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Inmigración

Familia mexicana lucha por reencontrarse en Nueva York

Hace más de tres años que gran parte del corazón de la familia Animas Lazcano late a más de 4,237 kilómetros de distancia de la ciudad de Nueva York.
12 Abr 2016 – 11:00 AM EDT
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Miguel con sus hijas en su apartamento de Harlem. Crédito: Gerardo Romo

En la mesa de la familia Animas Lazcano hay cuatro sillas, pero una está vacía desde hace tres años, al igual que gran parte del corazón de dos niñas que extrañan a su madre.

Es que el crimen organizado en México y las leyes de inmigración estadounidenses edificaron una frontera que luce inquebrantable entre Mirna Lazcano y sus hijas Michel, de 9 años, y Heidy, de 14. Ahora, su padre, Miguel Animas, cuida de ellas con la esperanza de que algún día los cuatro volverán a estar juntos.
Miguel y Mirna se conocieron en la década de 1990 y decidieron casarse tras una relación de tres años. Sus hijas nacieron en Nueva York, pero la pareja esperaba criarlas en México para asegurarles una infancia tranquila, como la que ellos tuvieron.

El 24 de junio de 2013, Lazcano emprendió el viaje de regreso desde East Harlem, Manhattan a Tepeaca, Puebla ansiosa por habitar la casa de sus sueños, por la que tanto trabajó como cocinera en Nueva York.

El plan era simple. Mirna y las niñas viajarían primero para establecerse en Puebla y Miguel se quedaría algunos meses en Nueva York, hasta que todo estuviera listo para iniciar una nueva vida.

Miguel contó que durante una decada, su esposa ahorró hasta el último centavo y envió remesas cada semana, pero al llegar a su ciudad natal se encontró con las manos vacías.

“Su familia se quedó con el dinero, con todo. ¡Qué rabia siento, porque ella confió ciegamente!”, expresó Miguel luchando contra las lágrimas. “No lo merecía. Mirna es una luchadora de la vida y una madre ejemplar. Sólo Dios sabe cuánto trabajó por hacerse una casa”.

“Nos llovió sobre mojado. No teníamos casa, ni dinero, y además comenzaron las amenazas de secuestro”, dijo Animas. “Los hijos de inmigrantes son el blanco del crimen organizado. Creen que uno barre el dinero en Estados Unidos”.

El asedio del crimen organizado infundió temor en Mirna.

“Era mejor que las niñas regresaran a Nueva York, no queríamos arriesgarlas. Fue muy difícil para mi esposa separarse de ellas, pero era lo mejor”, dijo Miguel.

"EL AMOR DE MI MADRE NO ES UN CRIMEN"

La desesperación que provocó la distancia, hizo que en noviembre de 2013, la madre se aventurara en una travesía por el desierto de Arizona confiando en que "el coyote" sabría burlar a las autoridades migratorias. Sin embargo, el grupo terminó abandonándola.
La mujer caminó por horas hasta que el frío la venció y quedó inconsciente en un paraje inhóspito.

“De alguna manera la migra le salvó la vida, porque la encontraron ahí sola”, expresó Miguel.

Sin embargo, la suerte no le sonrió del todo. Pese a pedir clemencia, fue recluida por un mes en un centro de detención y luego deportada.

“El amor de mi madre no es un crimen. Ella sólo quería volver con nosotras”, dijo Heidy, mientras abrazaba a Michel. “Mi mamá fue valiente al intentar venir, no hay nada de malo en eso”.


INSISTIRÁ CON EL PAPA

La visita del Papa Francisco a East Harlem, en septiembre de 2015, sembró la esperanza en Heidy, quien escribió una carta pidiéndole que interviniera ante autoridades migratorias para que su madre pueda ingresar libremente a Estados Unidos.
Aunque la muchacha intentó acercarse al Pontífice, su cruzada fue frustrada por la seguridad extrema y la multitud de creyentes que abarrotaron las calles del vecindario.

“Estoy buscando todas las formas para que esta carta llegue al Papa. Él dice que l as familias deben estar unidas y yo pienso que puede ayudarnos”.


REENCUENTRO EN POCAS HORAS

Las niñas no han visto a Mirna en ochos meses, desde las últimas vacaciones que pasaron en México, pero este jueves, 14 de abril se reencontrarán con ella en Monterrey, luego de cruzar el puente fronterizo por Laredo.

Mirna viene desde Puebla con la Caravana por la Paz, la Vida y la Justicia, una iniciativa de familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos que claman por un freno a la guerra contra las drogas.

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Familia mexicana lucha por reencontrarse

La caravana parte de Honduras hacia Nueva York y pasa por El Salvador, Guatemala y México. Este año el recorrido termina en la Gran Manzana entre el 19 y el 21 de abril.

Michel y Heidy viajarán a la frontera para estar con su madre y para pedirle a las autoridades migratorias, una vez más que humanicen sus políticas.

“Espero que podamos tocar el corazón de alguien”, dijo Heidy. “Espero que nuestra voz sea escuchada”.


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