HOUSTON, Texas- La muerte de un joven de 21 años en un motel de La Marque, Texas, derivó en una investigación que escaló hasta un caso de homicidio vinculado al tráfico de fentanilo, una de las sustancias más letales en la actual crisis de opioides en Estados Unidos.
Arrestan a mujer acusada de vender el fentanilo que causó la muerte de un joven de 21 años en un motel de La Marque
La muerte de Chase Boone, de 21 años, en un motel de La Marque, inicialmente tratada como una emergencia médica, se convirtió en un caso de asesinato tras confirmarse el papel del fentanilo y de Brooklyn Pace, de 20 años.
El 2 de agosto de 2025, agentes del Departamento de Policía de La Marque acudieron a un llamado de emergencia en el Super 8 ubicado en Delaney Road, donde encontraron a Chase Boone inconsciente dentro de una habitación.
Paramédicos y oficiales iniciaron maniobras de reanimación de inmediato, pero no lograron salvarle la vida.
Sobredosis por fentanilo
La indagatoria quedó en manos del detective Kelemen, quien reconstruyó los hechos en coordinación con la Oficina del Médico Forense del Condado de Galveston. El dictamen confirmó que la causa del fallecimiento fue una sobredosis de fentanilo.
A partir de ese hallazgo, las autoridades rastrearon el origen de la sustancia. El proceso investigativo permitió identificar a Brooklyn Pace, de 20 años, como figura clave dentro del caso. Según los elementos reunidos, Pace habría sido quien distribuyó la dosis que resultó mortal.
Cargo de asesinato contra Pace
El expediente fue turnado a la Fiscalía del condado de Galveston, que determinó que existían fundamentos suficientes para proceder penalmente. Con base en ello, se formalizó un cargo de asesinato y se fijó una fianza de 200 mil dólares.
Meses después, el 21 de mayo de 2026, Pace fue localizada y detenida sin incidentes en un operativo conjunto. En la acción participaron el Departamento de Policía de La Marque, la Administración para el Control de Drogas (DEA) y la fuerza especial de fugitivos del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos en la región del Golfo.
El caso refleja la estrategia que autoridades locales han adoptado frente a las muertes relacionadas con opioides sintéticos. Cuando las investigaciones establecen un vínculo directo entre la distribución de la droga y un fallecimiento, los expedientes son tratados como asesinatos.
Para reforzar este enfoque, la corporación policial mantiene colaboración constante con agencias federales. Detectives locales trabajan como enlaces en equipos conjuntos con la DEA, el FBI y el Servicio de Alguaciles, una coordinación que busca desarticular redes de distribución y ubicar a responsables de delitos de alto impacto.














