La severa sequía que afecta a varias regiones de Estados Unidos está impactando de manera significativa tanto los precios de los alimentos como el suministro de agua en el país Según datos meteorológicos, la sequía está alcanzando niveles récord para este época del año.
La sequía en EEUU impulsa el aumento de precios de alimentos y afecta a la oferta de agua
En estados como California, Texas y Arizona las condiciones de sequía se agravan. Se ha reducido la disponibilidad de agua para riego agrícola, lo que a su vez ha disminuido la cantidad de alimentos producidos.
El clima extremo de este año, que ha incluido temperaturas récord y lluvias escasas, ha afectado tanto a la producción de cultivos como al ganado. Más del 61% de los 48 estados continentales de Estados Unidos registran una sequía moderada a excepcional; incluidos el 97% del sureste y dos tercios del oeste.
En estados como California, Texas y Arizona, las condiciones de sequía han reducido la disponibilidad de agua para riego agrícola, lo que a su vez ha disminuido la cantidad de alimentos producidos, principalmente frutas, vegetales y cereales. Esta disminución en la oferta ha causado un aumento en los precios de estos productos en los supermercados.
El índice de severidad de la sequía de Palmer, desarrollado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), alcanzó en marzo su nivel más alto desde que comenzaron los registros en 1895. Además, el mes pasado se posicionó como el tercer marzo más seco de la historia, solo por detrás de los históricos meses de julio y agosto de 1934, durante la famosa época del "Dust Bowl".
Los costos de alimentos básicos, como el maíz y el trigo, ya habían comenzado a subir debido a la pandemia y a las disrupciones en la cadena de suministro global. Sin embargo, la sequía ha intensificado esta tendencia, haciendo que los precios alcancen niveles alarmantes. Los analistas aseguran que el impacto será especialmente grave para las familias de bajos ingresos, quienes son más vulnerables a los aumentos de precios en productos esenciales.
Las temperaturas récord han provocado que gran parte del Oeste registre niveles de nieve excepcionalmente bajos durante los primeros meses del año, lo que afecta directamente la forma en que la región almacena agua para el verano.
Por otro lado, una sequía adicional, vinculada a la corriente en chorro que ha desviado las tormentas hacia el norte, ha sumido al Sur, desde Texas hasta la Costa Este, en una sequía independiente, la cual coincide, curiosamente, con la que afecta al Oeste, según Brian Fuchs, climatólogo del Centro Nacional de Mitigación de la Sequía.
El Servicio Meteorológico Nacional ha reportado que varios embalses clave están experimentando caídas dramáticas en sus niveles, lo que podría obligar a las autoridades a implementar restricciones más severas sobre el consumo de agua.
Además de los impactos en la agricultura y el suministro de agua, la sequía ha traído consigo el incremento de incendios forestales en diversas partes del país.
Un dato destacable es una medida técnica pero fundamental que evalúa la "esponjosidad" de la atmósfera, es decir, la cantidad de humedad que el aire caliente y seco absorbe de la tierra que está calentando. Esta medida se conoce como déficit de presión de vapor. Según Park Williams, hidroclimatólogo de la UCLA, este valor ha superado en un 77 % el promedio habitual y es más de un 25 % superior al récord anterior registrado entre enero y marzo en el Oeste del país.
Si bien algunos sectores del gobierno y la industria están implementando medidas de mitigación, como la mejora en las tecnologías de riego y la promoción de cultivos más resistentes a la sequía, los expertos alertan que la situación puede empeorar antes de mejorar, especialmente si las condiciones climáticas continúan siendo tan impredecibles.
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