Violencia

¿Quién está detrás del domingo violento en Sacramento?

Las acciones de grupos neonazis están siendo respondidas con contundencia por manifestantes antifascistas en California, donde facciones extremas están exhibiendo sin complejo en las calles la polarización que se respira en la política.
27 Jun 2016 – 4:13 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La violencia acontecida el domingo en la ciudad de Sacramento fue la última expresión de una tensión racial existente en California que este año, en el marco de una encendida dialéctica electoral, está exhibiéndose sin pudores en las calles con enfrentamientos entre la extrema derecha y la izquierda.

Una manifestación convocada por un grupo de cabezas rapadas a las puertas del Capitolio estatal –y que había sido autorizada- fue cancelada por la oposición de más de un centenar de antifascistas que acudieron al lugar con la intención de hacer todo lo posible para boicotear el acto.

La falta de previsión policial ante un evento anunciado contribuyó a que la jornada terminara con un saldo de 10 personas heridas, cinco de ellas por arma blanca. La situación guardó semejanza con lo ocurrido en Anaheim, en el sur de California, el pasado mes de febrero. Entonces fueron cinco los heridos, tres de ellos apuñalados. Ese mismo mes hubo otros dos incidentes violentos más con tintes raciales en este estado.



Heimbach y Parrott

La marcha neonazi era una acción del grupo Golden State Skinheads (GSS) –que se describe como un “club social de nacionalistas blancos”- afiliado con la organización Traditionalist Worker Party (TWP), un partido que defiende la raza blanca y cuyos integrantes son abiertamente filonazis.

La cabeza visible de TWP, Matthew Heimbach, de 25 años y quien según Southern Poverty Law Center (SPLC) es el abanderado de la nueva generación de “nacionalistas blancos” en EEUU, escribió que la manifestación en Sacramento era una respuesta a las agresiones sufridas por los partidarios de Donald Trump tras el mitin celebrado en San José, donde fueron perseguidos y bombardeados con huevos.

“Nos defenderemos por todos los medios que sean necesarios”, aseguró Heimbach, que no estuvo dando la cara en Sacramento donde a los suyos, en torno a 3 decenas, fueron recibidos por al menos 150 antifascistas.


En Anaheim, se produjo una desproporción similar. Seis partidarios del Ku Klux Klan (KKK) fueron confrontados por 30 individuos.

Matt Parrott, miembro fundador de TradYouth –grupo vinculado a TWP- celebraba el domingo la “victoria” nazi en Sacramento.

“Uno de nuestros hombres fue herido y está actualmente en el hospital, aunque al menos cinco de los antifascistas que instigaron la violencia con sus tácticas cobardes y sus armas improvisadas fueron enviados al hospital”, dijo Parrott, quien calificó a los “skinheads” de GSS de “guerreros con coraje”. Parrott tampoco estuvo en Sacramento.

Antifascismo movilizado

A pesar de la notoriedad que están teniendo últimamente los actos de grupos fascistas en California, estos no son nada nuevo. Este estado tiene un largo historial de grupos neonazis y supremacistas blancos. En Anaheim los miembros del KKK llegaron a ser elegidos para ocupar cargos públicos en la década de 1920 y las manifestaciones neonazis son relativamente frecuentes. Lo que no es tan habitual es que terminen con heridos y hospitalizados.


Coincidiendo con el florecimiento de la retórica antinmigrante y xenófoba que ha constituido el pilar de la campaña de Donald Trump hasta ser el virtual nominado republicano a la presidencia de EEUU, el antifascismo, el anarquismo, los movimientos antisistema y otros grupos con mensajes radicales, han empezado a unir fuerzas contra el que ven como su enemigo común.

“¡Impide la manifestación nazi!”, se leía en la convocatoria distribuida por Anti-Fascist Action Sacramento, en la que se ve una bota aplastando a un hombre que realiza un saludo fascista y lleva en el brazo una esvástica.

Entre quienes participaron en la contramanifestación había jóvenes que lucían camisetas indigenistas que rechazaban nomenclaturas como “latino” e “hispano” para referirse a los pobladores de México por entender que es una denominación impuesta por los conquistadores europeos, y formaciones como la Coalición para la Defensa de la Acción Afirmativa, la Integración, los Derechos de los Inmigrantes y la Lucha por la Igualdad por Cualquier Medio Necesario, también conocidos como BAMN (“By Any Means Necessary”).



Una de las representantes de BAMN en Oakland, Yvette Felarca, activista de origen filipino y que ya alcanzó cierta notoriedad mediática por representar al movimiento Occupy California, se convirtió en la vocera ante la prensa del heterogéneo grupo antifascista que minutos antes de los altercados arremetió violentamente contra unos reporteros de la cadena FOX. Muchos de los jóvenes llevaban el rostro tapado.

A su juicio, los nazis “perdieron física y políticamente”. Felarca, que resultó herida en la cabeza, describió lo ocurrido el domingo como una “acción masiva militante” y consideró que la confrontación evitará “violencia de los racistas” contra los “latinos, asiáticos y árabes”.

Felarca negó que los fascistas tuvieran derecho a la libertad de expresión, según dijo a los periodistas.

“Los nazis son peligrosos y tienen que ser frenados de la forma que sea necesaria”, agregó la joven que anunció que BAMN actuará contra los fascistas en cualquier parte de EEUU. En cuanto a la violencia, lo justificó como “defensa propia”.

Felarca fue objeto de ataques en las redes sociales, donde algunos supremacistas blancos invitaron a comprar armas para enfrentar a los antifascistas y distribuyeron información –supuestamente personal- con dirección y teléfonos de la activista.

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