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Tacos

Si tiene lechuga, tomate y crema, no es un taco mexicano

En el Día Nacional del Taco, poblana residente en Brooklyn nos da una pasionada lección sobre el mayor embajador mexicano.
31 Mar 2016 – 4:36 PM EDT

Blandie Medina asegura que el “ritual del buen taquero” está en sus genes. Se declara experta en tacos, desde los placeros hasta los de rancho, como los que preparaba su madre en los sembradíos de maíz en Cholula, Puebla.

Después de todo, esta mexicana que ahora reside en Brooklyn, creció cocinando carne fresca y tortillas hechas a mano en comales de barro. Y aunque hoy se celebra el Día Nacional del Taco en México, Blandie nos cuenta que para ella, todos los días son de taquiza. Empieza afilando su cuchillo, al que apoda “El Machete”, por filoso y certero. Con delicadeza, toma los cebollines, los rábanos y los pica finamente con un movimiento ágil y decidido.
Con pasión, nos revela que el “pico de gallo es la sonrisa del taco” y lo compara con los labios color carmín de las bailarinas de danza folclórica. “Un verdadero taco mexicano no lleva lechuga, tomate y crema. Eso es muy agringado”, dice, sin dejar de picar las ramitas de cilantro.

“Los mexicanos son muy exigentes en cuestión de tacos. Al buen conocedor, pocas palabras y una buena salsa”, afirma.



Destaca, además, que un buen taco requiere el sabor dulzón de los cebollines asados. La cebolla blanca no es la ideal, porque su explosión en el paladar impide saborear la salsa picante. Para Blandie Medina no hay duda de que cada ingrediente del taco debe formar parte de lo que se convertirá en un festival de sabor en las bocas de quienes los consumen.

En su restaurante Blandie Place, en la esquina de la calle Bath y la Avenida 20, en el vecindario de Bath Beach, la variedad de tacos se sirve con café de olla o un trago de tequila ardiente. Tacos al pastor, de cecina, bistec, pollo, chorizo, carne enchilada, tripa, rajas de chile poblano y aguacate, de nopales, placeros, de frijoles machucados, de papa con huevo y de lengua son sólo algunas de las posibilidades.

“Cuando se habla de tacos se piensa en un taquero. Las taqueras estamos excluidas del romance con los tacos”, comenta soltando una carcajada. “Mis manos le ponen alma a cada taquito. Eso es verdadero amor”.



Blandie, quien estableció su negocio hace un año, dijo que cuando cocina tacos piensa en los sembradíos de Cholula a la hora de comer, después de una faena bajo el sol bravo. Mientras los hombres trabajaban la tierra, las mujeres de su familia madrugaban para ir al molino por la masa de maíz para las “tortillas taqueras”, cocidas en comal de barro.

“Era un sacrilegio usar la licuadora. Las salsas se hacían en molcajete de piedra negra”, recuerda. “Hacer unos tacos era un ritual que empezaba antes del amanecer. Cada bocado tenía que ser digno del trabajo duro de los hombres que sembraban la tierra”.


UN MANJAR QUE ENAMORA

En su negocio, Blandie quiere repetir la proeza de las mujeres de su familia a la hora de preparar “tacos que enamoran”. Para esta madre, respetar la receta tradicional es una cuestión de honor, por todas esas horas aprendiendo al calor de las brasas en la cocina de leños de su abuela y de su madre.

“Siempre que viene un cliente no mexicano, le explico qué es un taco ranchero y un taco placero. Le cuento la historia de mi familia, para que sepan qué es la verdadera cocina tradicional mexicana... Preparar tacos es una cosa del corazón. Mis recuerdos le ponen sabor a este manjar”, asegura.

Para Blandie, el Día Nacional del Taco es tan significativo como el Día de la Independencia de México. La taquera explica que los tacos, más que un “alimento del pueblo” que ha cruzado fronteras conquistando paladares, es un plato salpicado de historia, cultura y tradición.

“Los tacos son los reyes de los pueblos de México. Los albañiles se llevan los tacos a las obras en construcción y las señoras los venden afuera de las maquiladoras”, expresa.

“Los tacos son México, son de gente honesta y trabajadora”. Y bien que sí.

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