La administración Trump inició una
investigación por presunto comercio desleal contra China, México y la Unión Europea para frenar la competencia extranjera. El Gobierno diseña
nuevos aranceles estratégicos que buscan
blindar las fábricas nacionales y
asegurar los empleos en el país tras el fallo adverso de la
Corte Suprema. Con esta medida,
el Ejecutivo intenta recuperar el control de la política arancelaria y desafiar la reciente resolución judicial que declaró ilegales sus tarifas previas.