De escupir, golpear y amenazar a mujeres: de esto se le acusa al fiscal general de Nueva York Eric Schneiderman

Las cuatro mujeres que aseguran haber sido agredidas por el ahora exfiscal hicieron públicos sus señalamientos en conversación con la revista The New Yorker. En todos los casos reportados hay elementos comunes: el alcohol potenciaba el comportamiento violento, que lo llevaba a insultarlas y asfixiarlas.

Video Renuncia el fiscal general de Nueva York tras acusaciones de cuatro mujeres por abuso físico

Las golpeaba, las insultaba durante el sexo y las amenazaba de muerte. Esas son algunas de las acusaciones de cuatro mujeres contra el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman. Todas ocurrieron durante relaciones que ellas consideran abusivas y que terminaron por la violencia que él ejercía después de beber.

Su renuncia este lunes marca la caída estrepitosa de uno de los aliados más importantes no solo de las mujeres sino también de los inmigrantes de este país.

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No todas fueron declaraciones anónimas. Dos de las mujeres que lo acusan se identificaron en una conversación con la revista The New Yorker porque " sienten que al denunciar con sus nombres pueden proteger a otras mujeres". Se trata de Michelle Manning Barish, quien lo conoció en 2013 a través de unos amigos y aseguró haberse enamorado rápidamente de él. Su relación duró desde el verano de ese año hasta el día de Año Nuevo de 2015. La otra mujer es Tanya Selvaratnam, quien fue pareja del exfiscal desde el verano de 2016 hasta la primavera de 2017. Se conocieron en la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia en 2016; él se le presentó.

Ambas contaron que Schneiderman las golpeó en varias ocasiones, con frecuencia después de beber, cuando estaban en la cama y sin su consentimiento. Ambas catalogan el comportamiento del exfiscal como una "agresión".

Las denuncias contra Schneiderman y su dimisión resultan sorpresivas, pues fue uno de los fiscales aliados del movimiento #MeToo, con el que decenas de mujeres denunciaron los abusos sexuales de parte de personajes populares en casi todos los ámbitos, incluyendo a cineastas y productores como Harvey Weinstein, políticos, periodistas, cantantes, deportistas y médicos deportivos, entre otros.


Incluso cuatro meses después de que se conocieran las primeras denuncias contra Weinstein, Schneiderman anunció que su oficina iniciaría una demanda contra él. "Nunca habíamos visto algo tan despreciable como lo que estamos viendo aquí", dijo entonces. Y recientemente el 2 de mayo bajo la dirección del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, el entonces fiscal lanzó una investigación sobre las quejas criminales contra el productor de cine hechas por el fiscal de distrito de Manhattan, Cyrus Vance Jr., y el Departamento de Policía de Nueva York. Dijeron en ese momento que las investigaciones por denuncias de acoso sexual debían ser atacadas de forma "agresiva".

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Con esto en el panorama, Schneiderman lideraba uno de los casos más contundentes de denuncias de abuso sexual conocidos en la historia.

"Engañó a tanta gente", consideró Manning Barish. "Su hipocresía es épica".

Estas son algunas de las formas de agresión en las que incurrió el exfiscal.

  • Golpes durante el sexo e insultos

Manning Barish y Selvaratnam no denunciaron a la policía las agresiones justo después que ocurrieron. Pero en alguna ocasión, cuentan a The New Yorker, debieron solicitar ayuda médica por los golpes que recibieron en la cara o porque incluso las asfixiaba.

Manning Barish contó que la violencia de Shneiderman comenzó apenas cuatro semanas después de que se involucraron físicamente. Una noche, recuerda, estaban en el apartamento del exfiscal y mientras se tocaban, él la llamó "zorra". Ella luego le reclamó. Ambos habían bebido esa noche y por eso recuerda poco la conversación sobre este tema.

Lo que sí revive intacto es el momento en que él la llevó hasta la cama: "De repente, me dio una bofetada en la cara, con la mano abierta y gran fuerza. Me dio el golpe directamente en la oreja", señaló. "Perdí el equilibrio y caí hacia atrás sobre la cama. Me puse de pie, pero en este punto había muy poco espacio entre la cama y él. Me levanté para tratar de empujarlo hacia atrás o girarme y él me empujó. Luego usó su peso para sostenerme, y comenzó a asfixiarme. Fue muy duro, realmente malo". Schneider la acusó entonces de arañarlo: "¿Sabes que golpear a un oficial de la ley es un delito?", le dijo. Ella contó lo ocurrido a tres amigos cercanos que constataron la historia con sus testimonios a The New Yorker.

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Cuando Manning fue al médico por las molestias en la oreja, en septiembre de 2014, le removieron un coágulo seco de sangre. Selvaratnam tuvo los mismo problemas.

Una tercera pareja de Schneiderman le contó a Manning Barish y a Selvaratnam que Schneiderman la sometió en múltiples ocasiones a violencia física no consensuada, pero ella se sentía tan asustada que no lo encaró. Una cuarta mujer, una abogada que ha alcanzado importantes posiciones en Nueva York y que tampoco se identificó, dijo que el exfiscal intentó tocarla, pero que cuando ella lo rechazó él le dio una bofetada tan fuerte que las marcas podían verse incluso un día después. Ella mostró una foto a The New Yorker.

  • "Solía escupirle"

Asombrada por cómo marchaba la relación con Schneiderman, Selvaratnam le contó todo a una amiga, la escritora Jennifer Gonnerman, mientras esta la ayudaba a sacar sus objetos personales de casa del entonces fiscal.
Después Gonnerman consultó con otro amigo cómo había sido la relación de Schneiderman con una de sus exnovias, que él conocía. Su respuesta fue: "Él solía escupirle y golpearla durante el sexo". Cuando Selvaratnam lo supo, ambas mujeres se reunieron por 90 minutos. La experiencia de ambas había sido similar.

La exnovia no identificada le contó entonces que también la golpeaba con fuerza en la cara y en la oreja, que la asfixiaba, que un día mientras salían a una fiesta tuvieron una discusión y la golpeó tan fuerte que estuvo adolorida el día siguiente. A ella también la obligaba a beber de más.

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  • Amenazas de muerte

Selvaratnam dice que Schneiderman le advirtió que podía hacer que la siguieran o le intervinieran sus teléfonos. Ella igual que Manning Barish denunciaron que las amenazó de muerte cuando ponían sobre la mesa la posibilidad de terminar la relación.

  • Comportamiento abusivo y controlador

Poco después de que Manning Barish comenzó a salir con Schneiderman, la obligó a quitarse un tatuaje pequeño que ella tenía en su muñeca, alegando que era inapropiado si ella pretendía ser la esposa de un político. "Tomar a una mujer fuerte y destruirla es lo que le gusta hacer", dijo.

A ella misma la forzaba a tomar en grandes cantidades, al punto de que en una ocasión le sostuvo la cara y le llevó el vaso con el licor a los labios como si se tratara del tetero de un bebé. Esto también lo cuentan el resto de las mujeres entrevistadas por la revista.