Adultos Mayores

Un segundo hogar: todo lo que debes saber sobre los centros residenciales de asistencia para ancianos

Carmen Saleta ha logrado ser feliz y mantenerse activa en una residencia para adultos mayores que pueden valerse por si mismos. Su historia demuestra que estos lugares son una buena opción al llegar a la vejez, pero para ello necesariamente hay que prepararse con anticipación y pensar desde temprano en el futuro.

A sus 90 años, Carmen Saleta siente que ha rejuvenecido desde que se mudó a un centro residencial de asistencia para adultos mayores. Su meta es llegar a los 100 años alegre y activa como lo es hoy. "Soy independiente, puedo bañarme sola y tomar mis medicinas sin ayuda, soy muy comelona y me gusta mucho bailar y cantar", cuenta la abuela dominicana sobreviviente de cáncer que, desde el año 2011, vive en Residential Plaza at Blue Lagoon, una residencia sin fines de lucro que atiende a personas de recursos limitados en Miami, Florida.

"Vine a darle el pésame a mi amiga Maruja y desde ese día dije que quería vivir aquí", recuerda la matrona de una familia de cuatro hijos, 12 nietos y 10 biznietos, quienes la visitan con frecuencia. "Vivía con mi hijo y lo tenía todo, pero me sentía un poco sola". Por su iniciativa, se mudó a la residencia. "Mi nuera siempre me dice: 'Tú estás en un hotel de lujo' y la verdad es que, desde que llegué, me sentí muy contenta y cómoda", acota.


De los 350 personas que viven allí, 85% son hispanos como Saleta, explica la administradora del centro, Bárbara Galindo. Unos 130 empleados trabajan en la instalación. Malena Muñoz, directora de servicios de salud de la institución, comenzó como enfermera licenciada cuando tenía 21 años (hoy tiene 35) y en este centro ha hecho su carrera en el campo de la salud. "Siempre tuve una buena relación con mis abuelos y cuidé de mi abuela hasta sus últimos días", cuenta al explicar qué la motivó a ser cuidadora de adultos mayores.

13 años después, Muñoz tiene a su cargo unos 40 cuidadores. "Lo que nos identifica como trabajadores es que a todos nos gusta lo que hacemos", expresa la enfermera cubana que coordina los servicios incluidos en el plan de cuidado de cada residente.

Ser latina ha sido un valor agregado en su carrera: "Sin hablar español, no podría comunicarme con ellos, ni generar esa empatía para que ellos confíen en ti".

Un día normal de Carmen Saleta incluye sesiones diarias de ejercicio y terapia física. "El ejercicio es salud, lo hago todos los días menos los martes que tenemos misa". Un médico la visita cada semana para su chequeo regular y el centro coordina otras citas con especialistas que requiere. Las tardes son muy movidas . "De 2:00 pm a 3:00 pm viene un pianista, entre 3:00 pm y 4:00 pm hay bingo, de 4:00 pm a 5:00 pm jugamos canasta y dominó", dice.


Saleta cubre los costos de su estadía con un plan combinado: "Tengo Medicaid y mi hijo paga la diferencia de precio de la habitación", expresa.

La renta en esta residencia —detalla Galindo— varía entre 1,100 y 3.000 dólares mensuales, según el tipo de habitación —la mayoría son privadas— y servicios. 85% de los residentes paga su estadía con ayuda del Gobierno.

Algo en común

En 2014 se calculaba que en Estados Unidos había más de 30,200 comunidades residenciales de asistencia para ancianos con un millón de camas certificadas, según datos del Estudio Nacional de Proveedores de Cuidado a Largo Plazo del Centro Nacional de Estadísticas de Salud.

El sector está en franca expansión. La mayoría de las instalaciones son privadas; hay un grupo significativo sin fines de lucro y muchas residencias ligadas a organizaciones de fe.

La residencia de asistencia para los ancianos de ArchCare, la red de cuidado continuo de la la Arquidiócesis de Nueva York, funciona en El Bronx, Nueva York. Maneja programas de rehabilitación, cuidado especializado, asistencia en el hogar y de vivienda a corto y largo plazo para personas necesitadas, incluidos cinco asilos de ancianos.

Julia Cruz, administradora del programa de vivienda asistida de ArchCare, explica que abrieron en 2012 para albergar a adultos mayores que habían quedado sin vivienda tras el paso del huracán Sandy, pero ahora sirven a personas de los cinco condados.

