El Papa pide perdón por “graves equivocaciones” en el manejo de un caso de abusos del clero en Chile

El pontífice envió una misiva a los obispos chilenos para decirles que incurrió en "graves equivocaciones" y para pedirles que viajen a El Vaticano para "reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia".
11 Abr 2018 – 4:40 PM EDT

El papa Francisco envió una carta a los obispos chilenos donde reconoce que ha “incurrido en graves equivocaciones de valoración” respecto al obispo de la localidad de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir uno de los casos más graves de abuso sexual del clero que impactan a la iglesia chilena y a El Vaticano.

En la misiva, leída durante la 115 asamblea plenaria que celebran los obispos chilenos en Punta de Tralca (112 kilómetros al oeste de Santiago), el Papa dijo además que los errores se cometieron por “falta de información veraz y equilibrada".

La iglesia chilena aguardaba este miércoles la lectura de la carta tras el escándalo provocado por su firme defensa a Barros. La última manifestación se produjo al término de su peregrinación por Chile en enero, cuando el pontífice dijo que “no había una sola prueba en contra” del religioso.

El vocero de la Conferencia Episcopal chilena, Jaime Coiro, dijo a través de su cuenta en la red social Twitter que el Papa escribió la misiva después de recibir un informe del arzobispo Charles Scicluna.

Scicluna, arzobispo de Malta, fue enviado a Chile por Francisco a investigar las denuncias que sugerían que Barros encubrió al reverendo Fernando Karadima, párroco de la iglesia El Bosque y que fue acusado de haber violado a monaguillos y seminaristas.

En 2011, Karadina fue separado del sacerdocio de por vida por la Congregación de la Doctrina de la Fe (anteriormente conocido como Santo Oficio).

Francisco comnvocó a los obispos chilenos a El Vaticano para "reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia".


Guerra de posturas

Pocas semanas después de la visita del Papa a Chile, uno de los cardenales del llamado Grupo de los Ocho, instancia que asiste a Francisco en el gobierno de la Iglesia Católica, acusó al obispo Barros por lo que consideraba un fracaso de ese viaje.

Se trata del cardenal emérito chileno, Francisco Javier Errázuriz, miembro del Consejo Consultivo del Papa, quien envió una carta a los presidentes de varias conferencias episcopales latinoamericanas para rebatir informes de medios de que la gira pastoral del Sumo Pontífice al país sudamericano no tuvo el impacto deseado por las críticas y la baja asistencia fieles a algunos de los eventos programados en la agenda.


Según la carta, publicada por el National Catholic Reporter y fechada el 22 de febrero, Errázuriz culpó a algunos medios por la cobertura dada al obispo Juan Barros Madrid, quien ha sido acusado de encubrimiento de abusos sexuales perpetrados por un compañero sacerdote en los años 80 y 90.

La presencia de Barros en actos oficiales presididos por Francisco desató criticas al cuestionar la política del cero tolerancia del Papa con los casos de abusos del clero.

La misiva

En la carta, el cardenal Errázuriz hace un recuento del viaje de Francisco del 15 al 18 de enero. El religioso chileno dice que Barros se puso a disposición para entrevistas con periodistas después de concelebrar en misas con Francisco junto con otros obispos chilenos.

Errázuriz asegura en la nota que durante la gira, el Papa "no percibió la magnitud del problema".

El cardenal emérito chileno también dijo que Barros "no evitó las entrevistas grupales" (…) “Dio la impresión de que los consideraba una oportunidad favorable para difundir su visión de las cosas y para defenderse de las acusaciones" en su contra.


"Esto ... creó un enfoque indeseable y paralelo a la visita del Santo Padre, que desvió la atención", dijo Errázuriz en la carta de cinco páginas.

Univision Noticias contactó al periodista de National Catholic Reporter que consiguió la carta, Joshua McElwee, para conseguir una copia de la misiva. El periodista respondió, por medio de un correo electrónico, que sus fuentes no se lo permiten, pero que otros (medios) lo pueden citar.

El caso Karadima

Barros está señalado como encubridor del mayor escándalo de abusos sexuales cometidos por el clero en Chile. El caso estalló en 2010 cuando un grupo de exseminaristas, entre ellos el periodista Juan Carlos Cruz y el médico James Hamilton, demandaron al sacerdote Fernando Karadima, párroco de El Bosque, iglesia ubicada en uno de los barrios más exclusivos de Santiago.

