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Papa Francisco en México

"No se dejen corromper": Papa Francisco a obispos

En su mensaje en la Catedral Metropólitana de México, el Papa también encomendó su viaje a la Virgen de Guadalupe: "Quería ser yo mismo alcanzado por su mirada materna”.
13 Feb 2016 – 01:57 PM EST

Luego de su encuentro en Palacio Nacional con el Presidente Enrique Peña Nieto, el Papa Francisco se dirigió a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México para reunirse con obispos del Episcopado Mexicano.

En las puertas del recinto religioso le esperaba el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien le hizo entrega de las llaves de la Ciudad y lo declaró 'Huésped Distinguido'.



170 obispos del Episcopado Mexicano se congregaron al interior de la Catedral para saludar al Papa. Al entrar, el Pontífice hizo una breve oración frente la Altar del Perdón.


El Cardenal Norberto Rivera dio unas palabras agradeciendo su presencia en México tal como lo hizo el ‘Papa Viajero’, Juan Pablo II. Frente a los obispos, el Papa Francisco emitió su mensaje:

“Cuanto quisiera que fuera ella misma (la Virgen de Guadalupe) quien les lleve hasta lo profundo de sus almas de pastores, y de cada una de sus iglesias presentes en este vasto México, todo lo que fluye intensamente del corazón del Papa”.

“El Papa cultivaba el deseo de mirarla. Más aún, quería ser yo mismo alcanzado por su mirada materna”.



Esto fue parte del mensaje que emitió a los obispos de México:

  • “No pierdan tiempo en cosas secundarias, en habladurías e intrigas, en infecundos clubes de intereses. No se dejen arrastrar por murmuraciones y maledicencias. Fuera de las cosas del Padre perdemos nuestra identidad y culpablemente hacemos vana su gracia”.
  • “Los indigenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia para heredar aquella identidad que les convierte en una nación única”.
  • “El Papa está seguro que México y su iglesia llegarán a tiempo a la cita consigo mismos, con la historia, con Dios. Tal vez alguna piedra retrasa la marcha y la fatiga del trayecto exigirá alguna parada, pero no será jamás bastante para hacer perder la meta, porque, ¿puede llegar tarde quien tiene una madre que lo espera? Quien continuamente puede sentir resonar en el propio corazón: ‘¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?’”.

Tras su mensaje de 45 minutos el Papa Francisco se tomó una foto con los obispos y luego se retiró de la Catedral para regresar a la Nunciatura Apostólica donde descansó antes de la misa que ofició en la Basílica de Guadalupe.


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