Detrás de grandes retratos de Quentin Deranque, más de 3,000 personas desfilaron el sábado en Lyon, en el centro-este de Francia, para pedir "justicia" para el joven militante de extrema derecha radical g olpeado hasta la muerte por miembros de la ultraizquierda.
Homenaje en Francia al militante de extrema derecha golpeado hasta la muerte
Unas 3,000 personas participaron en una marcha de extrema derecha en la ciudad francesa de Lyon tras la muerte la semana pasada de un activista nacionalista de 23 años a causa de una paliza. El sábado, el presidente Emmanuel Macron instó a la calma y pidió respeto y responsabilidad, mientras la policía vigilaba de cerca los acontecimientos.
La manifestación se llevó a cabo bajo fuerte vigilancia policial por temor a enfrentamientos.
Hubo discursos muy políticos contra "el izquierdismo" o "la violencia antifascista", y la prefectura del Ródano anunció su intención de l levar ante la justicia varios saludos nazis e insultos racistas y homófobos detectados en vídeos durante la marcha y publicados en redes sociales.
Deranque, de 23 años, murió como consecuencia de una paliza propinada el 12 de febrero, al margen de una conferencia de la eurodiputada de izquierda radical Rima Hassan en Lyon, adonde el fallecido había viajado para encargarse de la seguridad de un colectivo, Némesis.
El gobierno de Donald Trump opinó sobre el caso y llamó "terrorismo" a la muerte del activista de derecha.
Sarah Rogers, subsecretaria de Diplomacia Pública del Departamento de Estado, afirmó que el asesinato de Quentin Deranque demostraba "por qué tratamos la violencia política —el terrorismo— con tanta dureza".
"Una vez que decides matar a personas por sus opiniones en lugar de persuadirlas, has optado por salir de la civilización", escribió en X. "Seguiremos atentos a este caso", afirmó.Sarah Rogers
La Oficina de Lucha contra el Terrorismo del Departamento de Estado publicó por separado: " El radicalismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que supone para la seguridad pública".
Llamados del presidente Macron a la calma
A la cabeza de la manifestación de este sábado había mujeres de Némesis con rosas blancas. En algunos carteles se leía "la extrema izquierda mata", pero en general la marcha avanzó en calma.
Según la prefectura de la región del Ródano, la manifestación contó con 3,200 personas (3,500 según los organizadores).
La presidenta de Némésis, Alice Cordier, estaba presente, así como otros militantes identitarios. Uno de ellos, Raphaël Ayma, criticó "el sistema que mató a Quentin".
A última hora de la tarde, la marcha llegó a la calle donde Deranque fue golpeado. Allí se desplegó una gran pancarta negra con un símbolo cristiano antes de que la multitud se dispersara.
Según la prefectura, solo una persona fue detenida, por "porte de armas" (un cuchillo y un martillo).
El sábado por la mañana e l presidente francés Emmanuel Macron llamó a "todo el mundo a la calma" y anunció una reunión del gobierno la próxima semana para "hacer un balance completo sobre los grupos de acción violenta que operan y tienen vínculos con los partidos políticos, sean cuales sean".
"Este es un momento para recordar y rendir homenaje a este joven compatriota asesinado, a su familia y a sus seres queridos. Eso es lo primero. Y luego es un momento para mostrar firmeza y responsabilidad"Emmanuel Macron
Quiere "ocultar su responsabilidad moral (...) en la explosión de la violencia de extrema izquierda", reaccionó el presidente del otrora Frente Nacional (FN), rebautizado Agrupación Nacional (RN, ultraderecha), Jordan Bardella, quien recomendó a sus simpatizantes no participar en la marcha para no arriesgarse a "asociar" a su partido con la extrema derecha.
Seis hombres sospechosos de haber golpeado a Quentin Deranque han sido acusados de "homicidio voluntario" y un asistente del diputado del partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) Raphaël Arnault de "complicidad".
Son miembros o están vinculados a la Joven Guardia Antifascista, fundada en 2018, en particular por Arnault, y disuelta en junio por actos violentos recurrentes.
LFI se niega a pedir a su diputado que abandone el grupo en la Asamblea Nacional. La derecha y la ultraderecha exigen su dimisión.
Macron expresó que "en la república, ninguna violencia es legítima. No hay lugar para las milicias, vengan de donde vengan. Debemos ser absolutamente inflexibles".
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