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Ciudadanía

“Le tengo miedo a Trump”, votar y otras razones por las que miles de hispanos tramitan la ciudadanía

La cifra de personas aplicando para la naturalización se ha incrementado en California y a nivel nacional. Organizaciones comunitarias aseguran que muchos hispanos inician este proceso para protegerse a sí mismos y a los suyos de las políticas migratorias de Trump.
4 Jul 2017 – 6:00 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Martín Quezada se legalizó hace 15 años, pero uno de sus principales temores es que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) toquen la puerta de su casa en el Este de Los Ángeles. “Tengo miedo de que me vayan a deportar”, dice este mexicano de 57 años.

Quezada, quien se gana la vida en una fábrica, incluso ha cancelado sus viajes a su estado natal, Guanajuato, porque cree que a su regreso “no me dejen entrar”. Sus temores se incrementaron cuando le robaron la cartera donde guardaba su green card. Por eso se siente más desprotegido.

De tanto pensar en que lo puedan separar de su único hijo, quien nació en Los Ángeles hace 22 años, este hombre decidió iniciar su proceso de naturalización, que -según él- no realizó por desidia. Su esposa, quien falleció de un infarto durante una visita a México en 2011, le insistía que diera ese paso.

“Me estoy haciendo ciudadano por la entrada del señor Donald Trump, que empezó a meter sus ideas de empezar a deportar a la gente y porque mi hijo me necesita y quiero estar con él”, dice Quezada.

Este mexicano resume sus razones con esta frase: “Le tengo miedo a Trump”.

Quezada es parte de un creciente grupo de residentes permanentes que se están animando a tramitar la ciudadanía.

Organizaciones comunitarias mencionan que la mayoría busca “protegerse” de las políticas migratorias de la actual administración, iniciar procesos migratorios que eviten la deportación de sus seres queridos y votar, un deseo que se truncó para miles por un embotellamiento ocurrido en 2016.


“El 99% de la gente que viene por el proceso de la ciudadanía es porque tiene miedo de que algo pueda ocurrir, no están conformes con su residencia”, señala Francisco Moreno, portavoz del Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamérica (COFEM), que en lo que va del año ha colaborado en unos 680 trámites de naturalización en Los Ángeles, Oxnard y el Valle de Coachella. Su límite anual son 1,000.

COFEM ha notado que varios de los interesados obtuvieron la green card hace más de 20 años.

Según cifras de la Oficina de Ciudadanía y Servicios Migratorios (USCIS), durante el segundo cuarto del año fiscal 2017 (que comprende del 1 de enero al 31 de marzo) tanto en el condado de Los Ángeles como a nivel nacional se recibió la mayor cantidad de procesos de naturalización desde julio de 2014.

En dicho período, se contabilizaron 286,692 solicitudes en todo el país y 8,096 en Los Ángeles.

El USCIS no precisa los motivos de los interesados, solo resalta que de 2015 a 2016 observó un aumento del 24% en las aplicaciones de ciudadanía en el ámbito nacional.


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Votar hasta 2020

Muchos angelinos, como Agustina Samayoa, comenzaron ese papeleo en la primavera de 2016 con la idea de votar, pero la enorme demanda los dejó en el limbo durante meses.

Samayoa, una guatemalteca de 70 años, inició el proceso en mayo de 2016 y juramentó 13 meses después, hasta el 20 de junio, en una ceremonia que se realizó en el Auditorio Cívico de Pasadena.

“Me desilusioné”, dice esta anciana que quería elegir a la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton. La guatemalteca llegó a EEUU en 1998 siendo ya residente permanente. Por el tiempo, ella pudo hacer el examen de ciudadanía en español. El idioma inglés, dice, era su principal impedimento.


Por su parte, Elvira Herrera, una mexicana de 51 años, envió su aplicación en la primavera de 2016 y juramentó hasta junio pasado, una espera que la desilusionó. “Yo quería votar y me desesperaba, porque queríamos un presidente mejor, para tener un buen gobierno, pero pues mire”, dijo quien sumaba casi 30 años como residente permanente.

Pero apenas obtuvo su certificado de naturalización, Herrera se registró en el padrón electoral. Ella asegura que no fallará en ninguna de las votaciones siguientes, sean locales o federales. “Por eso estamos aquí, para votar, para ser la voz de nuestra gente”, dijo la residente de Huntington Park.

Del 1 de octubre de 2015 al 31 de marzo de 2017, poco más de un millón de personas se naturalizaron en todo el país, de las cuales casi 212,000 viven en California y 25,600 en el condado de Los Ángeles, números que no modifican las tendencias electorales actuales, según el análisis del Proyecto de Registro de Votantes y Educación del Suroeste (SVREP).

“Un millón de personas no representa una gran diferencia en el voto”, dijo Antonio González, presidente del SVREP, quien señala que el voto latino, en particular, creció un 15% de 2012 a 2016 principalmente por los jóvenes hispanos nacidos en este país.

“Los nuevos ciudadanos son importantes, pero ya no son el grupo potencial más importante para los latinos”, agregó.

El señor Quezada confía en que podrá participar en la elección del año 2020, en la que Trump buscaría la reelección. “Con mucho gusto votaré pero no por él… nunca, nunca”, dice.


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