanda es tan abrumadora que el personal de salud no se da abasto.
El Hospital General Regional Dr. José María Vargas, principal centro hospitalario de La Guaira, está completamente colapsado, con sus estacionamientos y zonas abiertas convertidos en salas de emergencia improvisadas. Las personas lesionadas se encuentran en cartones o sábanas sucias a la espera de atención.
La mayoría presenta lesiones por aplastamiento que generan síndrome de crush, causando insuficiencia renal aguda y complicaciones sistémicas que exigen cirugías urgentes, desbridamientos e, incluso, amputaciones para evitar la muerte del paciente.
Protocolos de emergencia y evacuación
Ante la magnitud de la emergencia, los hospitales activaron protocolos de contingencia. En el Hospital Dr. Domingo Luciani, ubicado en el municipio Sucre de Miranda, los pacientes fueron evacuados en sus propias camas hacia áreas externas como medida preventiva mientras se verificaban las condiciones de la infraestructura tras los sismos. El personal médico, de enfermería y de apoyo continuó brindando atención durante la evacuación para garantizar la seguridad de los pacientes.
La Clínica El Ávila en Caracas implementó protocolos especializados, priorizando la evacuación de mujeres embarazadas y recién nacidos. El personal médico trasladó a las gestantes e infantes a zonas seguras utilizando incubadoras manuales. Esta medida ejemplifica los esfuerzos desesperados por preservar vidas en condiciones adversas.
Hospitales de campaña
Con más de 4,000 heridos según el último reporte presentado por las autoridades durante la tarde del 25 de junio, se activó una red de centros de salud, tanto públicos como privados, para atender al mayor número de pacientes.
El Hospital Dr. Domingo Luciani se convirtió en centro importante de recepción, recibiendo a personas de Caracas y La Guaira. El Hospital Periférico de Catia reportó el traslado de 80 personas heridas desde La Guaira, mientras que el general nacional Dr.
Miguel Pérez Carreño en Caracas recibe constantes lesionados.
Centros como el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo y el Hospital de Magallanes cancelaron toda atención programada para enfocarse en atenciones de emergencia. Debido a la saturación hospitalaria en la región costera, las autoridades habilitarán hospitales de campaña para atender a los heridos, como una medida improvisada para evitar la saturación en la infraestructura existente.
La falta de insumos
y la respuesta internacional
En cuestión de horas, los hospitales agotaron sus inventarios. Los kits quirúrgicos, anestésicos, antibióticos de amplio espectro y sueros intravenosos se esfumaron ante la magnitud de la demanda. Desde el Hospital Periférico de Catia se solicitó con urgencia apoyo ciudadano con insumos médicos: guantes, suturas y vendas. Las listas de heridos y fallecidos fueron pegadas en las paredes, mientras familias buscaban a parientes desaparecidos.
El agotamiento del personal médico, que lleva más de 24 horas trabajando sin relevos, se suma a la inestabilidad de servicios básicos como luz y agua. Los hospitales operan bajo protocolos de contingencia que limitan equipos eléctricos pesados y optimizan el agua disponible para limpieza quirúrgica básica.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, visitó La Guaira junto al ministro de Interior y el presidente del Parlamento, declarando la zona como estado de desastre . La mandataria informó que es necesario rescatar la mayor cantidad de personas con vida entre los edificios colapsados en La Guaira, Catia La Mar y Caraballeda. Se solicitó ayuda internacional, con rescatistas que se espera que aterricen en las siguientes horas.

Las autoridades establecieron un "Estado Mayor de Respuesta" para centralizar la atención. La integración de clínicas privadas ha sido fundamental para tratar de descongestionar los hospitales públicos de Caracas, permitiendo que las cirugías más complejas se realicen en centros con mayor disponibilidad tecnológica. A pesar de estos esfuerzos, la crisis de recursos persiste y la capacidad de respuesta sigue siendo insuficiente ante la magnitud de la catástrofe.