Distribución geográfica de los centros residenciales de asistencia para ancianos en EEUU
Están repartidos de forma desigual en el país: el noreste tiene de lejos la mayor oferta de centros.
FUENTE: The National Center for Assisted Living (NCAL) | UNIVISION

Una gran mayoría de sus ocupantes son hispanos, con edades entre los 60 y 70 años. "La persona puede tener necesidades físicas, pero la asistencia que proveemos es limitada", explica Cruz. "Podemos ayudarlo a bañarse y puede estar en sillas de ruedas, pero tiene poder moverse por sí solo y transferirse de la silla a la cama sin asistencia", agrega. "Su memoria debe estar bastante bien para que puedan salir y ubicarse en el área".

El centro cuenta con 59 camas que están repartidas en habitaciones dobles con un baño. "Siempre buscamos lo que los residentes tengan algo en común [religión, origen, profesión, etc.] para que puedan compartir un cuarto", resalta Cruz. Cada uno paga 1,235 dólares al mes.

De los 150 líderes en el mercado sin fines de lucro de los centros residenciales de asistencia para ancianos en Estados Unidos, más de 75% son grupos de fe como National Senior Campuses (Maryland), The Evangelical Lutheran Good Samaritan Society (Dakota del Sur) y ACTS Retirement Services (Pensilvania), de acuerdo con el listado de The Leading Age Ziegler.

¿Quién paga por el cuidado a largo plazo?

"La mayoría de los estadounidenses cree que Medicare pagará por su cuidado a largo plazo y eso es errado", advierte Robert Burke, profesor de Administración de la Salud en The George Washington University.

En el sitio oficial de Medicare se explica que solo pagan por gastos de hospitalización, atención médica y suministros mientras la persona está en un asilo de ancianos. A corto plazo, estas instalaciones proveen atención hasta los 100 días, después de una hospitalización de tres días: del día 1 al 20, Medicare paga 100% de los gastos; del día 21 al 100, hay un copago por parte del usuario; y en adelante la cobertura es responsabilidad del paciente y su familia.

Medicaid paga por los gastos de seis de cada 10 residentes de asilos. En cada estado las reglas de elegibilidad son diferentes y las personas deben tener ingresos y activos limitados para calificar. Otras fuentes de pago son los seguros de vida y las pólizas de cuidado a largo plazo.

El Centro de Recursos sobre Medicare de AARP y la guía " Medicare y Usted 2018" son un buen punto de partida para entender bien cómo funciona el sistema.


En los centros residenciales de asistencia para ancianos, la renta se paga del propio bolsillo al comienzo. Cuando su suegra enferma requirió estar en una de estas residencias, Irene Sosa entendió cómo funciona el sistema de Medicaid/Medicare en estos casos. "Al principio tuvimos que usar sus ahorros para pagar por el servicio, pero luego el dinero se agotó", comentó. A partir de ese momento y durante nueve años, el Estado asumió su cuidado.

"Todos sus bienes e ingresos —su pensión del seguro social—, salvo un monto pequeño que recibía para gastos personales, fueron absorbidos por Medicaid para pagar por su cuidado", explica. "La mayoría de las personas creen que heredarán los bienes de sus padres, pero en estos casos no es así porque son la garantía para pagar por el cuidado a largo plazo".

Bárbara Galindo, de Residential Plaza, explica que algunas personas reciben una pensión del seguro social y un cheque suplementario del seguro social (SSI en inglés) para pagar renta y comida. Medicaid cubre los servicios médicos y asistencia, detalla. "También aceptamos la sección 8 (programa de vales de elección de vivienda para personas de bajos ingresos) para pagar la renta. El programa PACE (Programa de Cuidado Integral para Ancianos) de Medicaid/Medicare es una opción para cubrir los gastos. Cada caso se estudia bien para determinar qué beneficios pueden obtener y los trabajadores sociales del centro los ayudan con el papeleo.

"Muchos creen que el Gobierno les pagará todo, o que no les alcanza para pagar, pero siempre hay una solución intermedia que se puede buscar", puntualiza Galindo.

Una condición indispensable para vivir en la residencia de ArchCare en Nueva York es tener cobertura regular de Medicaid (llamada Straight Medicaid en inglés y está disponible para aquellos que no pueden cubrir sus gastos médicos), detalle la coordinadora Peggy Reyes. Cada persona debe tener una fuente de ingreso, ya sea su pensión del seguro social, por discapacidad o de ingreso suplementario (o SSI). "Con ese ingreso pagan la renta y reciben una mensualidad para sus gastos de rutina, pero lo máximo que pueden tener de ahorros es 2,000 dólares".

En general, la renta mensual en los centros residenciales de asistencia para ancianos varía entre 2,500 y 4,000 dólares, detalla Ben Opps, gerente de mercadeo de SeniorAdvisor.com, el directorio más grande de alojamientos para adultos mayores basado en más de 100,000 opiniones de consumidores en el país y Canadá.


