Asesinatos

Un pleito entre vecinos por la basura terminó con uno de ellos asesinado frente a sus hijos

Vivieron a la par durante ocho meses hasta que se pelearon porque supuestamente unos tiraban basura, piedras y heces a la propiedad del otro. En medio de la discusión, un vecino le disparó al otro con su escopeta y ahora enfrenta una condena de 50 años de prisión a cadena perpetua.
23 Ago 2018 – 5:40 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Arthur Gómez se preparaba para acampar con sus hijos cuando su vecino de al lado, Joel Valera, lo increpó gritándole: “¡¿Qué pasa?!”, y le reclamó que sus hijos estaban tirando basura en su propiedad. La discusión subió de tono y terminó de la peor manera: Valera sacó una escopeta y le disparó sin titubear, una acción tan rápida que la víctima ni siquiera le puedo decir algo.

Los detalles de este homicidio que ocurrió la tarde del 7 de marzo de 2014 en Fresno, California, han sido expuestos durante el juicio contra Valera, un indocumentado de 41 años que fue deportado en la década de 1990 tras cumplir una sentencia por violencia doméstica y violación.

Gómez, de 40 años, era un popular entrenador de fútbol de la secundaria Parlier. De cariño le decían ‘Pelón’. Dejó una viuda y seis huérfanos, dos de los cuales, de 13 y 16 años, estaban con él cuando fue abatido a tiros por su enfurecido vecino.

La confrontación se desarrolló teniendo de por medio una barda de ladrillos, arbustos y botes de basura. Herido gravemente, el hombre se refugió en su hogar y luego murió.

“El acusado salió al jardín delantero, levantó su escopeta y dijo: 'Esto es lo que pasa'. Y le disparó en el pecho a Art Gomez”, describió el fiscal William Terrence en el Tribunal Superior de Fresno.

Según Terrence, el tiroteo fue tan rápido que Gómez no pudo correr o decirle a Valera que no le disparara. Testigos señalan que el sospechoso disparó dos veces más antes de que el hijo de 16 años de Gómez ayudara a su padre dentro de su vivienda. En tanto, su otro hijo de 13 años y un sobrino salieron corriendo por la calle del barrio pidiendo ayuda a otros vecinos.

Las familias de ambos habían vivido una a la par de la otra desde hacía ocho meses. Gómez llevaba unos 15 años en el vecindario, mientras que Valera recién se había mudado. Ellos jamás hicieron amistad ni discutieron antes del homicidio, de acuerdo con los fiscales.


“Aventaban basura, piedras y heces”

Las autoridades creen que Valera guardó un perfil bajo en su comunidad para evitar ser deportado por segunda ocasión y que usó el alias de 'Joseph Gutiérrez' durante 10 años. Así lo conocía su novia, quien salía a trabajar mientras este se encargaba de los quehaceres del hogar y cuidaba a sus hijos.

No está claro de dónde es originario el acusado ni en qué momento regresó a California después de que fue expulsado del país. Desde su arresto en 2014, se encuentra en la cárcel del condado de Fresno. No le han fijado una fianza y, por tratarse de un reo indocumentado, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) emitió una orden de retención en su contra.

Su estatus migratorio y antecedentes penales no son evidencia en el juicio.

La defensora pública de Valera, Marina Pincus, aseguró en la corte que su cliente fue acumulando coraje por la manera en que sus vecinos lo trataban. “Aventaban basura, piedras e incluso heces humanas”, dijo Pincus. “Él nunca les había dicho nada”, agregó.


La abogada mencionó que el propio Valera, a quien describió como un hombre “hogareño” y un “buen padre”, reportó el incidente al servicio 911 y se entregó a la Policía sin oponer resistencia.

Ella le dijo al jurado que su cliente se sintió amenazado al confrontar a Gómez porque con este estaban sus dos hijos adolescentes y un sobrino de 17 años. Su cliente tomó la escopeta no para quitarle la vida a su vecino, sino para protegerse, según la abogada.

“Cuando sale afuera con la escopeta, no sale pensando 'voy a lastimar a alguien, voy a matar a alguien'”, dijo Pincus.

Pero el fiscal Terrence ha dicho que se trata de un claro caso de asesinato ya que Gómez y sus familiares estaban desarmados y no provocaron el ataque.

Valera enfrenta una condena de 50 años de prisión que podría volverse cadena perpetua.

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