Crímenes

Fausto Armenta: A cinco años de su asesinato no hay arrestos

La falta de testigos y videos de vigilancia mantienen la muerte del inmigrante mexicano sin esclarecer.
30 May 2016 – 7:11 AM EDT

QUEENS, Nueva York.- En la primavera del año 2011, la Ciudad de Nueva York y México se conmocionaron por la brutal muerte del joven inmigrante Fausto Armenta. Cinco años más tarde, casi nadie recuerda el caso que generó el reclamo de justicia en ambos lados de la frontera, excepto su familia, que aún espera el arresto del o los asesinos.

“Todos lo olvidaron, todos menos nosotros”, dijo Verónica Armenta, prima de Fausto. “No hay resignación a la impunidad. Seguimos esperando a que este crimen sangriento sea castigado”.

Fausto, un indígena na savi (mixteco), creció en la inhóspita comunidad de El Platanar, en el municipio de Xalpatláhuac. Una zona agobiada por la pobreza y el hambre en la montaña de Tlapa, Guerrero. A los 14 años emigró a Nueva York. Era un adolescente delgado, pero a las pocas semanas comenzó a trabajar como adulto en los restaurantes de la ciudad. Sus padres, Margarita Sabino y Rodolfo Armenta dependían de sus remesas y las de su hermano Juan Armenta.

Fausto estaba por cumplir 21 años cuando su vida fue cegada en un crimen violento, la noche del 29 de mayo de 2011. El joven había salido al cine con su amiga Ana y, según la última comunicación que tuvo con su hermano después de las 11:00 de la noche, caminaba de regreso a su departamento, en el vecindario de Elmhurst, Queens.

¿Qué pasó? ¿Quién lo detuvo, lo golpeó de muerte y por qué? No se sabe.

Su hermano no supo de él hasta que la policía le notificó que fue hallado inconsciente, la madrugada del 30 de mayo, frente al 40-23 de la calle Ithaca. Su cuerpo, abatido a golpes, fue encontrado cerca de su vivienda.



Fausto fue declarado con muerte cerebral por médicos del Hospital Elmhurst, en donde estuvo conectado a un respirador por una semana.

“Fueron días llenos de dolor. Nos invadió la misma rabia y desesperanza que sentimos ahora”, dijo Verónica, residente de El Bronx.

Con ayuda del Consulado General de México en Nueva York , los padres de Fausto consiguieron una visa humanitaria. Margarita y Rodolfo viajaron a Queens para afrontar, con su hijo Juan, la decisión de desconectarlo y donar sus órganos, un acto que ayudó a salvar ocho vidas, incluyendo la de una niña de siete años, que recibió su corazón.

“Mi primo salvó vidas, pero nadie responde por la de él”, dijo Verónica con enojo.

"NO PUDO SER UN ASALTO"

El cuerpo de Fausto fue repatriado a Guerrero, pero el misterio de su muerte sigue atormentando a sus padres y hermanos. La familia aún sostiene que Fausto pudo ser víctima de una pandilla o de un crimen de odio. El joven sufrió fracturas en un brazo, piernas y costillas

“No le robaron. Fausto tenía sus pertenencias”, dijo su prima. “Lo golpearon con saña. No pudo ser un asalto”.

Kevin R. Ryan, portavoz de la Fiscalía de Queens, dijo que el caso sigue abierto como un homicidio sin resolver.

El vocero dijo que no hubo testigos originales del incidente y aunque los detectives inspeccionaron las cámaras de seguridad en las inmediaciones, no se encontraron pistas o información útil.

“Con suerte, esta publicación sobre el crimen puede refrescar la memoria de alguien”, dijo Ryan. “Lo que puede ser insignificante para alguien, podría ser un gran avance para encontrar a la persona o las personas responsables de la muerte de Fausto Armenta”.



La Oficina del Médico Forense (OCME) dijo que los registros de la autopsia se entregaron a los fiscales, como exigen las leyes del estado cuando la muerte se clasifica como un homicidio.

“Tales registros no están abiertos a la inspección pública”, precisó Maureen Paulino, paralegal de la OCME.

El NYPD no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, pero el Consulado de México dijo que la uniformada investigó el caso como un homicidio y no como un crimen de odio.

Carlos Gerardo Izzo, portavoz del Consulado, comentó que la familia Armenta dejó de tener contacto con la sede diplomática en 2012, pero su departamento legal siguió monitoreando el caso con el detective Patel, del Cuartel 110 y encargado de investigar el crimen.

En Elmhurst no recuerdan la muerte de Fausto. La zona cambió a cinco años del crimen. Nuevos negocios abrieron en el lugar y otros residentes alquilan los departamentos en las inmediaciones donde ocurrió el ataque, pero la cruz en memoria del joven sigue intacta.

Los vecinos consultados por Univisión Nueva York dijeron no tener información acerca de lo que ocurrió la noche del 29 de mayo de 2011.

Si usted tiene tiene información, puede llamar anónimamente a la línea de la policía en español a 1-888-57-PISTA (74782) o a la Fiscalía de Queens al (718) 286-6000.

Lea también:


Publicidad