La camisa de fuerza

Silverio Pérez hace esta semana un balance de lo que se ha hecho tardíamente, y de las opciones que Puerto Rico hubiera tenido si estuviera abierto a las relaciones libres con el resto de los países del globo terráqueo.
Opinión
Escritor, músico, comediante y emprendedor nacido en Guaynabo, Puerto Rico
2017-10-05T11:17:36-04:00

Se la ponen a los locos para que apenas puedan moverse, para tenerlos bajo control, y a las colonias también.

¿Es una broma? Si lo es, es de muy mal gusto, especialidad de la nueva Casa Blanca. Realmente es un insulto; otra especialidad del nuevo inquilino de esa casa. Eximir a Puerto Rico de las leyes de cabotaje, por solo unos días, es como soltarle al loco una de las amarras de la camisa de fuerza en lo que va en la perrera, camino al psiquiátrico.


Un poco de historia: La Ley de la Marina Mercante de 1920, para reglamentar el comercio interestatal, fue uno de los golpes más contundente que se le dio a la economía de la colonia luego de la invasión.

Esa camisa de fuerza la ha tenido el país por noventa y siete años. En la actualidad, Puerto Rico ocupa la novena posición en importaciones de Estados Unidos, pero si tomamos en cuenta el per cápita, ocupamos la honrosa posición número uno. Muchos economistas estiman en $500 millones el costo anual de esa imposición, cinco mil millones de dólares en los últimos diez años, 75.8 billones desde 1920. Las Leyes de Cabotaje han contribuido al encarecimiento de los productos de consumo y a la pobreza del país.

En momentos en que estamos con el agua al cuello, cuando el presidente Trump alega que la isla está geográficamente en medio de un gran océano, lo único honorable sería erradicar la injusta, abusiva y absurda ley. Pero no es esa la única amarra de la camisa de fuerza que agrava la situación del país en estos momentos. Enumeremos varios ejemplos sencillos:

El gobernador, para hacer más efectiva la comunicación con todo el país, ya que el sistema de comunicaciones también ha colapsado, podría designar a WAPA Radio, única estación que ha tenido cobertura total antes, durante y después del huracán, como la estación oficial del gobierno durante la crisis. Las leyes de la FCC, se lo impiden. El gobierno de Puerto Rico no controla las comunicaciones del país.


Dada la crisis de abastecimiento de combustible y alimentos, se podrían flexibilizar los asuntos de entrada y salida de barcos y aviones en todos los puertos y aeropuertos del país, incluyendo el permitir ayuda de países cercanos como República Dominicana, Cuba y Venezuela, que se han ofrecido. La aduana federal lo impide, eso no está bajo el control del gobierno de Puerto Rico.

Si queremos que la isla se recupere económicamente EEUU debe quitarle el tax que le impone a la importaciones de ron para beneficiar su industria de ron, lo cual perjudica la nuestra.

En esa misma línea, que se le quite los impedimentos a nuestra industria agrícola de entrada a los Estados Unidos, por lo cual nos hacen pasan las maletas por “agricultura” al salir de Puerto Rico-EEUU pero de allá para acá no hay tales restricciones.

Que se le permita a aviones de otros países, sobre todo europeos, aterrizar en Puerto Rico para que se fortalezca nuestra industria turística.

Si queremos una mejor salud para los puertorriqueños luego de María que se le iguale los beneficios de Medicare a Puerto Rico, pues paga igual que los otros estados pero recibe menos.

Que se nos compense por las tierras utilizadas por bases militares sin pagar un centavo por décadas y décadas, si se quiere ayudar a Puerto Rico de veras.

Y así por el estilo. En ese intento del ahogado de agarrarse de la primera tabla de salvación que se le acerque, la autoridad del Tío Sam, nos dice de cuál tabla nos podemos agarrar, si alguna.

Ah, pero las ayudas de FEMA sumarán billones. La Gran Corporación está protegiendo un negocio neto de sobre 44 billones al año que se estima es la diferencia entre lo que nos llega de Estados Unidos y lo que sale del país hacia la metrópolis en ganancias de las compañías aquí establecidas.


Vale la pena, en un análisis sosegado después de la crisis humanitaria tras el paso del huracán María, hacer un balance de lo que se ha hecho tardíamente, y de las opciones que nuestro país hubiera tenido si estuviera abierto a las relaciones libres con el resto de los países del globo terráqueo.

Esta crónica fue escrita como apoyo a la iniciativa 24semanas.org que se enfoca en la recaudación de fondos y ayuda durante al menos 24 semanas para apoyar a comunidades afectadas en Puerto Rico y México por huracanes y sismos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


Publicidad