Música

El club nocturno como refugio de las subculturas y la importancia del ataque a Pulse

La tragedia en Orlando nos recuerda que los fenómenos musicales más trascendentales de la historia suceden en clubs a puerta cerrada.
19 Jun 2016 – 2:15 PM EDT

La masacre del club Pulse en Orlando, que dejó 49 personas sin vida, es un ataque a la pluralidad. La importancia de la existencia de antros como el Pulse, que albergan a una minoría vulnerable, es la posibilidad de que existan tantas diferencias como seres humanos en el planeta.

En esta ocasión queremos rendir tributo a la discoteca y al club como espacio de vanguardia. En honor a la diversidad, decidimos contar las historias de algunos recintos que dieron origen a movimientos culturales que han definido la historia de la música y han albergado a muchos innovadores que alguna vez fueron rechazados. La popularización del jazz, el folk, el punk y la salsa tienen sus orígenes en lugares como el Pulse, donde los fenómenos musicales más trascendentales suceden mientras cientos de jóvenes, sueltos y libres, bailan a puerta cerrada.


Max’s Kansas City


En este lugar mítico se juntaban Andy Warhol y los obreros de su Factory. El famoso back room era para los amigos de Warhol y solo los merecedores de un grado muy alto de coolness conseguían pasar una noche en ese agujero iluminado con luz roja. Max’s se convirtió en la cuna del glam y el punk en el Nueva York de los 60 porque The Velvet Underground tocaban ahí. En un lapso de cinco años se convirtió en el único lugar que todo artista con credibilidad debía visitar. Así fue como David Bowie visitó La Gran Manzana por primera vez, invitado por los niños de la Factory que lo habían conocido en Londres. Todo el que tuviera interés en las artes o en la música de vanguardia quería estar ahí. La misma Patti Smith se sentó en la calle a esperar durante meses al pie del lugar hasta que alguien la ayudó a entrar y así disparó su carrera artística. Toda la escena del punk, incluso antes de que se llamara punk, se desarrolló ahí adentro. Hasta Debbie Harry de Blondie fue mesera ahí. Iggy Pop, Alice Cooper, los New York Dolls, todos tocaban en Max’s. El punk se lo debemos a Max’s Kansas City, a sus travestis y a todos los valientes que se atrevieron a llenarse de glitter y subirse a cantar envueltos en ropas ajustadas en su escenario.

CBGB

¿Alguna vez han escuchado hablar de un cuarteto de punks llamado Ramones? Su primer show fue en CBGB. Después del alboroto que causaron las bandas que salieron de Max’s Kansas City, la ciudad de Nueva York estaba contagiada de una energía furiosa que más tarde se definió como punk. Antes de atraer a todos los interesados en el mal uso de la guitarra eléctrica y los pantalones ajustados, CBGB era un bar para bikers y luego fue un dive bar. En 1975 se colocó como EL lugar para ir a ver tocar en vivo a la nueva ola de bandas locales. Television, Patti Smith Group, Blondie, los Talking Heads, los Neon Boys, Richard Hell & The Voidoids, los Cramps, los B52’s… todos los íconos del punk macizo tocaron por primera vez en CBGB.

Café Wha?

Cuenta Manny Roth, el dueño de este lugar en Greenwich Village, que una noche helada de enero en 1961 entró un niñito de 16 años y le dijo: “Acabo de llegar desde el Oeste. Mi nombre es Bob Dylan. Me gustaría hacer un par de canciones, ¿puedo?” Roth le dijo que sí. Era una noche “hootenanny”. Así le llamaba él a las noches de micrófono abierto. Todo el mundo podía cantar un par de canciones. Dylan sacó su guitarra y cantó un puñado canciones de Woody Guthrie. A la gente le gustó mucho el acto. Después de su presentación, Dylan le contó al señor Roth que había llegado en auto-stop a Nueva York desde Minnesota y que no tenía lugar para dormir. Roth preguntó a la audiencia si alguien tenía un sillón donde este muchacho podía pasar la noche, y alguien dijo que sí. Ese no es el único comienzo de una gran carrera musical. A mediados de los 60, el señor Roth contrató a un Jimmy Hendrix que entonces se hacía llamar Jimmy James y era el líder de una banda de nombre Blue Flames. Se podría decir que el verano del 69 empezó en el Café Wha? muchos años antes.

Batcave

La subcultura gótica nació en el Batcave, un club ubicado en Soho, Londres en los ochenta. Una noche cualquiera podías encontrar a Bauhaus, Robert Smith de The Cure, Siouxsie Sioux, Steve Severin, Foetus, Marc Almond y Nick Cave. Los batcavers se diferenciaban del resto de los fans del rock gótico con un collar de ataúd con alas de murciélago. No era lo mismo ser batcaver que asistir a otro recinto de rock gótico cualquiera. Una amplia gama de bandas tocaba en el club, junto con cuatro horas de su DJ residente, Hamish MacDonald, con invitados como Anni Hogan, DJ de la discoteca pionera de rock gótico Le Phonographique y miembro de la banda Marc Almond. También pasaban películas de 8 milímetros y en ocasiones había cabaret inusual. Mucha de la moda y la imagen que se asocia con la cultura gótica tiene que ver con el aspecto original del Batcave.


