La historia de cómo los experimentos de un ingeniero terminaron por inundar las calles de fentanilo

El seguimiento a una droga de diseño que inundó las calles de Chicago en la primavera de 2005 llevó al descubrimiento de una organización criminal en Lerma, México, identificada como la precursora de una droga de diseño hecha a base de heroína y amapola conocida en las calles como la “heroína blanca" o "la china"

Video El fentanilo, la droga que se ha convertido en una epidemia mortal en Estados Unidos

De la noche a la mañana, las salas de urgencias en Chicago, Illinois, colapsaron. Hombres y mujeres ingresaron a los centros de salud, víctimas de una intoxicación masiva. Los efectos de una sustancia que inundó las calles entre la primavera de 2005 y el invierno de 2006 desconcertaron a los equipos médicos al ser devastadores y desconocidos. Su distribución causó la muerte de 342 personas.

La crisis pasó de emergencia sanitaria a amenaza de seguridad nacional cuando el mismo patrón letal se replicó en Detroit, Michigan. La búsqueda del origen del veneno obligó la intervención del Departamento de Justicia, a través de una investigación federal que puso la mira en el sur de Chicago: el complejo de viviendas Dearborn Homes, en el condado de Cook.

PUBLICIDAD

El rastro de la sustancia desenterró un nombre conocido en el sistema de justicia estadounidense: Ricardo Valdez Torres, conocido como “Cerebro”, “Carlitos” o “The Cooker”. Valdez Torres no es un criminal cualquiera; es uno de los principales responsables del origen de la primera gran epidemia de fentanilo en la historia de los Estados Unidos. La riqueza ilegal de distintas organizaciones criminales en México, EEUU y en el mundo tiene su origen en él.

Esta investigación de N+ Univisión, basada en documentos de cortes federales estadounidenses y del Consejo de la Judicatura Federal de México, narra la historia no contada de Ricardo Valdez, el mexicano e ingeniero civil que diseñó y vendió la fórmula de una droga sintética hecha a base de fentanilo en $2,000,000 de dólares, experimentando con leche para niños para perfeccionar la droga, y documenta cómo el cártel de Sinaloa se adueñó de ella.

Video Alerta en Stanislaus: Autoridades advierten sobre aumento repentino de sobredosis por fentanilo

El inicio: los $2,000,000 que cambiaron la industria del narcotráfico

Esta historia tiene su origen en un mexicano deportado a mediados de 2004 a Tijuana, Baja California: Ricardo Valdez Torres, un exconvicto detenido en San Diego en 1991 y declarado culpable en 1993 de conspiración para producir y distribuir fentanilo.

Al llegar a México, después de cumplir una condena de 167 meses en prisión, Valdez Torres, originario de Pueblo Nuevo, Colima, una ciudad al occidente de México, fue contactado por Óscar Montoya Uriarte, un narcotraficante de bajo perfil.

PUBLICIDAD

Montoya Uriarte conocía el historial y los alcances de Torres, un ingeniero civil formado en La Mesa, California. Montoya convenció a Ricardo de replicar la producción de la sustancia que este último fabricaba en un laboratorio ubicado en Fallbrook, condado de San Diego, durante los primeros años de la década de 1990.

Video Fentanilo en San Francisco: persisten muertes pese a esfuerzos locales


Torres aceptó. El acuerdo se cerró con un anticipo de $100,000 dólares e incluyó el pago de $2,000,000 de dólares por la fórmula que Valdez Torres perfeccionó mientras estuvo en prisión. Ese día, ambos criminales cambiaron la industria del narcotráfico.

La segunda fase del plan de Montoya Uriarte, quien se hacía pasar como empresario en Sinaloa a través del restaurante “ Altata Mariscos”, fue arrendar una nave industrial para la producción de la droga.

Jenn Bennett, bajo los efectos del fentanilo, se sienta en su patineta con un ojo morado visible mientras su amigo, Jesse Williams, fuma la droga en Los Ángeles. El consumo de fentanilo, un potente opioide sintético de baja producción que a menudo se vende puro o mezclado con otras drogas, se ha disparado. Debido a que es 50 veces más potente que la heroína,
Jenn Bennett, bajo los efectos del fentanilo, se sienta en su patineta con un ojo morado visible mientras su amigo, Jesse Williams, fuma la droga en Los Ángeles. El consumo de fentanilo, un potente opioide sintético de baja producción que a menudo se vende puro o mezclado con otras drogas, se ha disparado. Debido a que es 50 veces más potente que la heroína,
Imagen Jae C. Hong/AP


El trabajo se lo asignó a Óscar Jacobo Rivera Peralta. El 20 de enero de 2004 recibió el acta constitutiva autorizada por un notario de Hermosillo, Sonora, de “Distribuidora Talios”, una supuesta empresa dedicada al reciclaje de solventes industriales y ubicada en el Estado de México. Rivera Peralta era el administrador único y Valdez Torres el encargado general para pleitos y cobranzas, para actos de administración y para actos de dominio.

