El 5 de noviembre de 2009, una jornada que había comenzado como cualquier otra para cientos de militares que se preparaban para ser desplegados en el extranjero terminó convertida en una de las peores tragedias ocurridas dentro de una instalación militar estadounidense.
Así fue la masacre de Fort Hood que dejó 13 muertos y por la que Nidal Hasan será fusilado
Hasan era psiquiatra del Ejército y nunca negó que fue el único autor intelectual y material del tiroteo contra los otros militares. La razón: evitar que fueran enviados a Afganistán, pues había estado trabajando para el bando equivocado, declaró
A primera hora de la tarde, el entonces mayor del Ejército Nidal Malik Hasan entró al Soldier Readiness Processing Center de Fort Hood, Texas, y abrió fuego contra los militares que se encontraban en el lugar.
En cuestión de minutos, 13 personas murieron y 32 resultaron heridas, de acuerdo con el FBI. Hasan, un psiquiatra del Ejército que estaba a punto de ser enviado a Afganistán, fue detenido después de enfrentarse a agentes de la policía de Fort Hood.
Diecisiete años después, el caso vuelve a ocupar los titulares. El presidente Donald Trump aprobó este 5 de octubre la ejecución de Hasan por pelotón de fusilamiento, a propuesta del secretario de Defensa, Pete Hegseth. La decisión abrió el camino para la primera ejecución en el sistema militar estadounidense desde 1961, aunque la fecha y el lugar todavía deben ser establecidos por el secretario del Ejército y Hasan aún puede recurrir a los tribunales federales para retrasar su sentencia.
El ataque comenzó en un centro donde los soldados se preparaban para ir a la guerra
Eran aproximadamente la 1:20 de la tarde cuando Hasan, de 39 años, llegó armado al Soldier Readiness Processing Center de Fort Hood. El edificio era un punto de tránsito para militares que estaban a punto de ser enviados a zonas de combate o que regresaban de un despliegue y necesitaban completar evaluaciones médicas.
El centro estaba lleno. Los soldados esperaban en una zona con cubículos donde eran atendidos por personal médico para determinar si estaban en condiciones de ser desplegados. Hasan conocía el lugar: en las dos semanas anteriores había acudido al centro entre siete y nueve veces, aunque un integrante del servicio que declaró posteriormente dijo que esas visitas no parecían tener un propósito claro.
Ese día, Hasan entró al edificio ocultando un arma FN 5.7 y cerca de 400 cartuchos de munición. De acuerdo con la reconstrucción que posteriormente hizo la Corte de Apelaciones de las Fuerzas Armadas, se acercó primero a una empleada civil que trabajaba capturando datos y le dijo que necesitaba ir a otro sitio.
Cuando la mujer se alejó, Hasan sacó el arma y comenzó a disparar. Antes de hacerlo, gritó "Allahu Akbar", una expresión árabe que significa "Dios es grande". Después comenzó a disparar contra los militares que estaban dentro del edificio.
El psiquiatra del Ejército había instalado dos miras láser en su arma y había practicado previamente con ella. La investigación judicial determinó que durante los meses anteriores había preparado el ataque de manera deliberada.
En julio de 2009 había acudido a una tienda de armas fuera de la base y preguntó cuál era la pistola tecnológicamente más avanzada disponible. Terminó comprando una FN 5.7, además de extensiones para sus cargadores que permitían aumentar su capacidad hasta 30 cartuchos; también adquirió las miras láser.
En octubre comenzó a practicar con el arma en un campo de tiro. Según los registros judiciales, llegó a desarrollar habilidad para disparar contra el centro del cuerpo o la cabeza de un objetivo situado a unos 100 metros y recibió instrucciones sobre cómo realizar recargas rápidas.
La misma resolución judicial estableció que Hasan había sido informado en octubre de que sería enviado a Afganistán el mes siguiente y que debía pasar por el centro de procesamiento antes del despliegue.
Un compañero de trabajo declaró que el psiquiatra había expresado su rechazo a la posibilidad de ser enviado al extranjero y le había dicho: " Se van a llevar una sorpresa si creen que van a enviarme a combatir", según la transcripción citada por la Corte de Apelaciones de las Fuerzas Armadas.
Los soldados intentaron escapar mientras Hasan seguía disparando
El ataque ocurrió en un espacio cerrado y abarrotado. Los militares comenzaron a buscar refugio entre los cubículos médicos y a intentar salir por las puertas y ventanas.
