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¿Puede el gobierno de Trump saltarse 35 leyes ambientales para construir el muro?

Este viernes el juez federal de San Diego Gonzalo Curiel escuchará la denuncia del gobierno de California y una alianza de organizaciones no gubernamentales sobre lo que ellos califican como una "maniobra inconstitucional" que atenta también contra la naturaleza.
7 Feb 2018 – 4:21 PM EST


San José, California. El juez federal Gonzalo Curiel escuchará este viernes en San Diego una demanda presentada por el gobierno de California y una alianza de organizaciones no gubernamentales contra el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) de la administración Trump, a quien se le acusa de evadir 35 leyes federales que protegen al medio ambiente para llevar adelante la construcción de cerca de 625 millas de muro fronterizo con México.

Se trata de un caso llamativo no solo por la temática ambiental y de inmigración, sino también porque la imparcialidad de Curiel –nacido en Indiana– fue cuestionada en junio de 2016 por Donald Trump debido a su herencia mexicana. (En ese momento, el juez estaba supervisando una demanda contra la Universidad Trump y tanto republicanos como demócratas calificaron el comentario como racista).

"El sector de frontera en cuestión sigue siendo un área de alta entrada ilegal, por lo cual hay una necesidad inmediata de mejorar la infraestructura actual y construir barreras y caminos fronterizos adicionales", anunció el DSN en agosto del 2017 en un comunicado de prensa, aduciendo que durante el año fiscal 2016, los agentes de la Patrulla Fronteriza en esa área de California arrestaron a más de 31,000 "extranjeros ilegales" y capturaron más de 9,000 libras de marihuana y 1,317 libras de cocaína.

El gobierno alega, además, que no es la primera vez que una administración renuncia a normativas vigentes para construir en la frontera. El propio Departamento de Seguridad Nacional indicó en su comunicado que entre 2005 y 2008 se acogió en cinco ocasiones a esta fórmula. George W. Bush también lo hizo para terminar de construir casi 1,100 kilómetros de valla fronteriza a lo largo de la misma frontera que Trump pretende ahora cerrar.

En fotos: Cómo se ve en la actualidad el muro fronterizo

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Sin embargo, los demandantes alegan que la legislación federal en la que se basan para decir que el Departamento de Seguridad Nacional tiene esa autoridad de omitir leyes ambientales con fines inmigratorios no puede aplicarse, puesto que la normativa en cuestión no le otorgó al gobierno federal un "poder perpetuo".

“Esta entidad no tiene la autoridad para ignorar docenas de leyes de protección de medio ambiente para precipitar la construcción del muro fronterizo y encargar los prototipos”, ha confirmado a Univision el propio John Kelly, exjefe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), con sede en Tucson.

Además, los demandantes argumentan que la administración de Trump está violando la Constitución y las leyes estatales porque no está "llevando a cabo ninguna revisión de impacto ambiental" de esta estructura de 30 pies de altura.

Por ejemplo, el Centro para la Diversidad Biológica argumenta que la zona costera del sur de San Diego está rodeada de comunidades y contiene un hábitat crítico para varias especies en peligro de extinción.

"En términos de adaptación climática, la construcción de un muro fronterizo es un acto de autosabotaje. Dividirá en dos el hábitat natural de estos animales e interrumpirá sus ciclos migratorios, vitales para su reproducción de algunos. Además, debido a la presencia de antiguas porciones del muro que obstruye el flujo de agua, en el pasado también se han registrado fuertes inundaciones que afectan a las comunidades en ambos lados de la frontera, así como el ecoturismo", explica Dan Millis, director del programa de la frontera sur de la organización Sierra Club.


Además, como ha publicado la web Outside Magazine, su construcción tendría un impacto potencial en 111 especies de animales y plantas en peligro de extinción de EEUU entre ellos los jaguares –de los que solo se tiene registro de un espécimen–, así como del águila calva –símbolo nacional de EEUU–, de los lobos grises, el manatí antillano, las tortugas verde, carey y baula.

Este cálculo se hizo con base en información oficial del Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los Estados Unidos (USFWS) considerando que el supuesto muro tendría 1,989 millas de largo y un ancho total de unos 1.000 pies y que su infraestructura irrumpiría en cuatro refugios de vida silvestre, criaderos de peces y varios humedales protegidos en Arizona, California, Nuevo México y Texas, así como en el flujo natural de 108 variedades de aves migratorias.

"El muro fronterizo de Trump debe cumplir con las leyes que protegen al medio ambiente y las comunidades en las fronteras. El pasar por encima de estas leyes pone en relieve el poco respeto que la Administración Trump tiene por nuestro medio ambiente y la ley", acota Brian Sager, abogado que representa al Centro para la Diversidad Biológica , en un comunicado oficial de prensa.

Como parte de la negativa al muro, otra iniciativa de ley presentada en la Legislatura de California propone castigar financieramente a las compañías que participen en la construcción del muro fronterizo del presidente Donald Trump. La propuesta AB 946, denominada Ley de Resistencia al Muro (Resist the Wall Act), prohibiría que las inversiones de los fondos de pensiones del estado fueran a empresas involucradas con el proyecto de Trump.

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