Pero no fue la primera vez que Karadima era acusado de abusos sexuales. Las primeras denuncias datan de 2003 cuando la Iglesia de Santiago se encontraba al mando de Errázuriz, uno de los ocho cardenales nombrados por Francisco en marzo de 2013 para integrar la comisión contra la pederastia.

En 2004 y 2005 se presentaron más denuncias en contra de Karadima, pero todas fueron olvidadas o desestimadas por Errázuriz.

El ahora cardenal emérito chileno confesó en septiembre de 2015 ante un ministro de fuero de la Corte de Apelaciones en el marco de una demanda civil que interpusieron las víctimas contra el Arzobispado y contra quien resulte culpable de los abusos cometidos. Entonces dijo que en su decisión pesó el hecho que quienes se declaraban como víctimas eran personas adultas y también que “en esa época, la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo” y que con tal fama no creyó en la palabra de los denunciantes.

En 2010, siete años después de presentada la primera denuncia contra el párroco de la iglesia El Bosque, la prensa publicó la historia, las víctimas dieron la cara y forzaron a El Vaticano a abrir una investigación.

El 16 de febrero de 2011, la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró a karadima culpable de abusos sexuales contra menores con violencia y abuso de potestad eclesiástica. Cuatro meses después, la Santa Sede rechazó la última apelación de Karadima y confirmó los cargos de culpabilidad de pedofilia (abuso de menores entre 8 y 12 años) y efebofilia (abuso de adolescentes y mayores).

El obispo Barros era asistente de Karadima.


El escándalo Barros

A comienzos de 2015, Francisco nombró a Barros como obispo de Osorno, ciudad ubicada a 574 millas (924 kilómetros) al sur de Santiago. La distinción desató protestas entre la feligresía de la diócesis que pidieron al Papa revertir la decisión.

Pero en mayo de ese año, durante un acercamiento del pontífice a un grupo de fieles chilenos en la audiencia pública de los miércoles en la Plaza de San Pedro, el papa dio una respuesta que dio paso a las víctimas para pedirle a una corte de Santiago. Allí solicitaron al jefe de la Iglesia Católica “antecedentes” respecto a un juicio a Barros que nadie sabe cuándo se llevó a cabo y dónde.

“No existe ninguna prueba en contra del obispo Barros en 20 años”, dijo el Papa visiblemente irritado. “O sea que piensen con la cabeza y no se dejen llevar de todos los zurdos que son los que armaron la cosa. Además, la única acusación que hubo contra ese obispo fue desacreditada por la corte judicial”, añadió.

En Chile nadie sabía del juicio a Barros y mucho menos que hubo una sentencia absolutoria. “Por eso, los abogados solicitaron a la corte que pida al Papa que envíe los antecedentes de Juan Barros y que la sentencia indicó que su caso no tenía asidero”, dijo en ese momento a Univision Noticias el doctor Juan Hamilton, una de las víctimas. “Queremos saber, que entregue mayores antecedentes y explique a qué se refiere”.

El 18 de enero de este año, tras concluir su visita a Chile, el Papa defendió rotundamente a Barros. “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar", indicó. "No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia", agregó.

Menos de dos semanas después de esas declaraciones, El Vaticano anunció que el Papa dispuso enviar a Chile al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, uno de los más respetados expertos de la Santa Sede en delitos sexuales para investigar las denuncias que pesan sobre Barros.

En la carta, Errázuriz también fustiga a la conferencia de obispos chilenos por la organización de la gira papal al no asegurarse de que los obispos que acompañaban al Papa en su visita tuvieran un vocero calificado para manejar las consultas de la prensa.

"Fuimos acompañados por un joven y valioso periodista, pero sin la experiencia profesional y la autoridad necesarias para dialogar con periodistas y agencias de noticias", dijo el prelado.

Errázuriz asegura que el Papa fue recibido por los chilenos "con gran entusiasmo y admiración", a pesar de "una nube (que) ensombreció la visita".

La misiva del cardenal chileno cuestionando el papel de Barros fue enviada casi tres semanas después del nombramiento de Scicluna.

"Errázuriz está tratando de confundir las cosas para evadir su propia responsabilidad en la crisis que enfrenta la Iglesia en Chile" (por el escándalo de Karadima), señala Cruz. "Está absolutamente desesperado (por las investigaciones que lleva a cabo Scicluna) y se nota. Lo que ha manipulado por años en el Vaticano está por caer", indicó.

Cruz fue una de las víctimas chilenas de abusos del clero que se reunió con Scicluna en Nueva York y su testimonio será considerado en el informe que el arzobispo entregue a Francisco.

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