La resolución judicial que revisó posteriormente el caso describe cómo Hasan se desplazaba por el inmueble mientras disparaba. Desde su posición inicial podía observar las dos salidas del edificio y disparaba contra quienes intentaban escapar por ellas.
Un testigo describió posteriormente ante el tribunal el humo provocado por los disparos y las luces de las miras láser atravesando el aire mientras Hasan recorría el lugar disparando.
Los primeros minutos fueron caóticos. Algunos soldados rompieron ventanas para poder salir y otros utilizaron sus conocimientos de primeros auxilios para atender a los heridos. El Ejército posteriormente reconoció a decenas de militares y civiles por sus acciones durante la emergencia.
Entre quienes intentaron ayudar estaba el capitán John Gaffaney. De acuerdo con el Ejército, Gaffaney lanzó una silla contra Hasan en un intento por detenerlo y murió durante el ataque. Posteriormente recibió de manera póstuma la Soldier's Medal por sus acciones.
La policía llegó y el tiroteo terminó afuera del edificio militar
Mientras los militares trataban de ponerse a salvo, agentes del Departamento de Servicios de Emergencia de Fort Hood acudieron al lugar.
La sargento Kimberly Munley y el sargento Mark Todd se dirigieron hacia el edificio. Hasan salió del centro y continuó disparando mientras los soldados escapaban.
Los agentes localizaron al atacante afuera. El psiquiatra del Ejército se negó a obedecer la orden de soltar el arma y comenzó un intercambio de disparos con los policías.
Munley recibió varios impactos. Hasan llegó a colocarse sobre ella e intentó dispararle nuevamente a corta distancia, pero su arma falló. En ese momento, Todd disparó contra Hasan, quien recibió un impacto en el pecho y cayó al suelo.
Los agentes aprovecharon para desarmar al atacante y lo esposaron. El intercambio de disparos duró menos de 45 segundos, según el relato oficial del Ejército. Hasan sobrevivió y quedó bajo custodia; los balazos que recibió durante su detención le provocaron una lesión que posteriormente lo dejó paralizado de la cintura para abajo y permanentemente en silla de ruedas.
La investigación concluyó que actuó solo. El FBI informó pocos días después del ataque que no había encontrado información que indicara la existencia de cómplices o de una conspiración terrorista más amplia.
Ellas son las 13 víctimas mortales del tiroteo en Fort Hood
El Ejército de Estados Unidos identificó a las 13 personas que murieron como consecuencia del ataque. Fueron 12 militares y un empleado civil retirado del Ejército:
- Teniente coronel Juanita L. Warman, 55 años.
- Mayor Libardo Caraveo, 52 años.
- Capitán John P. Gaffaney, 54 años.
- Capitán Russell Seager, 51 años.
- Staff Sgt. Justin Decrow, 32 años.
- Sargento Amy Krueger, 29 años.
- Especialista Jason Hunt, 22 años.
- Especialista Frederick Greene, 29 años.
- Pfc. Aaron Nemelka, 19 años.
- Pfc. Michael Pearson, 22 años.
- Especialista Kham Xiong, 23 años.
- Pvt. Francheska Velez, 21 años.
- Chief Warrant Officer retirado Michael Cahill, empleado civil de Fort Hood.
Cahill era el único de los 13 que ya no estaba en servicio activo. Había sido oficial del Ejército y trabajaba como empleado civil en la instalación militar.
La tragedia pudo haber sido todavía mayor. El ataque ocurrió cerca del Howze Theater, donde 138 militares participaban en una ceremonia de graduación universitaria. Los primeros militares en responder ante la emergencia lograron asegurar el edificio y quienes se encontraban dentro no resultaron heridos.

¿Qué motivos tuvo el psiquiatra del Ejército para cometer el tiroteo?
En las primeras horas después del ataque, las autoridades todavía no tenían claro el motivo. El FBI señaló el 11 de noviembre de 2009 que la investigación seguía abierta y que no había encontrado indicios de que Hasan tuviera cómplices o formara parte de una conspiración terrorista más amplia.
Con el paso de la investigación y, posteriormente, durante el juicio, surgió con mayor claridad la explicación que Hasan daba sobre sus propios actos.
Durante su corte marcial, Hasan no negó ser el atacante. Al contrario, en su declaración inicial reconoció que las pruebas demostrarían que él había disparado y afirmó que había estado del "lado equivocado" de la guerra de Estados Unidos contra el islam antes de "cambiar de lado".
