Los congresistas hispanos Joaquín Castro y Adelita Grijalva visitaron el
centro de detención en Dilley, Texas, para supervisar las condiciones de las familias migrantes. Los legisladores criticaron a las empresas privadas que operan estos sitios y exigieron la liberación de los detenidos. Actualmente, se estima que
el centro alberga a unas 400 personas, entre las cuales habría cerca de un centenar de niños.