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Explosiones

Guarda silencio la congregación de la mezquita a la que asisten los Rahami en Nueva Jersey

Quien sí habló fue el mecánico de la familia. Aseguró que Ahmad Khan Rahami, sospechoso de los estallidos del sábado, en Nueva York y Nueva Jersey, no era tan devoto como sus padres y hermanos.
20 Sep 2016 – 06:29 PM EDT

ELIZABETH, Nueva Jersey.- Las puertas de entrada de la mezquita Muslim Community Center of Union County (MCCUC), a la que algunas veces acudió Ahmad Khan Rahami con su familia, estaban cerradas con llave y nadie respondió al toque del timbre. Pero una mujer joven que observaba desde la acera dijo que el imán Fakhruddin F. Alvi no se encontraba en el lugar.

“El imán no está aquí para hablar con la prensa”, espetó sin querer ser identificada y declinando hacer comentarios acerca del supuesto autor de los estallidos con explosivos del sábado en Chelsea, Manhattan y Seaside Park, Nueva Jersey.

Sin embargo, Michael Hilts, propietario del taller mecánico Mike's Auto Services, situado frente a la mezquita, habló sin reservas sobre los Rahami.

Contó que Mohammad Rahami, el padre de Ahmad Khan, es un cliente frecuente y "un buen amigo".

“Mohammad viene a mi taller con su hijo mayor Qasim. Ellos son buenas personas, estoy muy sorprendido por la noticia (…) Ahmad a veces venía con su padre. Sé que a él le gustan mucho los carros, pero no lo conozco bien, hablamos pocas veces”, dijo Hilts.

“Hace tiempo le revisé el Honda azul y (el lunes) me impactó ver el mismo carro en las noticias. Mohammad es un hombre bueno que viene a la mezquita, pero Ahmad no viene con frecuencia”, expresó.

Según Hilts, Mohammad Rahami “es un hombre de buen corazón” que nunca discutió con su comunidad de fe los problemas de su familia.

“Nuestras conversaciones eran sobre carros y otras cosas sin importancia. Él nunca habló de sus hijos o de que lo hostigaban por ser musulmán. Yo no conozco a nadie que lo discriminara por su religión”, aseguró.

Pero Mohammad Rahami estableció en 2011 una demanda contra la ciudad de Elizabeth, en la que alegó ser víctima de discriminación, después de que funcionarios le emitieran varias multas por ruido excesivo y cerrar después de la hora permitida su restaurante de pollo frito ‘First American Fried Chicken’, en la avenida Elmora.

En su vecindario, algunos vecinos dijeron que constantemente veían a la familia trabajando después de la medianoche, pero dudaron de que la familia fuera perseguida por sus creencias religiosas.

“La comunidad no los discriminaba, pero un vecino en particular es muy racista y era él quien entraba a su negocio a molestar. Ese vecino, que tiene una hija policía, es racista con todos aquí”, dijo el peruano Rafael Dulanto, quien vive cerca de la avenida Elmora hace por 20 años.

“Ellos son gente buena y trabajadora que no se meten con nadie”, aseguró Dulanto.

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