Abuso Policíaco

No presentarán cargos contra policía de Los Ángeles que mató a tiros a un adolescente hispano de 14 años

La Fiscalía de Distrito de Los Ángeles consideró que fue "razonable" que un agente del LAPD disparara a un menor hispano porque su vida pudo correr peligro durante una persecución a pie por las calles de Boyle Heights en 2016.
6 Mar 2018 – 10:22 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- La Fiscalía de Distrito de Los Ángeles no presentará cargos criminales en contra de un policía que en 2016 mató a tiros a un adolescente al sostener este lunes que el agente disparó su arma de manera razonable.

Jesse Romero, de 14 años, murió el 9 de agosto de 2016 por las balas que disparó un agente de la Policía de Los Ángeles (LAPD) luego de una persecución a pie por algunas calles del vecindario hispano de Boyle Heights.

La controversial muerte del adolescente generó protestas en contra del LAPD por residentes y activistas que consideraron se trató de un caso más de abuso policíaco.

La familia de Romero también presentó una demanda civil en contra del LAPD y del policía que disparó, identificado como Edén Medina, quien 12 días antes estuvo involucrado en otro tiroteo en el que mató a balazos a otro hombre.

La fiscales expusieron en un memorándum publicado este lunes que el oficial Medina tuvo razones suficientes para creer que el adolescente representaba una amenaza mortal, ya que llevaba consigo un revólver.

“Hizo uso razonable de la fuerza para defenderse así mismo y a otros”, señala el informe de la Fiscalía de Distrito.

El centro de la controversia era si Romero había disparado a los agentes que lo perseguían o si el arma se había disparado cuando la tiró.

Los investigadores del tiroteo indicaron que la explicación más probable era que la pistola fue disparada y luego arrojada, a pesar de que testigos declararon haber visto a Romero lanzar el arma y haber escuchado un disparo cuando el mismo revólver cayó al suelo.

La prueba para determinar si Romero había disparado no fue concluyente, indicaron los investigadores que establecieron que el oficial Medina fue obligado a tomar una decisión de último segundo ante lo que percibió como una amenaza de muerte.

“Dadas las circunstancias, era razonable que Medina creyera que había un peligro significativo e inminente para él, para su compañero y para la gran cantidad de personas que se encontraban en el área en ese momento, ya que se trataba de un hombre armado que se negaba a cumplir con la ley”, recalca el informe de la Fiscalía de Distrito.

La Comisión de Policía, entidad que revisa los tiroteos en los que están involucrados agentes del LAPD, determinó el verano pasado que oficial Medina actuó conforme al protocolo, pero que falló por algunas de las tácticas que utilizó antes de disparar su arma.

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