Paradise Garage

Como su nombre lo indica, antes de ser una de las discotecas más notables en la historia del dance, el pop, la cultura de los clubes nocturnos y el movimiento LGBTQ, este recinto neyorkino era realmente un estacionamiento. La entrada era solamente a través de invitación, no estaba abierto al público general. No servían alcohol, comida o ningún otro tipo de bebidas, y el DJ residente era DJ Larry Levan, a quien se le atribuye la creación del house como género junto con sus contemporáneos Frankie Knuckles y Nicky Siano. A diferencia de los otros clubes de finales de los 70 y principios de los 80, el Paradise se caracterizaba por ser un lugar enfocado exclusivamente al baile, no a la interacción verbal. Fue el primer recinto en poner al DJ como centro de atención. Los estilos únicos y eclécticos de disco y dance que se tocaban en el Paradise originaron nuevos términos como New York house, garage, garage style, y garage classic para describir un disco que se hizo famoso por haber sonado ahí.

La cultura ball

El estilo de baile conocido como voguing, que más tarde se popularizó por la canción de Madonna titulada “Vogue” de 1990, salió de la escena ballroom de Nueva York. La escena del ballroom, el ball culture o el house system es una subcultura underground estadounidense. Hombres y mujeres de origen afroamericano y latino, todos miembros de la comunidad LGBTQ, forman grupos que llaman "casas". Estas tienen el doble propósito de brindar una estructura de familia sustituta, y competir por los trofeos y el prestigio en los bailes que organizaban entre casas. No se puede señalar un solo recinto que alberga los bailes de esta cultura, pues por su naturaleza de activismo comunitario y protección de sus miembros se llevan a cabo en distintos bares gay. El documental “Paris is Burning” de 1990 es un buen retrato de cómo los bailes, llenos de danza, moda, pasarela y suplantación de género, eran un verdadero refugio para jóvenes marginados de la ciudad.

The Cavern

En enero de 1957, el Cavern abrió como un club de jazz que después se convertiría en el centro de la escena del rock and roll en Liverpool en la década de los 60. Los Beatles tocaron en el club en sus primeros años. En marzo del 73 cerraron el club durante construcción en el bucle de trenes subterráneos Merseyrail. Focus fue la última banda en tocar en The Cavern unos días antes de que lo cerraran. Todos los grupos importantes del rock and roll inglés tocaron en ese lugar. The Rolling Stones, The Yardbirds, The Hollies, The Kinks, Elton John, Queen, The Who y John Lee Hooker son solo algunas de las grandes leyendas que se pasearon por sus interiores.

Cheetah

Dicen que el Cheetah es el abuelito del disco comercial. Cuentan que la discoteca más elaborada del Nueva York de los 60 era el Cheetah. La leyenda dice que habían tres mil bombillas de colores parpadeantes que formaban una infinidad de patrones de luces y se reflejaban en las hojas de aluminio brillante. Cabían dos mil personas y ofrecía no sólo el baile, sino una biblioteca, una sala de cine y televisión a color. Era un lugar diseñado para las masas, un intento de rebasar la personalidad y el ego para llegar a lo impersonal, a lo abstracto y lo universal. En el Cheetah surgió la movida salsera en Nueva York cuando la música latina tropical no era “mainstream”. Eso que atrajo a personajes como Celia Cruz y La Lupe a la Gran Manzana, tiene que ver directamente con este mítico lugar.


Birdland

La meca del jazz neyorkino operó entre 1949 y 1965. En su noche de apertura tocaron Maxie Kaminsky, Lips Page, Lester Young, Charlie Parker, Harry Belafonte, Stan Getz, y Lennie Tristano. Todos, en ese orden. El lugar adoptó el nombre de su talento estelar recurrente, Charlie “Yardbird” Parker, que en ese entonces gozaba de máxima popularidad entre los adeptos al jazz. El neón en la fachada brillaba con estas palabras: “Birdland, la esquina mundial del jazz”. Al cabo de unos años se convirtió en un recinto histórico y de gran importancia en el mundo del jazz. Las leyendas más grandes grabaron discos en vivo en el Birdland. Desde John Coltrane y Dizzy Gillespie, hasta Thelonious Monk y Miles Davis. Jack Kerouac, miembro pilar de la generación beat y escritor de On The Road, se obsesionó con el jazz ahí mismo, en Birdland.


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