El inmueble ubicado en avenida San Rafael, número 72, Parque Industrial Lerma, en el Centro de México, fue equipado con instrumentos químicos, mientras que algunas de las sustancias para la fabricación eran importadas desde China, entre ellas el fentanilo.

Operativo en el municipio de Villa de Álvarez, Colima. Como resultado, se aseguraron más de 9,523.97 onzas. de fentanilo, tanto en polvo como en pastillas, lo que equivale aproximadamente a 14 millones de dosis que no llegarán a las calles.
<br>
Operativo en el municipio de Villa de Álvarez, Colima. Como resultado, se aseguraron más de 9,523.97 onzas. de fentanilo, tanto en polvo como en pastillas, lo que equivale aproximadamente a 14 millones de dosis que no llegarán a las calles.
Imagen Foto tomada de la cuenta de X de <a href="https://x.com/OHarfuch">@OHarfuch.</a>


Durante los siguientes meses, Valdez Torres inició la elaboración y perfeccionó la sustancia. Uno de los ingredientes que utilizó fue leche en polvo para niños de uno a tres años de edad, de acuerdo con la carpeta de investigación AC/PGR/SIEDO/UEIDCS/0271/06 integrada por la Fiscalía General de la República. La fórmula para la lactancia de menores fue diluida junto con los precursores en distintas porciones hasta lograr la mezcla que permitió la creación de la droga de diseño. Cada kilogramo de esa sustancia tenía un costo de hasta $750,000 dólares. El producto era tan potente que cada kilogramo servía para diluirlo en 50 kilogramos de heroína.

PUBLICIDAD

La droga comenzó a ser distribuida en dosis pequeñas a finales de 2004 en las calles de Chicago, Illinois. El negocio era redondo para los narcotraficantes y desconocido para las autoridades.

Video Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026: EEUU endurece postura contra fentanilo y pone bajo la lupa a México

La primavera de 2005: la gran epidemia

De la noche a la mañana, los centros de salud en el sur de Chicago, Illinois, colapsaron al iniciar la primavera de 2005. Médicos y personal de asistencia primaria no sabían cómo ayudar a los múltiples pacientes ingresados por la i ntoxicación de una nueva droga de diseño elaborada a partir de una mezcla de heroína y fentanilo.

El consumo causó la muerte de 342 personas entre abril de 2005 y diciembre de 2006, de acuerdo con registros de la Oficina del Médico Forense del Condado de Cook. La DEA reconoció el peligro dos años después en la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de 2007. Uno de los picos más altos de muertes en Estados Unidos de la droga que originó tensiones entre las relaciones binacionales de México y el gobierno de Donald Trump se registró en 2023 con más de 100,000 decesos.

La DEA concentró sus investigaciones en las calles y la intervención de números telefónicos hasta llegar a Lutgardo Chávez, Jr., conocido como “Lalo”, un traficante en México, Chicago, Los Ángeles, San Diego y Detroit.

El seguimiento a Lutgardo y otros narcotraficantes que trabajaban para él llevó a la intervención de los números 33-609-4643, 667-783-3970 y 667-712-9795 utilizados por Jesús Mario Fajardo Trujillo, identificado como “Marito”. En una de las primeras escuchas, registrada en agosto de 2005, Jesús Mario y su jefe Lutgardo hablaron por primera vez de un nuevo producto que causó la muerte de distintas personas en Estados Unidos.

PUBLICIDAD

Las autoridades también identificaron a Guadalupe Moreno Soto, conocido como “El Veterano” o “El Tío” y jefe de Lutgardo. Uno más fue Óscar Montoya Uriarte, el sinaloense que inició la producción.

Video Los peligros del fentanilo


El 16 de agosto de 2005, los cuatro narcotraficantes se reunieron en San Diego para negociar la venta y distribución de la droga a gran escala. En el encuentro pactaron el precio de compra y transporte desde Culiacán a Chicago. Guadalupe Moreno aceptó pagar $500,000 dólares por un kilogramo del producto hecho a base de fentanilo. A Lutgardo Chávez se le encomendó distribuir las onzas diluidas en Chicago y Detroit, mientras que Jesús Mario Fajardo Trujillo fue el encargado de recaudar las ventas.

