Transmitir en vivo y morir frente a miles de seguidores: la cara de la violencia contra influencers en México

La exposición constante en redes sociales ha convertido a los influencers en posibles blancos de riesgo; la información que comparten en tiempo real sobre sus movimientos y entorno puede ser aprovechada por grupos delictivos para identificar rutinas, relaciones y ubicaciones.

Video Amigo de César Gastélum que presenció su muerte en ‘live’ dice que es “algo que no le desea a nadie” 

Cada publicación en TikTok, Instagram, YouTube, Facebook, Kick o Twitch puede dejar una pista. Para miles de creadores de contenido, compartir una ubicación, mostrar una rutina o revelar con quién pasan su tiempo forma parte de su trabajo. Pero, en ocasiones, esa exposición también puede convertirse en una vulnerabilidad.

Lo que comenzó como una estrategia para conectar con millones de seguidores hoy representa un riesgo de seguridad cada vez más evidente. La información que los propios influencers comparten en tiempo real puede ser utilizada por grupos delictivos para identificar movimientos, relaciones personales e incluso ubicar posibles objetivos.

PUBLICIDAD

En los casos más extremos, la violencia ha irrumpido frente a la pantalla. En México, algunos creadores han sido atacados mientras transmitían en vivo o apenas minutos después de finalizar un directo, evidenciando cómo la exposición digital puede convertirse en un factor de riesgo en un contexto donde la delincuencia también ha adaptado sus métodos al entorno virtual.

Aunque no existe un registro oficial de influencers asesinados en México, durante los últimos años se han documentado diversos casos de creadores de contenido que perdieron la vida en hechos violentos ocurridos en distintos estados del país.

Uno de los primeros casos que evidenció el riesgo de exponer en redes sociales la ubicación y los movimientos de un creador fue el de Juan Luis Lagunas Rosales, de 17 años, mejor conocido como El Pirata de Culiacán, asesinado por integrantes del crimen organizado el 18 de diciembre de 2017 en Tlaquepaque, Jalisco, después de que se difundiera un video en el que insultaba directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cartel Jalisco Nueva Generación ( CJNG). Horas antes del ataque, el joven había revelado durante transmisiones en vivo que esa noche estaría en un bar de Jalisco, territorio controlado por ese grupo criminal, información que presuntamente facilitó que los sicarios lo localizaran.

Aquel caso mostró cómo una transmisión en vivo podía convertirse en una fuente de información para quienes pretendían cometer un ataque. Años después, esa relación entre exposición digital y violencia alcanzó un nuevo nivel: los asesinatos dejaron de ocurrir después de los directos y comenzaron a registrarse mientras las cámaras seguían transmitiendo.

PUBLICIDAD

Cuando el crimen ocurre en vivo

Los casos más recientes tienen un elemento en común: ocurrieron frente a miles de espectadores.

El 4 de agosto de 2026, César Gastélum, de 24 años, fue asesinado en Culiacán, Sinaloa, mientras realizaba una transmisión en vivo a través de Kick. Un año antes, el 13 de mayo de 2025, Valeria Márquez, modelo y creadora de contenido de 23 años, fue víctima de feminicidio durante un live en TikTok desde Zapopan, Jalisco.

Hasta ahora, ambos son los únicos casos documentados en México de influencers asesinados mientras transmitían en directo. Sin embargo, las investigaciones han coincidido en un punto: la posible relación de los hechos con entornos vinculados al crimen organizado, una línea que también ha aparecido en otros homicidios de creadores de contenido.

Las investigaciones y la posible relación con grupos criminales

Un día después del asesinato de César Gastélum, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México informó que, en coordinación con la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, inició las investigaciones para esclarecer el ataque.

Entre las líneas de investigación se encuentra el análisis de algunas de sus publicaciones en redes sociales, debido a que en ciertos contenidos habría hecho referencias a una facción de un grupo delictivo.

Aunque las autoridades no identificaron públicamente a dicha organización, el contenido del influencer hacía alusión al llamado Cartel del Sombrero, nombre con el que popularmente se conoce a La Mayiza, una facción del Cartel de Sinaloa. Además, las autoridades realizan el análisis de cámaras de videovigilancia y otros indicios para identificar y detener a los responsables.

PUBLICIDAD

En el caso de Valeria Márquez, las investigaciones también consideran una posible relación con grupos criminales.

A finales de julio de 2026, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México, Omar García Harfuch, informó que, tras la detención de Ramón Ángel "N", alias "R1", presunto líder de una célula de Los Cuinis vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, se analiza la posible participación de esa organización en diversos hechos violentos registrados en Michoacán y Jalisco, entre ellos el feminicidio de la creadora de contenido.

De acuerdo con el funcionario, una de las líneas de investigación involucra a Francisco "N", expareja de Valeria Márquez e hijo de Ramón Ángel "N". García Harfuch señaló que existían antecedentes de presuntas amenazas, aunque aclaró que estos elementos deberán ser acreditados durante el proceso de investigación.

El fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos, informó el 6 de agosto de 2026 que la investigación por el feminicidio de la influencer continúa abierta; señaló que no se descarta la participación de sus amigas Vivian y Érika, quienes siguen como testigos, además de confirmar que hay más personas bajo investigación y un expediente con más de nueve tomos junto con el análisis de más de 500 horas de material videográfico.

La exposición digital como factor de riesgo

Mientras ambos casos continúan bajo investigación, los asesinatos de César Gastélum y Valeria Márquez reflejan una nueva dimensión de la violencia vinculada a las redes sociales.

PUBLICIDAD

Las plataformas que funcionan como escaparate para millones de usuarios también permiten mostrar, en tiempo real, ubicaciones, rutinas, vehículos, domicilios y vínculos personales, información que puede ser utilizada con fines criminales. La exposición, sin embargo, no termina en las transmisiones en vivo.

Las amenazas también circulan en redes sociales

La exposición de los influencers no solo ha servido para seguir sus movimientos. En los últimos años, las propias redes sociales y otros medios de difusión también han sido utilizados para intimidar públicamente a creadores de contenido, músicos y figuras de internet en medio de la disputa entre grupos criminales.

Uno de los episodios más notorios ocurrió en marzo de 2025, cuando comenzaron a circular en Culiacán, Sinaloa, volantes impresos distribuidos de forma anónima en los que se señalaba y amenazaba a 25 figuras de internet, entre ellas cantantes, tiktokers, youtubers e influencers.

En esos mensajes se les acusaba de mantener presuntos vínculos con el grupo criminal conocido como Los Sapitos y de colaborar con Los Chapitos, una facción del Cartel de Sinaloa. Aunque las autoridades nunca confirmaron públicamente la autenticidad ni el origen de esos volantes, con el paso de los meses varios de los nombres incluidos en la lista fueron asesinados en distintos hechos violentos, lo que convirtió aquel documento en un elemento recurrente dentro del contexto de la violencia que rodea a creadores de contenido en Sinaloa y alimentó la preocupación sobre el nivel de riesgo que enfrentan quienes mantienen una presencia constante en plataformas digitales.

PUBLICIDAD

Entre las personas mencionadas que posteriormente fueron asesinadas se encuentran varios influencers. Juan Carlos, conocido como "El Chilango", fue asesinado el 19 de octubre de 2024 en Culiacán, Sinaloa. Poco más de un mes después, el 23 de noviembre, fue localizado en esa misma ciudad el cuerpo de Miguel Vivanco, "El Jasper", con huellas de tortura.

El 9 de diciembre de 2024, Leovardo Aispuro, "El Gordo Peruci", fue ejecutado por hombres armados al interior de su domicilio en Culiacán. Ese mismo mes también fue asesinado en esa ciudad Adrián Antonio López Uribe, hermano del creador de contenido conocido como "El Compa Camarón". Ya en 2025, Gail Castro, "Gail Toys" y hermano de Markitos Toys, fue acribillado el 28 de marzo en Ensenada, Baja California; mientras que Camilo Ochoa, "El Alucín", fue asesinado por un sicario el 16 de agosto dentro de su vivienda en Temixco, Morelos.

En contraste, otros creadores de contenido que también aparecen en la lista continúan con vida. Entre ellos se encuentran Markitos Toys, "El Llorón", Kevin Castro "El Chivo", Carlos Arce "El Gordo Arce", Alejandro Hurtado, José Ismael "Conejo Toys", Mayve Castro, Víctor Adrián "Vitolias", Manuel Zazueta "Kiko Ávalos", Francisco Arredondo "Panchito Arredondo", Yhoan Valentín "Piyuyi Cartel", Samuel Ibarra "Padrinito Toys", Fidel Castro (cantante), Óscar Antonio López Uribe "El Compa Camarón", Hassan Laija "Peso Pluma", Paul Baldomero, Carlos Lizárraga "El Horny", Adrián Soto "El Pilotito", Roberto Tapia y Ana Gastélum.

PUBLICIDAD

El crimen organizado se adapta al mundo digital

Lo que antes parecía un riesgo exclusivo de figuras públicas tradicionales ahora también alcanza a quienes construyen su audiencia desde un teléfono celular.

Cada fotografía, cada historia y cada transmisión en vivo puede convertirse en una fuente de información para millones de seguidores, pero también para quienes buscan identificar rutinas, relaciones, ubicaciones o posibles objetivos.

Casos como el de El Pirata de Culiacán, los asesinatos de Valeria Márquez y César Gastélum durante transmisiones en vivo, así como las amenazas difundidas contra decenas de influencers en Sinaloa, muestran cómo el crimen organizado también ha incorporado las redes sociales a sus formas de operación. La visibilidad dejó de ser únicamente una herramienta para ganar seguidores, en algunos casos, también se ha convertido en un factor de riesgo.

Video Caso Valeria Márquez: fiscal dice que habría “dos o tres personas más” implicadas en el feminicidio