El ataque ocurrió precisamente cuando se preparaba para ser enviado a Afganistán. La evidencia presentada durante el proceso judicial mostró además que había adquirido el arma meses antes, comprado munición y cargadores adicionales, instalado miras láser, practicado con el arma y visitado varias veces el centro donde finalmente realizó el ataque.
La Corte de Apelaciones de las Fuerzas Armadas concluyó que la evidencia demostraba que planeó y preparó cuidadosamente el tiroteo contra los militares.
¿Quién era Nidal Hasan? Así fue su formación como médico y militar
Nidal Malik Hasan nació en Arlington, Virginia, y creció principalmente en Roanoke, en el suroeste del estado. Cursó parte de la preparatoria en Wakefield High School, en Arlington, antes de graduarse de William Fleming High School, en Roanoke.
Después de terminar la preparatoria ingresó al Ejército, una decisión que, de acuerdo con información publicada entonces a partir de testimonios familiares, tomó pese a la oposición de sus padres.
Antes de llegar a Virginia Tech estudió en Barstow Community College, en California, y en Virginia Western Community College, en Roanoke, donde obtuvo un grado asociado en ciencias.
Posteriormente ingresó a Virginia Tech, donde estudió bioquímica y participó en el programa ROTC. Los registros publicados en 2009 sitúan su graduación de Virginia Tech a mediados de los años noventa.
Su siguiente paso fue la medicina. En 1997 ingresó a la Uniformed Services University of the Health Sciences, la universidad médica de las Fuerzas Armadas ubicada en Bethesda, Maryland. Se graduó como médico y posteriormente realizó su formación especializada en psiquiatría en Walter Reed Army Medical Center, en Washington, D.C.
Entre 2003 y 2009 pasó por distintas etapas de formación y trabajo en Walter Reed: fue interno, residente y posteriormente médico especialista. También realizó formación relacionada con psiquiatría de desastres y psiquiatría militar.
Su profesión resulta especialmente significativa al reconstruir el caso: Hasan era psiquiatra militar y su trabajo consistía en atender a integrantes de las Fuerzas Armadas, incluidos militares afectados por las consecuencias físicas y psicológicas de la guerra.
En abril de 2008 alcanzó el rango de mayor. En julio de 2009 fue trasladado a Fort Hood, donde continuó trabajando como psiquiatra. Para entonces llevaba años dentro del Ejército y estaba a punto de realizar su primer despliegue en una zona de guerra.
El psiquiatra del Ejército era soltero y no tenía hijos. Sus padres habían fallecido y tenía dos hermanos. También era practicante del islam y asistía a una mezquita en Silver Spring, Maryland.
De médico militar a condenado a muerte por una corte marcial
Tras el ataque armado, Hasan fue acusado inicialmente de 13 cargos de asesinato premeditado y posteriormente de 32 cargos de intento de asesinato premeditado bajo el Código Uniforme de Justicia Militar.
El caso fue enviado a una corte marcial general, el tribunal militar con competencia para juzgar los delitos más graves dentro de las Fuerzas Armadas. El proceso tenía la posibilidad de terminar con una sentencia de muerte.
En 2013, Hasan decidió representarse a sí mismo durante el juicio, aunque tuvo abogados de respaldo disponibles. En su declaración inicial reconoció que él era el atacante y prácticamente no presentó una defensa basada en negar los hechos. Tampoco presentó testigos propios durante la fase de culpabilidad ni realizó un alegato final.
El 23 de agosto de 2013, un panel de oficiales de una corte marcial general lo declaró culpable de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado. Cinco días después, el 28 de agosto, fue condenado a muerte, además de ser expulsado del Ejército y perder su sueldo y prestaciones.
La sentencia fue sometida automáticamente a revisión dentro del sistema de justicia militar. La Corte de Apelaciones Criminales del Ejército confirmó posteriormente la condena y, en marzo de 2024, el Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos confirmó el fallo después de revisar los argumentos planteados por Hasan.
Ahora, 17 años después de aquella tarde de noviembre de 2009, el caso ha entrado en una nueva etapa: el presidente Trump aprobó la ejecución de Hasan por fusilamiento. Ahora, el secretario del Ejército debe establecer la fecha y el lugar, y el condenado todavía puede acudir a los tribunales federales mediante recursos posteriores a la apelación.
Si la ejecución finalmente se lleva a cabo, Hasan se convertiría en el primer militar estadounidense ejecutado desde John A. Bennett, quien fue ahorcado en 1961 por la violación y asesinato de una niña de 11 años en Austria mientras estaba de servicio en aquel país.









