El 24 de agosto de 1992, el poderoso huracán Andrew azotó al sur de Florida causando la muerte de 23 personas en este estado y en Louisiana, y daños por valor de 26,000 millones de dólares. 25 años después, Miami sigue siendo muy vulnerable a los huracanes por el aumento de su población, que ha crecido más del 35% desde que ocurrió el fenómeno climático.