El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, reafirmó sus credenciales en la lucha contra la inflación durante un discurso este viernes, el cual dejó abierta la puerta a posibles alzas en las tasas de interés durante los próximos meses.
Kevin Warsh eleva la presión para la próxima reunión de la Reserva Federal y otras conclusiones de la conferencia en Jackson Hole
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ofreció el viernes en un discurso de alto perfil en la conferencia económica anual en Jackson Hole sus reflexiones más detalladas hasta la fecha sobre cómo ve la lucha del banco central contra la inflación. Al afirmar que no ha visto evidencia de que la inflación se esté desacelerando, Warsh presionó aún más a la Fed para que aumente las tasas de interés en su próxima reunión a mediados de septiembre
Al hacerlo, Warsh incrementó la presión sobre el banco central para subir las tasas cuando vuelva a reunirse a mediados de septiembre, en caso de que la inflación no muestre mejorías. El próximo informe oficial sobre precios, que se publicará pocos días antes del encuentro, podría desempeñar un papel determinante a la hora de definir si la entidad monetaria toma medidas.
Tras su intervención en la destacada conferencia económica anual de la Fed en Jackson Hole, el discurso de Warsh fue elogiado en su mayor parte por economistas y miembros del banco central presentes en el foro. Aun así, también surgieron reparos y críticas durante la primera jornada del evento, que concluye este sábado.
Cinco puntos clave que deja la conferencia hasta el momento:
Comentarios agresivos elevan la presión para un alza de tasas en septiembre
Aunque Warsh abrió la posibilidad de incrementar los costos de endeudamiento, no se comprometió con ninguna fecha en particular. No resulta sorprendente, dada su aversión a las señales que solían emitir sus predecesores sobre sus próximos pasos, una práctica que, a su juicio, encasillaba a la Fed en una trayectoria predeterminada.
No obstante, algunos analistas detectaron indicios claros de que una subida de tasas en septiembre es una alternativa real. Warsh subrayó que tanto él como otros funcionarios de la Fed que apoyaron mantener las tasas sin cambios en la reunión del 28 y 29 de julio «consideraron que lo más prudente era esperar nueva información durante el periodo intermedio (...) antes de decidir si era conveniente un cambio en la política de tasas de interés».
Esto sugiere que Warsh requería evidencia clara de una moderación en la inflación tras la reunión de julio para mantener la pausa. Sin embargo, en otros pasajes de su intervención afirmó que dicha evidencia no ha aparecido: aun con la ligera caída en los precios de la gasolina, la inflación subyacente no ha mostrado una «mejora significativa».
Al enviar estos mensajes, Warsh ha alimentado las expectativas de un ajuste al alza el próximo mes, lo que podría minar su credibilidad si la inflación continúa elevada y no actúa en consecuencia.
«Básicamente, te estás poniendo en una posición en la que, si no subes las tasas en septiembre, la gente se preguntará qué está pasando», señaló Adam Posen, presidente del Instituto Peterson de Economía Internacional.
Un alza de la Fed podría —o no— encarecer las tasas hipotecarias
Cuando la Reserva Federal eleva su tasa de referencia, a menudo repercute con el tiempo, impulsando también las tasas de las hipotecas, los préstamos para vehículos, las tarjetas de crédito y el financiamiento empresarial.
Sin embargo, en este escenario la situación no es tan evidente. Las tasas de interés a más largo plazo —incluidas las de los bonos del Tesoro a 10 años, que influyen directamente en los préstamos hipotecarios— apenas se movieron tras las declaraciones de Warsh. Según analistas, esto refleja que los inversores confían en que la Fed controlará la inflación con el tiempo; de lo contrario, habrían presionado las tasas largas al alza.
En definitiva, las tasas a mayor plazo no siempre siguen el ritmo que marca la Fed, por lo que un posible incremento en septiembre no necesariamente encarecerá el crédito para los consumidores. En la actualidad, la tasa media de una hipoteca fija a 30 años se sitúa en el 6,66%, según Freddie Mac, ligeramente por encima de los niveles de hace un año.
Apuesta total por la inteligencia artificial
Gran parte de la intervención de Warsh se centró en la capacidad de la inteligencia artificial para dar un fuerte impulso a la economía. Con anterioridad, ya había mencionado que la IA podría incrementar la eficiencia económica, facilitando la expansión del país sin generar tensiones inflacionarias. Esto, a su vez, restaría presión sobre la Fed para endurecer su política monetaria.
«Hemos llegado a un punto de inflexión en la historia», afirmó Warsh. «El potencial de alcanzar un crecimiento sustancialmente mayor va en aumento».
En cambio, durante un almuerzo este viernes, Kenneth Rogoff —economista de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional— mostró una postura mucho más escéptica sobre el impacto de la IA, sin referirse de forma directa a las palabras de Warsh.
«Creo que la noción de que la IA va a resolverlo todo por arte de magia es algo exagerada», advirtió, tras matizar que si realmente dispara el crecimiento, lo previsible sería un encarecimiento del dinero, algo habitual en una economía sólida.
La inquietud por la independencia de la Fed persiste, aunque con menor intensidad que el año pasado
Hace un año, el entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, fue recibido con una ovación de pie por parte del centenar largo de asistentes antes incluso de pronunciar su discurso. Supuso un rotundo respaldo en pleno recrudecimiento de las críticas del presidente Donald Trump contra Powell y la Fed por no recortar las tasas con la agresividad que él exigía.
Trump intentó destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, el primer día de la conferencia del año pasado en un intento por asegurarse la mayoría en la junta de gobernadores. Cook recurrió a los tribunales para conservar su cargo, y la Corte Suprema determinó en junio que podía permanecer en el puesto mientras se dirimía la causa judicial.
Cook estuvo presente en la edición de este año, apenas unos días después de que su equipo legal argumentara que el gobierno carece de sustento jurídico para apartarla de su función.
El año pasado, a varios asistentes les preocupaba que Trump intentara cesar a los presidentes regionales de la Fed a raíz de declaraciones críticas del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Sin embargo, ese temor se ha disipado al no haber tomado la administración ninguna medida en esa línea.
Rogoff, por su parte, expresó preocupación por la autonomía de la Fed durante su intervención, aunque sin profundizar en los detalles.
Warsh advierte que la inflación es generalizada y persistente
Desde que asumió el cargo a finales de mayo, Warsh había evitado pronunciarse abiertamente sobre el rumbo de la inflación o los factores que la mantienen en niveles altos. El viernes ofreció su análisis más exhaustivo hasta la fecha respecto al repunte inflacionario que ha deteriorado la percepción económica de la mayoría de los estadounidenses y ha mantenido el alza de precios por encima del objetivo del 2% fijado por la Fed.
Puntualizó que las presiones sobre los precios son generalizadas y no responden únicamente al encarecimiento del combustible derivado de la guerra con Irán. Más de la mitad de los bienes y servicios que monitorea el gobierno registran incrementos anuales iguales o superiores al 3%, precisó, una cifra «muy superior» al tercio promedio que experimentaba tales subidas en las dos décadas previas a la pandemia.
Warsh también planteó que la inflación no volverá necesariamente al 2% por inercia, una apreciación que deja entrever que no considera que estas presiones se deban solo a perturbaciones pasajeras —como los aranceles— destinadas a desvanecerse con el paso del tiempo.
Se trata de un criterio compartido por los tres miembros de la Reserva Federal que votaron a favor de subir las tasas de interés durante la última reunión del banco central en julio.