"Muchos estados ofrecen programas alternativos de pago y hay asistencia federal, de fundaciones y privadas a la mano". El programa Star Plus de Texas o el de servicios y asistencia para el cuidado a largo plazo (MLTSS) en Nueva Jersey son un ejemplo. "California tiene una lista de espera para tener una exención de pago para centros residenciales de asistencia para ancianos a través de Medi-Cal", acota el experto.

Tradicionalmente, los hispanos suelen cuidar de sus ancianos en casa. Pero, esta situación podría estar cambiando. Entre 2016 y 2017, SeniorAdvisor.com ha tenido un incremento del 109% en el número de búsquedas en español.

Cuando se selecciona una residencia para ancianos, lo primero es limitar los criterios de búsqueda: qué se necesita, qué tipo de cuidado se quiere recibir, ubicación del centro y el costo, explica Opps. "Es importante leer la letra pequeña en los contratos”, advierte. "Algunos ofrecen un paquete de servicios por un precio: otro solo un monto base con un 'menú' de servicios adicionales que deben comprarse por separado". Hacer una lista de estos criterios ayuda a la hora de decidir.

"No se debe olvidar leer las reseñas en línea, que dan un vistazo de las vidas de los residentes actuales y las opiniones de sus seres queridos a las que, de otra manera, no se tendría acceso".

"Lo más importante es que no esperen mucho para buscar un centro; que visiten 4 o 5 residencias para saber qué les conviene más y que chequeen en línea las evaluaciones y licencias de cada local", recomienda Galindo.

Ahorrar desde los 40

Mischelle Rios Copeland, primera vicepresidente de Inversiones de Wells Fargo Advisors en Texas, aprendió las dificultades económicas de ser cuidadora familiar, cuando necesitó poner a su madre enferma en una de estas residencias.

"Mi madre no tenía dinero y me costaba alrededor de 3,000 dólares al mes tenerla en un centro residencial de asistencia para ancianos", explica. "Yo soy la menor de cinco hermanos y siempre vi a mi mamá hacer sacrificios por nosotros, pero al final ella no tenía más que sacrificar para cuidar de sí misma", agrega.

En una encuesta reciente de Wells Fargo/Gallup sobre finanzas personales, inversiones y planes de jubilación de la generación sándwich (adultos de mediana edad que cuidan de sus familiares), 32% de los 1,007 encuestados dijo que brindaba apoyo financiero a sus hijos, a sus padres o a ambos. Un 61% manifestó que esta responsabilidad afectaba su posibilidad de ahorrar para su propio retiro.

Porcentaje de centros residenciales de asistencia para ancianos con programas específicos para ciertas enfermedades
Algunos se especializan en atender a personas de la tercera edad con determinadas condiciones médicas.
FUENTE: The National Center for Assisted Living (NCAL) | UNIVISION

"Mucha gente se retira a los 65 años y viven hasta más de 80. Ese es un tiempo muy largo para vivir sin tener un ingreso y contar con la seguridad social implica que vivas en pobreza", destaca Copeland. "Cuando tienes 40 años debes empezar a pensar en tu vejez y en la de tus padres", advierte, lo que es "cada vez más difícil, especialmente para los hispanos que suelen dudar de los fondos de inversión y no quieren correr riesgos".

"Es importante entender que no debemos ser una carga para nuestros hijos", enfatiza Copeland.

Hay que identificar las oportunidades de ahorrar en el presupuesto familiar: limitar el costo de las comidas, establecer una mesada para los hijos para que aprendan cómo manejar un presupuesto, compartir el auto con otros para ahorrar en gas, y abrir una cuenta 401K muy temprano y aumentar el porcentaje cada año. "Esos fondos no los perderás. Ahorra al menos 10% de tus ingresos", sugiere. Adquirir una póliza de vida con seguro de cuidado a largo plazo, si se puede, será sin duda una inversión "salvavidas".

Recursos en línea

Ojos de experto. Este artículo de aarp.org ilustra bien cómo inspeccionar una residencia para ancianos como un profesional.

Asociaciones nacionales. El National Center for Assisted Living agrupa a la mayor cantidad de centros residenciales de asistencia para ancianos de Estados Unidos, el cual es parte de la American Health Care Association, la organización de servicios de cuidado a largo plazo más grande del país. Otro ente nacional que representa y asiste a este tipo de proveedores es Argentum.

Recursos para prepararse. Esta publicación de The Scan Foundation tiene la información básica sobre servicios que ayudarán a prepararse para la vejez.

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