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Así vivió un millenial cubano el concierto de los Rolling Stones

No son fans ni vivieron la censura de su música, pero estos jóvenes cubanos se movieron como Jagger.
26 Mar 2016 – 10:52 AM EDT

Por Maykel González desde La Habana


Ladies and Gentlemen, Damas y Caballeros, the Rolling Stones, en la Ciudad Deportiva de La Habana, a las 8:30 pm, en concierto gratuito. Es Viernes Santo. El público ha viajado desde Europa, Sudamérica, desde las demás provincias de Cuba. Los Rolling Stones, sus Satánicas Majestades, han traído equipos de audio y pantallas impresionantes y una escena que es todo un espectáculo visual, una explosión cromática, aún sin los Stones rodando sobre ella, sin los movimientos enérgicos de Mick Jagger a sus 72, que aprendió frases cubanas para la ocasión como "Qué calor" o "Están en talla" o "Están escapa'os."

Son los divinos Stones. Los del álbum Voodoo Lounge. Una de las bandas británicas de rock más famosas de todos los tiempos. Y en sus postrimerías, se trasladan a La Habana. Y no cobran por las entradas. Pedir más es pedir demasiado a la vida.

Por esto en marzo ha habido extranjeros buscando desesperadamente hospedaje en La Habana. Y las personas de otras provincias pasan la noche en cualquier sitio cerca del acontecimiento. Por esto voy donde los Stones, aunque no sea de la generación de su música, aquellos que probaron la censura del rock en Cuba.

Fotos: Los Rolling Stones sacuden a Cuba

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Me reúno con unos amigos por las calles Boyeros y Santa Catalina. Nos introducimos en la Ciudad Deportiva. Sin ningún fanático de los Stones entre nosotros; sin ningún que tan siquiera haya disfrutado de sus discos. O que lleve la imagen de la boca roja con la lengua.

A un concierto de los Rolling Stones en La Habana se va de cualquier manera. Conociéndolos y sin conocerlos. Gustándonos y sin gustarnos. Lo más fascinante del concierto es que se realice en La Habana. Una leyenda de la música que nos visita como si el profeta Jonás, en el interior de la ballena, supiera que Sophia Loren lo esperaba ahí desnuda en el lecho para él. Tentación. Curiosidad. Ocio. Espíritu.


A Diuber Machado, diseñador industrial, 26 de edad, no le gustan los Stones ni ninguna otra música. Fue a encontrar la agrupación emblemática, el suceso.

Oday Enríquez, de 25, no sigue ese género, pero siente respeto por las bandas que hacen historia, por los significados. Y qué casualidad que los Stones viajan a Cuba después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, dice.

José Carlos Suárez, de 27 años, escuchaba a la agrupación en el Preuniversitario de Ciencias Exactas, Vladimir Ilich Lenin, con sus amistades, algunas de ellas sentadas en una rueda sobre el césped.

José Ernesto, de la misma edad, no lo convence el estilo del grupo, sin embargo espera que con su influencia empuje a otros músicos a tocar en Cuba.

Samanta, de 18, de preferencia por las agrupaciones de los ochenta, desea que venga, además, Iron Maiden.

También están Alejandra y Taily, ambas de 14, para pasar el rato. Y René, de 15, que oye todo género, y su amigo de igual edad, Víctor Manuel, que sabe que los Stones cantan un tema que se llama "Satisfaction."

Yusel Enrique, de 13, tímido con el extraño que lo entrevista, vino a su primer concierto, feliz, de pie conversando con su padre, queriendo que Metallica visite Cuba.

Lisandra y Adrián, una pareja de 26, preferirían a Linkin Park o a Maroon 5, pero este concierto del día 25 esperan contárselo a sus hijos. Y a sus nietos.

Porque son los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva de La Habana.

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