El presidente Donald Trump confirmó que invitó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a formar parte de su llamado “Consejo de Paz”, el órgano que impulsa la Casa Blanca con el objetivo declarado de autoatribuirse la misión de promover la estabilidad global.
Trump confirma invitación a Putin para integrar su "Consejo de Paz"
La Casa Blanca ha solicitado a varios líderes mundiales su participación por tres años o más tiempo si pagaran más de 1,000 millones de dólares en efectivo dentro del primer año, señala el texto fundacional obtenido el lunes por la AFP.
Consultado por periodistas en Florida, Trump respondió afirmativamente al ser preguntado si Putin había sido invitado. El Kremlin confirmó después que el mandatario ruso recibió la invitación y que Moscú estaba analizando sus detalles antes de dar una respuesta.
El Consejo de Paz pretende ser una organización internacional presidida por Trump, que —según su documento fundacional— busca restablecer una gobernanza “fiable y legítima” y garantizar una paz duradera en zonas afectadas por conflictos. El texto plantea la necesidad de una estructura más ágil que otros mecanismos multilaterales existentes.
La iniciativa surgió en el marco del acuerdo de alto el fuego en Gaza, gestionado por la administración Trump, y fue concebida inicialmente para supervisar la reconstrucción del territorio palestino. Sin embargo, los estatutos no limitan formalmente el alcance del consejo a Gaza, sino que abren la puerta a una intervención más amplia en conflictos internacionales.
El plan prevé que los países miembros estén representados por sus jefes de Estado o de gobierno. La membresía básica tendría una duración de tres años, aunque los que aporten más de $1,000 millones durante el primer año podrían integrarse por un periodo más prolongado.
Trump sería el “presidente inaugural” del organismo, con amplias facultades: tendría la última palabra en las votaciones, la potestad exclusiva de invitar o excluir países y autoridad para crear o disolver instancias internas del consejo. El texto también le otorga la interpretación final de los estatutos.
Dudas entre aliados y objeciones de Israel
La guerra en Gaza, que se extendió durante meses antes de la tregua, dejó una devastación masiva. Se estima que la reconstrucción del enclave palestino requerirá decenas de miles de millones de dólares. Aunque el alto el fuego permitió ampliar la ayuda humanitaria, la situación sigue siendo frágil y gran parte de la población enfrenta inseguridad alimentaria severa.
La creación del Consejo de Paz ha generado reservas entre varios líderes invitados. Francia, aliada clave de Washington y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, señaló que no se sumará “en esta etapa”. Funcionarios franceses expresaron inquietudes sobre la compatibilidad del nuevo organismo con los principios y la estructura de Naciones Unidas.
Canadá también ha mostrado cautela. Una fuente del gobierno indicó que el país no pagará por un puesto en el consejo y que, por ahora, no se le ha solicitado una contribución financiera. Otros actores, como la Comisión Europea, confirmaron haber recibido invitaciones, aunque sin anunciar una decisión.
Israel ha expresado también fuertes objeciones. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, calificó la junta como perjudicial para su país y pidió su cancelación. El primer ministro Benjamin Netanyahu reconoció diferencias con Washington sobre la composición del comité vinculado a Gaza, aunque afirmó que estas no dañarán la relación con Trump.
Mientras tanto, el papel exacto que tendría Israel dentro del Consejo de Paz sigue sin definirse, al igual que el alcance real de un organismo que algunos líderes ven como un posible competidor de las instituciones multilaterales existentes.
Con información de AP y AFP.








