En un gran salón adaptado como albergue, campesinos guatemaltecos se resguardan tras la erupción del volcán de Fuego entre el miedo a ser borrados por una avalancha, como sucedió con cientos de paisanos años atrás, y a que los ladrones se lleven lo poco que tienen.
Vecinos del volcán de Fuego en Guatemala, entre el temor de dejar sus casas a los ladrones o morir en ellas
El volcán, situado a 35 km al suroeste de Ciudad de Guatemala, es el más activo del país junto al Pacaya (sur) y Santiaguito (oeste). En el idioma maya kaqchikel, el coloso en erupción es conocido como Chi'gag ("donde está el fuego"). Desde el lunes, cuando se inició el proceso eruptivo, unas 1,700 personas fueron evacuadas de las aldeas cercanas al cráter, donde además se declaró la máxima alerta.
La expulsión de lava y columnas de gases y cenizas trajo el recuerdo del gigantesco alud que sepultó el poblado de San Miguel Los Lotes el 3 de junio de 2018. La tragedia dejó 215 muertos e igual número de desaparecidos.
"Queda el miedo, miedo por todo lo que pasó la vez pasada", dijo el martes a la AFP Isabel Pérez, de 69 años, mientras descansaba en un pequeño catre verde en un refugio del municipio maya de San Juan Alotenango, dominado por el coloso de 3.763 metros de altura.
Pérez salió de su vivienda en el caserío El Porvenir junto con su esposo Casimiro Acajabón, de 75 años, al "entrar en temor" por la fuerte actividad volcánica. Con "el agua y el fuego no se juega", advierte la mujer.
El volcán, situado a 35 km al suroeste de Ciudad de Guatemala, es el más activo del país junto al Pacaya (sur) y Santiaguito (oeste). En el idioma maya kaqchikel, el coloso en erupción es conocido como Chi'gag ("donde está el fuego").
Desde el lunes, cuando se inició el proceso eruptivo, unas 1,700 personas fueron evacuadas de las aldeas cercanas al cráter, donde además se declaró la máxima alerta.
En otra área del albergue que acoge a unas 360 personas, Joel Vásquez, de 44 años, cuenta que no dudó en salir al notar la violencia de la erupción.
"Ya no somos de aquellos que nos quedamos, ya vimos lo que sucedió ese año cuando fue un desastre, cómo en aproximadamente 20 minutos ya había desaparecido" la comunidad de San Miguel", relata Vásquez, recolector de café.
Vestido con la camiseta del Tottenham inglés, evacuó con su pareja y seis hijos pequeños.
"Ya sabemos cómo es que ataca el volcán", menciona al describir el peligro de las avalanchas de material ardiente que bajan a gran velocidad por las laderas del macizo y pueden alcanzar a las poblaciones colindantes.
"Para Dios no hay nada imposible, pero tampoco uno puede arriesgar su vida si él da la oportunidad de salir", apunta Leydy López, de 24 años, quien no obstante reconoce el desagrado de tener que dejar su casa. El año pasado tuvo que hacerlo dos veces.
Pero morir arrasados por una avalancha de fuego no es el único temor de los moradores. También viven el desasosiego de dejar sus viviendas a merced de los ladrones y agravar su pobreza.
"Se meten a las casas y lo dejan a uno sin nada", dice Pérez, entre lágrimas, al recordar que dejó atrás sus pollos y gallinas.
Federico Vásquez, ayudante de albañilería de 51 años, reconoce que "por lo que cuestan las cosas materiales" no quería salir de El Porvenir, pero finalmente se convenció por la fuerza de las explosiones.
"Viendo cómo estaban las cosas, y uno esperar, como que no vale la pena que uno vaya a morir", afirma.
El gobierno ordenó "patrullajes" en el área afectada para que las comunidades evacuadas estén tranquilas frente a cualquier situación de "pillaje".
Más de 1,700 evacuados por la potente erupción del volcán de Fuego en Guatemala
Tras una potente erupción, el volcán de Fuego de Guatemala obligó a evacuar este martes a por lo menos 1,700 pobladores en las aldeas cercanas al cráter ya declarar la alerta máxima en esta zona expuesta a la caída de ceniza.
El volcán más activo de Centroamérica —a 35 km de la capital guatemalteca— comenzó una fase eruptiva el lunes y aumentó su actividad en la noche con expulsión de lava y grandes columnas de gases y ceniza.
Tanto la incandescencia como la fumarola se redujeron la tarde del martes, pero el fenómeno obligó a nuevas evacuaciones y las autoridades han dispuesto de cinco albergues para los residentes.
"Ya nos acostumbramos a tener el volcán siempre activo, pero ahora sí fue demasiado", declaró a la AFP Sonia Vásquez, de 50 años, en uno de los refugios a donde llegó desde el poblado El Porvenir.
En las próximas horas, "el comportamiento puede seguir igual o cambiar, pero no va a cortarse de la noche a la mañana", explicó Edwin Rojas, director del Instituto Nacional de Vulcanología.
"El volcán está en una de las fases explosivas más críticas", con ríos de lodo, piedras calientes, gases y cenizas, añadió.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró alerta roja, de máxima peligrosidad, en tres departamentos aledaños al macizo de 3.763 metros de altura.
Cerca de 1,6 millones de personas viven en el área comprendida por Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.
Según la secretaria ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, unas 29,000 personas están expuestas directamente a la caída de ceniza, por lo que es necesario evacuar el área.
Ogaldes pidió a los lugareños usar mascarilla y cubrir los depósitos de agua y alimentos para evitar la contaminación.
Al menos 500 pobladores de El Porvenir y Las Lajitas fueron llevados en autobuses a un salón comunal del centro urbano del municipio de San Juan Alotenango, al este del volcán, zona de menor riesgo.
El aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala se mantiene operativo y fue reabierta una carretera que conduce a Antigua, principal destino turístico del país.
Alejandro García, otro habitante de El Porvenir, relató a la AFP que el volcán amaneció muy activo y "en la noche dio la voz de alerta de que había que evacuar".
"Salimos corriendo con miedo" al ver la lava descendiendo por las laderas, relató.
Camas improvisadas fueron colocadas en el salón de San Juan Alotenango. Muchos salen de sus viviendas con un poco de ropa y alimentos.
Los pobladores recuerdan la fuerte erupción del 3 de junio de 2018, que arrasó una comunidad y dejó 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos.
La Conred mantiene la alerta anaranjada a nivel nacional, previa a la roja, para que todas las instituciones estatales estén preparadas.
Las clases escolares fueron suspendidas en comunidades de tres municipios cercanos al coloso.
"Si hubiera posibilidades de cambiar de casa, pues estaría mejor, porque está uno con ese miedo de que, como el volcán no avisa, en el rato menos pensado empieza a hacer erupción", dijo en el refugio de Alotenango Lidia Ortiz, de 40 años.
Los vulcanólogos explicaron que el lunes se generó una fuente de lava de 200 a 300 metros de altura sobre el cráter y que la columna de ceniza superó los 7.000 metros.
Además, avisaron sobre la dispersión de ceniza a alturas de entre 5.000 y 6.000 metros que se desplazan a distancias de hasta 130 km hacia el oeste. Este material suele ser muy dañino para la salud, los cultivos y los animales.
Las más recientes fases eruptivas del volcán de Fuego ocurrieron en febrero pasado y en junio de 2025, lo que obligó a evacuar a unas 800 personas.
En 1932 se lanzó otra erupción que llegó a El Salvador (a 125 km de distancia) y Honduras (a 175 km).
El volcán de Fuego es uno de los tres activos del país, junto al Pacaya (sur) y el Santiaguito (oeste).
