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Juicios

Una llamada al 911 que pudo haber salvado a Gabrielito no fue considerada como emergencia

Un guardia de seguridad llamó a la línea 911 un mes antes de la muerte del pequeño para reportar el visible maltrato físico que notó al verlo, pero la operadora le dijo que llamara a un número que no fuera de emergencias. Los testimonios ofrecidos por dos médicos forenses en el sexto día del juicio revelaron que adentro del cuerpo tenía ocho balines, uno de ellos estaba alojado en un pulmón.
25 Oct 2017 – 2:34 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Un mes antes de que el niño Gabriel Fernández muriera a causa de una brutal golpiza, un guardia de seguridad llamó al 911 para reportar el visible maltrato físico en el cuerpo del menor al notar múltiples lesiones, incluyendo lo que parecían ser alrededor de 20 quemaduras de cigarrillo.

La grabación de la llamada hecha por Arturo Martínez el 26 de abril de 2013 fue escuchada este martes en un tribunal de Los Ángeles en lo que fue el sexto día del juicio en contra de Isauro Aguirre, quien era el padrastro de Gabrielito.

La mamá, Pearl Fernández, será enjuiciada por separado por los mismos cargos de tortura y homicidio del niño de 8 años que murió el 23 de mayo de 2013. Ambos enfrentan la pena de muerte.

Martínez testificó que ese día que hizo la llamada al 911 vio al niño en la oficina del Departamento de Servicios Públicos y Sociales del condado de Los Ángeles (DPSS) de Palmdale, donde trabajaba como guardia de seguridad.

Gabrielito iba acompañado de otros tres niños y su mamá, quien había acudido a realizar un trámite para recibir beneficios del DPSS.

Al acercarse al niño, notó que tenía entre 17 y 23 lesiones detrás del cuello que parecían ser de quemadura de cigarrillo, moretones en el rostro y detrás de las orejas, además de marcas en las muñecas como si hubiera sido amarrado.

Ante los miembros del jurado, Martínez dijo que cuando Pearl Fernández notó que estaba viendo las lesiones de Gabrielito, ella trató de cubrirlo, le dijo enojada al niño que se sentara con sus hermanos y uno de ellos le advirtió que le iría mal con su mamá.

La grabación de la llamada al 911 que hizo el guardia de seguridad para reportar el visible maltrato físico en el niño fue escuchada en la corte.

"Señor, usted necesita llamar al número que no es de emergencia", fue la respuesta de la operadora que recibió Martínez.

Entonces el fiscal preguntó al testigo:
– "De acuerdo con lo que viste, ¿pensaste que era una emergencia?".
– "Sí", respondió Martínez.

El guardia de seguridad contó que decidió llamar a la estación en Palmdale del sheriff de Los Ángeles para reportar que recién había visto a un niño con múltiples lesiones en el cuerpo y para que investigaran les dio el nombre y la dirección de la mamá que había conseguido en el mismo DPSS.

El fiscal volvió a preguntar:
– "¿Ese día creíste que Gabriel necesitaba ser rescatado?".
– "Sí", volvió a responder Martínez.

Los reportes que hizo Martínez no fueron investigados al igual que las múltiples denuncias que ya se habían hecho ante el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares (DCFS). La tortura habría continuado por un mes más después de esa llamada al 911, hasta que Gabrielito murió a causa de las fuertes lesiones que tenía.

Los balines adentro del niño

Durante el sexto día del juicio también se presentó a testificar el doctor Donald C. Boger, especialista en medicina forense que examinó el cadáver del niño, para señalar que tenía 12 costillas fracturadas, de las cuales 9 ya habían sanado y las otras 3 eran lesiones recientes.

El especialista también mencionó que otros huesos de los brazos estaban fracturados y que tenía múltiples heridas producidas por balines que le habrían disparado con una pistola de balines (BB gun).

La mayoría de las marcas de balines en pecho, cadera y piernas -dijo el doctor Boger- parecían ser resultado de golpes repetitivos que no pudo habérselos causado él mismo.

El doctor James Ribe, otro forense que participó en la autopsia de Gabrielito, también fue llamado a testificar sobre el estado de desnutrición en el que se encontraba el niño.

Los intestinos tenían poco material debido a que no comía, además de que sus glándulas eran anormalmente pequeñas y había ausencia casi completa de grasa corporal, afirmó Ribe.

Este médico dijo que encontró una extensa lesión traumática en los tejidos blandos dentro de la boca del niño, ya que la capa superior estaba completamente desgarrada del hueso, llena de pus e infectada, una lesión que pudo haber sido causada por un golpe contundente.

También notó que cuatro de los dientes anteriores habían sido arrancados, probablemente unos días antes de su muerte.

En su testimonio ante el jurado, Ribe destacó que recuperó 8 balines en el interior del cuerpo de Gabrielito, uno de los cuales estaba alojado en un pulmón.

El doctor mencionó que pasó bastante tiempo tratando de averiguar cómo los balines pudieron haber ingresado al cuerpo del niño, hasta que llegó a la conclusión de que la única forma sería a través de la nariz o la boca.

Agregó que en el hígado tenía dos hematomas que pudieron ser causados por un fuerte golpe, además de sangrado dentro de la cabeza por una herida producida con aproximadamente tres días de anterioridad.

"Esa era una lesión fatal", concluyó el doctor Ribe.

El caso de la muerte Gabriel Fernández contado en imágenes

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