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Explotación Infantil

'La Promesa', el hotel de Tijuana donde rescatan niños vendidos como esclavos sexuales hasta por sus propios padres

Un albergue ubicado frente al mar de una ciudad que es considerada un "centro turístico de prostitución infantil" ofrece una nueva oportunidad a decenas de menores que han sido abusados. El surf y las olas del Pacífico son parte del proceso de sanación de niños que han sido rescatados de las garras de sus propios padres y de los sitios clandestinos donde fueron explotados sexualmente.
13 Dic 2017 – 10:18 PM EST

TIJUANA, México.- Sobran las tablas de surf en un viejo hotel ubicado frente al mar de Tijuana, cerca de la barda fronteriza que divide a México y California, que desde hace nueve años opera como albergue infantil. Las olas del Pacífico son parte del proceso de sanación de 42 menores que han sido rescatados de las garras de sus propios padres y de las calles donde fueron explotados sexualmente.

"Muchos de estos niños fueron abusados y vendidos con fines sexuales", dice Connie Youngkin, quien hace 18 años fundó esta casa hogar sui géneris llamada 'La Promesa'. "Empezamos rescatando niños que dormían en callejones y otros lados, que eran golpeados. Una de las niñas fue vendida como esclava sexual por sus padres", explica esta mujer estadounidense en una entrevista con Univision Noticias.

'La Promesa' se ha vuelto un fortín que vela por los más indefensos en una ciudad que tiene el deshonroso título de "centro turístico de prostitución infantil", a la cual incluso han llegado pervertidos con la intención de tener relaciones sexuales con bebés, como fue el caso de un seminarista de Ohio que fue sentenciado en 2016 a más de 15 años de cárcel.

Hace unos 15 años, cuando este lugar operaba en la zona norte de Tijuana, donde abundan las cantinas, centros nocturnos y hoteles en los que abiertamente se ejerce la prostitución -una actividad que es legal en México-, un exvendedor de droga llegó protegido por un policía para rescatar a ocho niños y llevarlos a 'La Promesa'. Desde entonces, dice Connie, el tráfico sexual infantil continúa en niveles alarmantes.


"Si vas a la zona norte y le dices a alguien 'estoy buscando a una niña para tener sexo', te encontrarán a una niña", asegura ella. "En ese lugar hay mujeres drogadictas que tienen tres, cuatro o cinco hijos y ¿sabes cómo obtienen droga? Llevan a sus hijas a fiestas con hombres, las dejan toda la noche y las recogen por la mañana. Son niñas de 8 o 9 años", señala consternada.

A lo largo de los años a este lugar han llegado alrededor de 500 menores, todos con secuelas psicológicas por el maltrato sistemático e incluso, en casos extremos, con daños cerebrales por tantos golpes. Los que fueron esclavos sexuales no eran ofrecidos en las calles de Tijuana, sino por internet y a través de agentes que se encargan de conseguir pederastas que transitan en los alrededores de la popular avenida Revolución.

"Los esconden, no quieren que nadie se entere, excepto quienes ellos quieren", dice Connie, una enfermera retirada de 69 años.

Tras una larga investigación durante la segunda mitad del año 2017, el FBI puso tras las rejas a dos hombres de Los Ángeles, William Dixon Adelman, de 51 años, y Kenneth Bigler, de 52, quienes solían viajar a Tijuana para tener relaciones sexuales con niñas. "Nuevecita y recién robada", decía un email que escribió un "agente de sexo infantil" y que fue interceptado por las autoridades. También descubrieron fotos de las menores.

Pero la mayoría de los criminales evaden a la justicia, según un análisis publicado en 2014 por la Red Mundial de Organizaciones para Acabar con la Prostitución, la Pornografía y el Tráfico de Niños (ECPAT).

"Muy pocos de quienes practican el turismo sexual infantil son arrestados, juzgados y sentenciados. Esto tal vez sea porque generalmente no producen imágenes del abuso perpetrado, ni recurren a medios extremos para practicar el turismo sexual con niños y adolescentes, como comunicarse con redes de pedófilos o intercambiar pornografía", alerta el reporte.


Vendida por 27 dólares

Se calcula que hay unas 50,000 víctimas de la explotación sexual de menores y Tijuana, asegura la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es el fin de la llamada "ruta de las tres T", es decir, los tratantes raptan a los niños en Tapachula (Chiapas) y Tenancingo (Tlaxcala) para llevarlos a Tijuana.

"Algunos niños vienen del sur de México, sus familias llegaron con la esperanza de cruzar hacia EEUU, pero no lo logran y terminan aquí", señala Tyler Youngkin, cofundador de 'La Promesa'. "La Policía parece que se hace de la vista gorda; debe haber leyes más estrictas y aplicarlas", advierte este patólogo retirado, de 70 años.

El abuso de sustancias ilícitas, las deportaciones, la pobreza, el desempleo y la violencia son algunos de los factores que fomentan este flagelo en Tijuana, concluye un reporte elaborado por académicos de la Universidad de California en San Diego (CUSD) y el Colegio de la Frontera Norte (COLEF).

El informe asegura que el 85.3% de las prostitutas entrevistadas relató que comenzó en el trabajo sexual siendo menor. "Fue muy difícil para mí porque me violaron a los 11 años y tenía ese trauma. Empecé a trabajar a los 13 años, me llevaron como cualquier otra que llevarían a un lugar así. Me hicieron quitarme la ropa, me sentía atacada. Me dieron 500 pesos (27 dólares)", señala uno de los testimonios.

Una de las niñas que llegaron al refugio 'La Promesa’' ejercía la prostitución forzada por sus padres. "Era usada en fiestas sexuales con policías y era violada durante toda la noche, y solo tenía 11 años", cuenta Connie, quien antes de abrir el albergue ayudó a mujeres adictas en la frontera.

'La Promesa’ opera en un resort en Playas de Tijuana gracias a un presupuesto mensual de 25,000 dólares que se nutre de donativos, la gran mayoría provenientes de EEUU. El fondo cubre el alquiler, la comida, la ropa, la educación, el transporte y el cuidado médico de los niños. El lugar tiene ocho salones, una galería de arte, un comedor y una piscina techada. Aunque la mayoría de los niños aprovechan que viven frente al mar y surfean a menudo, ese deporte es parte de la terapia que reciben.

La organización ayuda a los menores hasta que se gradúan de la universidad. Algunos lo han logrado. En la lista de egresados hay jóvenes que estudiaron administración de empresas, teología, artes culinarias y otras carreras. Uno de ellos abrió un restaurante en un hospital infantil de Otay, en California.

Los Younking, quienes por muchos años radicaron en San Diego, ahora viven cerca de 'La Promesa'. En EEUU tienen tres hijos biológicos, pero en Playas de Tijuana cuidan a 42, de 9 a 20 años de edad. Su tarea, dicen, es procurarles un mejor futuro.

"Algunos han podido perdonar a sus padres y continuar sus vidas, esa es la clave, para no quedarse atorados ahí el resto de sus vidas", concluye Connie.

En fotos: Niños explotados sexualmente encuentran sanación frente al mar de Tijuana

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