Para muchas familias hispanas en EEUU, la
fiesta de quinceañeras es un sueño no negociable, pero la realidad económica de 2026 los mantiene en aprietos entre un aumento de costos, y más problemas para el bolsillo. El impacto no solo golpea a los padres;
los dueños de negocios de eventos también libran su propia batalla contra la inflación.