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Relaciones Cuba Estados Unidos

A la espera del anuncio de Trump sobre Cuba, surge la batalla sobre por dónde deben ir los cambios

A sólo días de que Trump anuncie las nuevas políticas de EEUU hacia Cuba y en medio de una gran expectación, partidarios y detractores del deshielo dejan ver la brecha entre quienes defienden que siga el acercamiento y los que prefieren dar marcha atrás y quitar el oxígeno económico que las políticas de Obama dieron a la isla.
13 Jun 2017 – 5:38 PM EDT

Hasta no hace mucho tiempo, los mejores amigos de Cuba en EEUU solían ser un puñado de adictos a la política de Washington e izquierdistas que donaban autobuses escolares a la isla.

Pero en los cinco meses desde que Donald Trump llegó al poder, Cuba tiene un nuevo grupo de defensores estadounidenses: una coalición de compañías tecnológicas, intereses agrícolas, compañías de viajes y grupos de jóvenes cubanoestadounidenses que han salido en acción ante el inminente anuncio de la nueva política hacia la isla.

Por el contrario, los miembros del núcleo duro del exilio cubano, de repente tienen una línea directa con la Casa Blanca a través de los miembros cubanoestadounidenses del Congreso y la administración.

El presidente Trump planea anunciar la nueva política este viernes en Miami pero aún no están definidos todos los detalles, según la Casa Blanca. Aún deben celebrarse deliberaciones internas.


La embajada de EEUU en La Habana seguirá abierta, pero los estadounidenses pueden esperar que los departamentos de Estado, del Tesoro y de Seguridad Nacional tomen medidas para prohibir el comercio con cualquier entidad cubana vinculada al ejército. También se prevé una reducción en el número de categorías por las que los estadounidenses no necesitan licencias del gobierno de EEUU para viajar a Cuba. EEUU demandará un mayor accesso a internet, la liberación de los presos y el regreso de los fugitivos estadounidenses a Cuba.

Sin embargo, según la fuente de la Casa Blanca, el presidente Trump no revocará el fin a los beneficios migratorios de los cubanos que implementó Obama al acabar con la política 'pies secos, pies mojados' en enero pasado.

Negocios vs poder político cubanoestadounidense

"Si esto fuera un ambiente político tradicional, estaríamos teniendo un gran éxito", afirmó Collin Laverty, quien dirige una de las mayores compañías de viajes en Cuba y es econsultor de empresas estadounidenses que buscan hacer negocios con Cuba. "Con seguridad estamos ganando el debate en los círculos de la opinión pública y la política exterior, pero desgraciadamente parece que esto se va a reducir a un acuerdo en la trastienda entre el presidente y los miembros cubanoestadounidenses del Congreso".

Las figuras más prominentes que piden que se de marcha atrás a las políticas de Barack Obama respecto a Cuba son el senador Marco Rubio y el representante Mario Diaz-Balart, ambos cubanoestadounidenses de Miami. El gobierno de Trump quiere mantener buenas relaciones tanto con Rubio, que está en el comité del Senado que investiga las relaciones del presidente con Rusia, como con Díaz-Balart, miembro de la poderosa comisión presupuestaria de la Cámara, que controla el presupuesto federal.

Laverty es uno de los miembros más destacados del nuevo lobby procubano y recientemente ha estado lanzando mensajes furiosos en Twitter y mandando cartas a la Casa Blanca para convencer al gobierno de Trump de los beneficios de mantener las relaciones amistosas que estableció Obama al anunciar el deshielo el 17 de diciembre de 2014.

Ese proceso hizo que se triplicara el número de viajeros estadounidenses que llegaron a la isla y dejó decenas de millones de dólares en el sector de la hostelería privado.

"Miles de estadounidenses están visitando Cuba e inyectando el mayor crecimiento en su sector privado desde 1959", se puede leer en una carta abierta a Donald Trump firmada por los miembros de la fundación CubaOne, una organización de jóvenes cubanoestadounidenses que está a favor de mantener el acercamiento.

Después de meses de silencio, la semana pasada Airbnb presentó un informe de sus actividades en Cuba, que dejaron 40 millones de dólares en manos de propietarios de apartamentos y casas cubanos. Por su parte, el gigante informático Google que instaló servidores en la isla para aumentar la velocidad del servicio de internet el año pasado, habló por primera vez el lunes a favor de mantener las relaciones.

"Google ha jugado un rol formativo en el primer capítulo de la historia de la conectividad cubana. Pero esto es solo el principio", afirmó Brett Perlmutter, jefe de estrategia y operaciones para Google Cuba en una conferencia en Miami. "Conectar a Cuba requerirá un ecosistema de actores... también requerirá que EEUU mantenga una política que permita a las compañías de telecomunicaciones en Cuba".

Incluso el gobierno cubano está entrando al juego, con altos diplomáticos tuiteando artículos a favor del acercamiento y las autoridades cubanas del poderoso Ministerio del Interior, que siempre mantienen el secretismo, ofreciendo una serie de entrevistas a corresponsales sobre la cooperción entre EEUU y Cuba en áreas como tráfico humano, tráfico de drogas y persecución de fugitivos.

Dos funcionarios le dijeron a AP que ahora tienen contacto regular con el FBI, la DEA y otras agencias estadounidenses, con las que comparten información sobre investigaciones y asuntos que involucran a los dos países.

"El principio de las relaciones directas entre las agencias ya ha tenido resultados", le dijo el teniente coronel Yoandrys Gonzalez Garcia, director de la Policía Nacional Cubana a AP. “Volver al pasado enviaría un mal mensaje a los delincuentes y criminales de que puede haber impunidad".

Los miembros del núcleo duro del exilio cubano del sur de Florida se ríen de estas declaraciones. Ese grupo es partidario de quitar todos los fondos a la isla para tumbar el gobierno comunista y que éste de paso al capitalismo y un sistema de democracia multipartidista a la isla.

Mientras que muchos estadounidenses apoyan relaciones más cercanas con Cuba, la influencia política de los cubanoestadounidenses le ha dado a ese grupo mucho poder en la política estadounidense.

“Confiamos en que el presidente nos ha escuchado. Confiamos en que dará un paso en la dirección correcta", dijo Marcell Felipe, presidente de la Fundación Inspire America, un grupo anticastrista que ha puesto anuncios en las estaciones de radio en español de Miami pidiendo que le demanden a Trump una línea política más dura con Cuba.

Felipe está de acuerdo en que los esfuerzos de los grupos a favor del acercamiento eran prácticamente en vano. "La verdadera pregunta para ellos es: '¿Por qué tenemos línea directa con la Casa Blanca", dijo. "Es porque tenemos los votos".


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