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USGS prevé décadas de mayor actividad sísmica a causa de una sequía de terremotos en California

Investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos revelaron que en los últimos 100 años las tres principales fallas del estado: San Andrés, San Jacinto y Hayward, no han registrado un sismo de grandes magnitudes, una situación a la que llaman "excepcional" y que puede provocar que haya un mayor número de temblores durante el próximo siglo.
4 Jul 2019 – 2:46 PM EDT

A mediados de marzo las autoridades de California informaron que el estado había salido oficialmente de una intensa sequía que se extendió a lo largo de siete años, pero tres semanas después, un nuevo tipo de “sequía” volvió a encender las alertas entre los servicios de emergencias a lo largo y ancho del estado dorado.

Este jueves el sur de California fue sacudido por un fuerte sismo de magnitud 6.4, lo que bien podría ser el preludio de lo que los investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) revelaron hace unos meses: California se encuentra en medio de una improbable sequía de terremotos que ha durado más de 100 años, situación que coloca al estado en un riesgo latente de experimentar un poderoso sismo de magnitud superior a 7.0 que tenga como epicentro una de sus tres principales fallas: las de San Andrés, San Jacinto y Hayward. Pero también prevén que la acumulación de energía por más de un siglo en estas fallas pueda traducirse en varias décadas de actividad sísmica mayor a la normal.

En el reporte, publicado en Seismological Research Letters, los científicos explicaron que los registros paleo-sísmicos de los últimos mil años en las tres fallas mencionadas muestran una falta actividad que caracterizaron como “excepcional”. En términos porcentuales, el estudio asegura que las probabilidades de tener periodos de 100 años sin experimentar un terremoto de gran magnitud sobre estas fallas son mínimas: apenas de 0.03%.

De acuerdo con la investigación, a pesar de que en el último siglo se han registrado fuertes terremotos en California, ninguno ha tenido su epicentro sobre las mencionadas fallas, consideradas por los expertos como las que aglomeran la mayor fricción entre las placas tectónicas de Norte América y el Pacífico. Glenn Biasi, uno de los autores del estudio, asegura que sus hallazgos sugieren que los próximos 100 años serán mucho más activos en lo que a sismos se refiere.

“Si nuestro trabajo es correcto, el próximo siglo no va a ser como el anterior, sino que podría ser más como el que terminó en 1918”, dijo el investigador refiriéndose a que entre 1800 y 1918, sobre el suelo californiano se registraron ocho terremotos que, debido a su intensidad, modificaron la superficie terrestre en el estado. Este tipo de sismos llamados de "ruptura de superficie" representan un riesgo mucho mayor para las estructuras que los que tienen epicentros en las partes más profundas de las placas.

El último gran terremoto en California originado en una de estas fallas fue el de San Francisco en 1906. El epicentro tuvo lugar a lo largo de la falla de San Andrés, su magnitud fue de 7.9 y la sacudida destruyó la mayor parte de la ciudad. El saldo fatal fue de por lo menos 700 personas muertas, según datos del USGS. Otro terremoto casi igual de potente, en 1857, provocó también severos daños desde el condado de Monterey hasta el de Los Ángeles.

Pero desde 1906 la tierra en California no ha sufrido una sacudida similar. Los investigadores no logran explicar por qué se está dando esta sequía de terremotos en una estado donde la información sísmica recopilada a lo largo de la historia demuestra que entre tres y cuatro terremotos de magnitud superior a 6.5 suelen registrarse cada 100 años.

“Sabemos que estas tres fallas cargan con la mayoría de la fricción tectónica en California y tarde o temprano se tienen que mover. La única pregunta es cómo y cuándo van a liberar toda esta energía”, alertó el investigador del USGS.

Otras amenazas para California

Para gran parte de los estadounidenses, California suele ser sinónimo de prosperidad y climas agradables. La quinta economía más poderosa del mundo está impulsada no solo por el sector tecnológico de Silicon Valley, sino también por la industria del entretenimiento de Hollywood, que se ha encargado de plasmar en el imaginario de las personas una postal de eterno sol, playas y mujeres en bikini.

Pero en la vida real, los californianos viven en constante desasosiego ante las catástrofes que los fenómenos naturales decidan traer al estado. Por un lado, la falla de San Andrés que atraviesa California podría detonar en cualquier momento un megaterremoto superior a magnitud 8 en la escala Richter; por el otro, una megatormenta denominada ´ARk que duraría semanas enteras podría traer consigo diluvios bíblicos que dejen amplias zona del estado bajo el agua.

En el caso de la megatormenta ARk el escenario planteado es devastador. Las consecuencias de este diluvio invernal se podrían dar en todos los frentes y las inundaciones y deslaves que traerá consigo afectarán gravemente la infraestructura, la economía, el medio ambiente y la vida social de los casi 40 millones de residentes de California.

La proyección de los expertos del USGS estima que todos los sistemas contra inundaciones en el estado se verían rápidamente rebasados. En el Valle Central, por ejemplo, una superficie de 300 millas de longitud por 20 millas de angostura quedaría anegada, pero el daño sería aún mayor en las zonas costeras. Los condados Orange, Los Angeles y San Diego, así como la mayor parte de la bahía de San Francisco, quedarían completamente bajo el agua.

De la mano de las incesantes lluvias, deslaves, inundaciones y fuertes rachas de viento que bajo este modelo durarán semanas enteras, vendrán también daños a la infraestructura de servicios que se traducirán en severos daños ecológicos al medio ambiente. En pocas palabras, ARk traerá consigo un cóctel de enfermedades que pondrán en riesgo la salud de millones de californianos y su entorno.

¿Y si no llega la megatormenta?

Aunque las lluvias torrenciales suelen ser la principal preocupación de autoridades y residentes por igual, los expertos consideran que las peores catástrofes vendrán con el aumento vertiginoso en el nivel de los océanos en las próximas décadas. Con más de 600 millones de personas en todo el mundo viviendo en zonas costeras (con una elevación menor a los 10 metros sobre el nivel mar) el impacto económico, humano y de seguridad nacional son evidentes para los científicos.

En el caso de California, un reciente reporte del Servicio Geológico Nacional (USGS, por sus siglas en inglés) advierte que para finales del siglo más de 600,000 personas podrían estar viviendo en zonas inundadas y el estado se enfrenta a pérdidas de hasta $150,000 millones en daños a la propiedad, lo que representa algo así como el 6% de su Producto Interno Bruto anual.

El escenario más desalentador es al que se podría llegar para finales del siglo XXI. Los niveles del mar en las costas abiertas de California se elevarían hasta 4 metros por encima de los actuales, mientras que en estuarios como el de la Bahía de San Francisco, donde el oleaje es menor, el agua subiría un promedio de 2 metros.

En la mayoría de las proyecciones del USGS los principales afectados suelen ser los mismos. Sus mapas satelitales muestran, por ejemplo, el Aeropuerto Internacional de San Francisco completamente bajo el agua; la mitad de la ciudad de Pacífica inundada, y los puertos de Los Angeles y San Diego inaccesibles por el agua. En los casos de Foster City, Long Beach y Santa Bárbara, la situación es la misma pero la catástrofe podría ocurrir en unas cuantas décadas.

En promedio, advierte el estudio, un aumento de entre 1 y 2 metros en el nivel de los océanos estaría provocando inundaciones permanentes en una superficie de 625 millas cuadradas (1,000 kilómetros cuadrados), lo que se traduce en una pérdida de hasta 40 metros de playas en las costas y hasta 612,000 residentes del estado afectados directamente.


Escenas del terremoto, a 110 años del evento que cimbró a SF en 1906

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