Acoso Sexual

Las que hablan y nadie escucha: las trabajadoras del hogar también sufren el acoso sexual

El tema del acoso sexual en el trabajo ha tomado tanta notoriedad que la ciudad de Nueva York realizó este miércoles su primera audiencia pública dedicada al tema en más de 40 años. Allí surgió el testimonio de empleadas del hogar -inmigrantes, madres solteras y algunas indocumentadas- que se volvieron víctimas en sus trabajos y tienen grandes dificultades para encontrar justicia. Ellas, también, son otra cara del movimiento #MeToo.
9 Dic 2017 – 10:09 AM EST

QUEENS, Nueva York. - Teresa Guzmán ha sido trabajadora del hogar durante ocho años. Ella es inmigrante, madre soltera y hace un tiempo conoció de cerca el acoso sexual.

Limpiaba el apartamento de un hombre soltero y, cada vez que iba, él la observaba mientras trabajaba. "Y de alguna forma siempre encontraba la forma de rozar sus partes privadas en mi cuerpo. Algunas veces me insinuaba que le gustaría acostarse conmigo y llegó a enseñarme un condón y preguntarme si sabía usarlo", relata Teresa quien como estrategia para protegerse recurrió a hacerse la que no entendía lo que el hombre le decía en inglés.

La voz de Teresa es como las de otras empleadas del hogar -algunas indocumentadas que no manejan el inglés- que son también víctimas de acoso o abuso sexual en sus trabajos y no tienen los medios para que sus historias trasciendan públicamente.

Trabajadoras como Teresa "gritan y nadie escucha", dice a Univision Noticias Daniela Contreras, una organizadora en la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar.

Ahora cuando el tema del acoso y el abuso sexual ha tomado tanta notoriedad alrededor del país tras múltiples denuncias contra prominentes figuras del entretenimiento, la política y el periodismo, la ciudad de Nueva York realizó este miércoles su primera audiencia pública dedicada a este tema en el trabajo.

La audiencia de la Comisión de Derechos Humanos, ante una casa llena en la Escuela de Leyes de CUNY en Queens, sucede de 40 años después que se produjera otra audiencia local que contribuyó a que se reconociera el acoso sexual como discriminación sexual en los espacios laborales.

Del trauma al miedo

Fue en el contexto de esta audiencia que se escuchó el testimonio de Teresa a través de Daniela Contreras, para quien el acoso sexual no solo es un problema de Hollywood sino de la sociedad en general.

Más allá de Hollywood, si algo quedó claro en esta audiencia es lo permisivas que han sido diversas industrias profesionales cuando el poder y el acoso -o incluso, la agresión- sexual se entrecruzan, coincidieron diversas ponentes. Y así, un cúmulo de silencios se agolpan.

En los últimos dos años, Contreras dice que ha podido conversar con más de 500 mujeres trabajadoras y que cuenta que "lamentablemente, la mayoría de estas historias están llenas de dolor, temor, trauma y silencio".

Por eso es que, en parte, Teresa comparte su historia. Cuando ella le informó al dueño de la casa que ya no trabajaría para él, este se molestó. En ocasiones, cuando regresó a su casa de su nuevo trabajo, lo encontró afuera de su hogar. El miedo era tanto que Teresa se mudó.

Ella creía que, si alguna vez decidía pedir ayuda, la posibilidad de que la ayudaran sería mínima: él es policía, lee su testimonio.

"Hubiera sido su palabra contra la mía. Lamentablemente no supe qué hacer ni con quién ir para pedir ayuda", relata Teresa quien asegura que caminaba con temor todo el tiempo.

Rogaba nunca encontrárselo.

Y es que trabajadoras como Teresa enfrentan un escollo a nivel local porque la ley de Derechos Humanos de la ciudad, como está redactada actualmente, protege solo a empleados de compañías con cuatro o más trabajadores, explica la comisionada adjunto de la Comisión de Derechos Humanos, la venezolana Carmen Boon.

