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Líder de la MS-13 en California enfrenta hasta 27 años en prisión por planear asesinatos de pandilleros rivales

Tomas Rivera, quien usaba los alias “Prófugo” y “Caballo”, era el segundo al mando de la filial conocida como Santa Cruz Salvatrucha Locos, una pandilla a la que se le atribuyen homicidios, tráfico de drogas y extorsión.
24 Ene 2020 – 05:55 PM EST
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Un miembro de la Mara Salvatrucha cubre su rostro tras ser detenido durante un operativo contra la pandilla en El Salvador. Crédito: AP Photo/Esteban Felix/Archivo

SAN FRANCISCO, California. – Uno de los principales líderes de La Mara Salvatrucha en el norte de California se declaró culpable de extorsión y fraguar homicidios de pandilleros rivales en la región de Santa Cruz, cargos que le podrían costar una condena de hasta 27 años en prisión.

El Departamento de Justicia informó que Tomas Rivera, quien usaba los alias “Prófugo”, “Caballo” y “Jonas Portillo” era el segundo al mando de la filial de la MS-13 conocida como Santa Cruz Salvatrucha Locos, una pandilla a la que se le atribuyen homicidios, tráfico de drogas y extorsión.

De acuerdo con documentos judiciales, Rivera, quien es originario de El Salvaldor, se encargaba de que los pandilleros afiliados a los Salvatrucha Locos cumplieran con ciertos requisitos para mantener su membresía en la pandilla, entre estos haber cometido al menos un homicidio.

“Lograr que este pandillero enfrente a la justicia es resultado directo de la cooperación entre oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (HSI) y agencias del orden locales, de manera específica el Departamento de Policía de Santa Cruz. Nuestros agentes no descansarán hasta que nuestras comunidades estén seguras”, dijo Tatum King, agente especial a cargo de HSI San Francisco.

Rivera fue arrestado junto a varios sospechosos durante una redada realizada por agentes federales en 2017, la cual fue fuertemente criticada al ser percibida como un operativo migratorio. Sin embargo, el Departamento de Justicia aclaró que su detención fue llevada a cabo bajo cargos estrictamente criminales.

El pandillero confeso de 27 años se presentará de nuevo en una corte federal el próximo 13 de abril para recibir su sentencia, que podrían alcanzar los 27 años tras las rejas en caso de ser encontrado culpable de todos los cargos que enfrente, entre estos formar parte de una organización delictiva del crimen organizado, extorsión y participar en la planeación de un asesinato.

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La acusación formal presentada en la corte federal de San Francisco detalla que Tomas Rivera es originario de El Salvador y llegó a Santa Cruz en abril de 2016, donde rápidamente se convirtió en el segundo al mando de los Santa Cruz Salvatrucha Locos.

Desde esa fecha y hasta enero de 2017, Rivera era el encargado de dar las órdenes que recibía directamente de la MS-13 en El Salvador sobre las operaciones de extorsión y tráfico de estupefacientes, además de realizar “patrullajes” de la zona contralada por la filial en el norte de California.

Los fiscales federales detallaron que en al menos una ocasión Rivera y sus cómplices golpearon de manera brutal a un pandillero rival que encontraron en su territorio, mientras que en otra instancia abrieron fuego contra un vehículo en el que presuntamente viajaban sus enemigos.

Entre los delitos que se le imputan, los documentos de la corte describen situaciones en las que Rivera solicitó permiso directamente a miembros de la Mara Salvatrucha en El Salvador para matar al miembro de una pandilla rival, un crimen que se perpetró en septiembre de 2016.

La Fiscalía federal señaló a Rivera como la persona que recolectó las armas para cometer el homicidio, además de encabezar los esfuerzos de la filial de la MS-13 para matar a más pandilleros rivales.

Recientemente uno de los procesos judiciales más grandes emprendidos contra la Mara Salvatrucha (MS-13) en El Salvador, que ha sentado en el banquillo de los acusados a más de 400 jefes y miembros de la banda, terminó exhibiendo cómo esta sanguinaria organización criminal tiene una estructura financiera sofisticada y un vínculo con los gobernantes más estrecho del que se pensaba.

Treinta años después de que un puñado de mareros deportados regresaron a su tierra natal, la MS-13 ha logrado amasar una fortuna a través de “cuotas” que impone a múltiples negocios (un ingreso de hasta 24 millones de dólares al año), los cuales blanquea usando varias empresas legítimas.

Según las autoridades, los testaferros de la pandilla son los encargados de administrar cafetales, granjas avícolas, cultivos de hortalizas y taxis.

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