El negocio era redondo para Montoya Uriarte, pero las cosas comenzaron a fallar. Necesitaba dinero para seguir financiando el laboratorio. Recurrió a una persona identificada como Alfredo Molina García, quien lo contactó con Felixito Vidana Aispurio, “ El Indio”, operador de Los Ángeles a Chicago para Ismael “El Mayo” Zambada.

Vidana Aispurio aceptó patrocinar el narcolaboratorio con la condición de que “Óscar Montoya se quedara con la fórmula de la heroína sintética (fentanilo), mientras que Alfredo y El Indio” con la de la efedrina para elaborar la metanfetamina.

Decomiso de cocaínaacocaína y fentanilo comprimido por la Fiscalía General de la República de México.
Decomiso de cocaínaacocaína y fentanilo comprimido por la Fiscalía General de la República de México.
Imagen Foto tomada de la cuenta de X de @FGRMexico


Una vez realizado el acuerdo, “El Indio” vio una oportunidad inmejorable para adueñarse del negocio. Las múltiples ganancias millonarias lo justificaban. Para ello uso a Jesús Mario Fajardo Trujillo, identificado como “Marito”, y “El Veterano”, jefe de Lutgardo Chávez, Jr. Ambos endeudaron a Montoya Uriarte con $2,000,000 de dólares. No le entregaron las ganancias de las ventas.

PUBLICIDAD

Montoya Uriarte recurrió a una persona identificada como “Neri”, concuño de “El Indio”. “Neri” ofreció a Óscar acercarlo con un cliente interesado en comprar el producto. La transacción se realizaría el 1 de marzo de 2006 en Culiacán, día en que Montoya Uriarte fue encontrado muerto por múltiples disparos en la cabeza. Con el crimen consumado, “El Indio” se quedó con el negocio y Alfredo Molina fue designado encargado del laboratorio en Lerma, Estado de México.

La DEA desconocía el origen y cómo se procesaba la droga. Las únicas piezas del rompecabezas en su poder eran mínimas. Pero la suerte de la DEA cambió el 1 de marzo de 2006 con el arresto de Lutgardo Chávez, Jr. Nueve días después, una fuente informó el asesinato de Óscar Montoya, la persona que inició con el negocio en Culiacán, Sinaloa. A partir de ese momento, el caso dio un giro. Estados Unidos solicitó al gobierno de México ayuda para continuar con las investigaciones.

Video Carfentanilo, la nueva droga 100 veces más potente que el fentanilo

De Lerma a Chicago

El 21 de mayo de 2006, cuando los agentes de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada llegaron a avenida San Rafael número 72, en el municipio de Lerma, Estado de México, tocaron tres veces a la puerta. Al no obtener respuesta, ingresaron a la fuerza portando la orden de ingreso autorizada por un juez.

De inmediato, salió a su paso un viejo conocido del sistema de justicia de Estados Unidos: Ricardo Valdez Torres. Sin interrogarlo, según consta en los expedientes, de inmediato confesó:

PUBLICIDAD

“El lugar en el que nos encontramos se utiliza para elaborar heroína sintética y otro tipo de sustancias, y que hace aproximadamente dos semanas procesaron 2.05 libras, las cuales fueron trasladadas hacia los Estados Unidos, esto por conducto de Alfredo Molina García”.

Ricardo Valdez Torres también dio detalles de la forma de producción de la droga y aportó los nombres de otras personas relacionadas con la producción y distribución de la sustancia que asfixió a los centros de salud de Chicago en la primavera de 2005.

Estados Unidos solicitó su extradición. En noviembre de 2010, Valdez Torres fue entregado junto a Alfredo Molina García y Óscar Jacobo Rivera-Peralta para comparecer ante el juez de Distrito de Estados Unidos James Zagel en un Tribunal Federal de Chicago.

Ricardo aceptó un acuerdo de culpabilidad en 2015, en el cual se menciona una posible condena de 10 años a cadena perpetua por delitos de narcotráfico. El seguimiento al caso realizado en los archivos de tribunales estadunidenses no especifica si se cumplió el acuerdo o se modificó la sentencia. Tampoco hay registro de él en prisiones de Estados Unidos. En caso de estar libre, el creador de la droga de diseño que mantiene en jaque a Estados Unidos sigue en las calles.