Uno de los problemas que enfrentan las trabajadoras domésticas, entre otras empleadas de otros sectores, es que sus trabajos son individuales, como observan Boon y Contreras.


"Si no puedes justificar que trabajas en una compañía o grupo con cuatro o más trabajadores, la ley no te protege", detalla Boon al resaltar que, ante ese escenario, la Comisión de Derechos Humanos espera trabajar en un proyecto legislativo para modificar la ley vigente.

Para las trabajadoras del hogar, "no hay un Recursos Humanos donde puedan ir a quejarse. ¿Qué haces? Te quedas callada y sigues al próximo trabajo. Muchas veces, el hecho de ser indocumentada, el no hablar el idioma, el no tener los recursos, ¿a quién vas?", ilustra, por su parte, Contreras.

Investigaciones sobre acoso sexual en la Comisión de Derechos Humanos han aumentado casi 50 por ciento en los últimos dos años. La Comisión investiga actualmente 340 quejas en discriminación de género, de las cuales, 123 son denuncias de acoso sexual y acoso basado en género. El 85 por ciento de esas quejas son en el trabajo.

La Comisión, asimismo, tomará las recomendaciones y testimonios de esta audiencia para trasladarlas a un reporte que verá la luz en 2018.

Superar el silencio

Eso de escuchar a decenas de mujeres ha hecho de Daniela Contreras una suerte de psicóloga. Las entiende no solo por el tiempo que ha pasado cultivando esas relaciones sino por su propia historia personal: es inmigrante, hija de una trabajadora del hogar y ella también llegó a ser niñera.

Contreras también asegura haber sido víctima de acoso sexual en uno de sus primeros trabajos. Tenía 16 en ese entonces.

"Un día estando en casa del niño que cuidaba llegó el papá y se metió a bañar. De repente escuché que me llamaba y cuando fui a ver qué necesitaba, me abrió la puerta del baño y expuso sus partes. Yo apenada por el incidente me fui con el niño a otro cuarto, pero cuando salió del baño comenzó a tocarme y trató de abusar de mí ante la presencia de su hijo", subrayó Contreras en la ponencia que leyó en la audiencia de la ciudad de Nueva York. Por fortuna, relató Contreras, un vecino tocó la puerta y ella logró salir de la casa.

Toma mucho que una víctima decida hablar de un caso así, asegura Contreras. Dice que se requiere de un largo proceso para inspirar la confianza de esa víctima. "Uno, como organizadora toma el papel de madre, amiga, mujer o algunas veces también de víctima". Muchas de ellas, señala Contreras, están solas en este país.

Al trauma que puede dejar un escenario de acoso o abuso sexual se agrega el que estas trabajadoras han vivido de cerca el racismo o la discriminación. "Y su estatus migratorio les complica más la posibilidad de poner una denuncia y poder obtener justicia", enfatiza Contreras quien desde su posición como organizadora bien sabe que la clave es apoyar a estas víctimas y transmitirles seguridad.

Una de las soluciones, poco a poco, es buscar ayuda, hablar cuando se está listo o lista.

Por eso es que Daniela Contreras habla por tantas que se han cruzado en su camino y por su propia experiencia. Por eso, también, Teresa Guzmán decidió compartir su historia en nombre de otras como ella que tienen que superar silencios e injusticia por estar en posiciones vulnerables. "Espero que mi testimonio sirva para que estos casos sean vistos", subraya Teresa, "y para que las trabajadoras del hogar ya no seamos vulnerables a tanto acoso en el trabajo".

Si crees que eres víctima de acoso sexual o cualquier otro tipo de discriminación bajo la ley de derechos humanos de la ciudad de NY, llame a la línea de la comisión de derechos humanos al 718-722-3131. Por otro lado, el fiscal general de Nueva York, Eric T. Schneiderman, difundió esta semana una guía sobre acoso sexual en el lugar de trabajo para que los neoyorquinos conozcan sus derechos y las leyes que los protegen del acoso sexual en estos espacios.

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