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Cárcel

Los 90 minutos que pasé en la peor cárcel de ICE en California

Los recorridos guiados por la prisión de Theo Lacy para los periodistas confirman la falta de transparencia de una instalación acusada de maltratar a los inmigrantes.
16 Mar 2017 – 4:45 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Entré a la peor cárcel migratoria en California, Theo Lacy, el 1 de septiembre de 2016. Me llamó la atención el silencio, todo el mundo estaba muy callado. Era hasta incómodo. La tensión se reflejaba en las miradas esquivas de los reclusos, sus rostros cabizbajos. No era la primera vez que visitaba uno de esos centros de detención para inmigrantes, y este era diferente.

Los directivos de la penitenciaría me dijeron que ahí los normas son estrictas, propias de una cárcel de máxima seguridad, y que los indisciplinados -si es necesario- son castigados con severidad, incluso confinándoles por varios días en celdas apartadas. Son espacios que los migrantes apodan ‘el hoyo’.

En ese recorrido fui escoltado por funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y agentes del Sheriff del condado de Orange (OCSD), administrador del centro, pero no se me permitió visitar las celdas de castigo, ni hablar con un solo detenido.

"Esta es una cárcel, pero el trato y los servicios que ofrecemos son (los) mejores”, me contó entonces Jorge Field, director asistente de la oficina de ICE en Los Ángeles. “Vamos a hacer cambios (pero) cuando lleguen los problemas”, añadió el funcionario, a pesar de que la Union Americana de Libertades Civiles (ACLU) denunció en 2012 sobre reportes de golpizas, abusos e insultos racistas. Son quejas que se han venido repitiendo durante los años.


Realidad vs. marketing

Los problemas finalmente llegaron este mes. Un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) realizado tras una inspección sorpresa constató la existencia de castigos severos a los presos, a los cuales se les servía carne podrida y usaban baños en condiciones inadecuadas.

Normalmente, para ir a visitar esta cárcel como periodista hay que someterse a un largo escrutinio por parte de las autoridades. En mi caso el papeleo duró casi un mes. A mí no me dejaron llevar ni una cámara de fotos para documentar la situación en el interior, mucho menos un celular. Solo entré con papel y pluma.

Una semana después de que saliera a luz ese reporte, con las consiguientes críticas que generó, ICE invitó a las cámaras de televisión -Univision 34 Los Ángeles incluido- a que se dieran una vuelta por Theo Lacy para demostrar que las instalaciones estaban impecables. Los periodistas hicieron un 'tour' guiado, controlado y sin acceso a los reclusos para ver lo que los gestores de la prisión y ICE querían enseñar. Un falso ejercicio de transparencia que se corresponde más a una campaña de marketing para lavar la imagen del centro.

Tres asuntos le importaron a ICE en esta reciente visita: la comida descompuesta, los baños sucios y los teléfonos inservibles. Por eso llevaron a los periodistas a la cocina, a una celda y los pasillos de la cárcel, pero nada más. Les enseñaron una instalación impecable y sin razón de quejas; luego los acompañaron hacia la salida.

“Respecto a cómo manipulamos los alimentos no estamos de acuerdo con el reporte”, expresó a los periodistas Rodney Debug, administrador de Theo Lacy.

Francisco Ugalde, reportero de Univision Los Ángeles y quien atendió dicha asignación, dice que los funcionarios de ICE no ahondaron sobre el tema más delicado en el reporte, el maltrato a los migrantes. “Todos son tratados muy bien aquí”, aseguró el sargento Jesús Hernández, enlace del Sheriff con ICE en Theo Lacy. “Creo que muchas cosas son exageradas, todo está muy limpio”, agregó sobre el reporte.


La mala fama

Los señalamientos del DHS sobre los castigos exagerados a los migrantes, que según el Sheriff de Orange ya resolvió, no deberían ser minimizados en una cárcel donde hace seis años murió José Aguilar-Espinoza, un hondureño que falleció por un ataque al corazón. Y, según activistas, hay otra muerte ligada a Theo Lacy, la de Raúl Ernesto Morales-Ramos, quien falleció en abril de 2015 por causas aún desconocidas en otra cárcel con varias acusaciones, Adelanto, aunque después de no recibir atención médica durante “un lapso crítico” en Theo Lacy, donde estuvo detenido unos meses.

Un reporte de la organización Iniciativa Comunitaria que Visita a Inmigrantes en Confinamiento (CIVIC), documentó cinco presuntas agresiones contra indocumentados por parte de alguaciles en Theo Lacy en 2014 y 2015. El informe cita el caso del reo Félix Alvarado, que en febrero de 2015 aparentemente fue “golpeado por varios agentes” que lo acusaron que tener un lápiz con la punta afilada. La paliza continuó, alega el grupo, incluso cuando el migrante estaba esposado.

Y en 2012, los detenidos fueron víctimas de golpizas, abusos e insultos racistas, según un análisis de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) que concluyó que Theo Lacy es l a peor cárcel migratoria de California y una de las que encabezan la lista negra a nivel nacional.

El reciente informe de DHS advierte que el maltrato continúa en ese penal. “OCSD está violando los estándares de detención de ICE para la segregación disciplinaria”, alertó la dependencia, argumentando que los celadores aplicaron castigos severos, como aislar a un detenido durante 24 horas al día en una celda sin acceso a visitantes, recreación ni servicios religiosos, y solo se les permite bañarse cada dos días. OCSD dijo que había corregido el problema, pero no proporcionó detalles.


Ocio convertido en arte en cárceles de ICE

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Carlos Hidalgo, un centroamericano que estuvo en Theo Lacy en 2015, me contó que los alguaciles solían golpear a los migrantes en sitios solitarios de la cárcel. “Los llevaban al baño, a un lugar aislado, y se ponían toallas o una camisa en las manos para no dejarles moretones y ahí les daban”, afirmó.

ICE no ha respondido específicamente sobre las presuntas golpizas y maltratos, pero subrayó que el organismo procura el bienestar de las personas bajo su custodia en cualquier instalación.

Durante mi paso por Theo Lacy, no pude hablar con reclusos, no tenía permiso. Ellos tampoco hicieron intento alguno por comunicarse conmigo. Se palpaba el desánimo y la tensión. En otros centros de ICE en los que he estado el ambiente era más distendido: los reclusos mantenían conversaciones informales, veían televisión o jugaban al fútbol. Alguno incluso bromeó conmigo entonces en la carcel de Adelanto. Me lo crucé mientras él arrastraba el carro de la ropa sucia hacia la lavandería.

- "¿Ahí va escondido 'El Chapo'?, le pregunté rerefiriéndome a uno de los métodos que el capo supuestamente usó para huir de una cárcel en Jalisco, México.
- "¡Sí, aquí va!", contestó entre risas. El oficial de ICE que me acompañaba también se sonrió.

Nadie se reía en Theo Lacy.

En el sector para migrantes con delitos menores en Theo Lay hay cinco dormitorios llenos de literas con camas individuales y de colchones delgados. No hay rejas, sino cristales gruesos, y –en teoría- los detenidos son libres de salir al patio. A ese lugar no llegaron los reporteros esta semana, según Ugalde. A ellos les dijeron que DHS solo les señaló por “fallas menores”.

Pero dado el secretismo con el que opera Theo Lacy, incluso esas denuncias “menores” son difíciles de demostrar.


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