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Inmigrantes indocumentados

La abuela que pasó 6 meses retenida por ICE se defiende: “No soy ninguna pandillera”

Xóchitl Hernández tiene 40 años, cinco hijos y cuatro nietos, y fue detenida en febrero cuando fue a visitar a una amiga a su casa.
14 Sep 2016 – 9:38 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Xóchitl Hernández, la abuela que estuvo 6 meses en una cárcel para indocumentados en el sur de California, conversó con Univision Noticias en Los Ángeles después de salir en libertad bajo fianza y aseguró ser una víctima colateral de un operativo policial antipandillas y haber sufrido discriminación en el centro de detención por no hablar inglés.

La mujer, que a sus 40 años tiene ya cinco hijos y cuatro nietos, regresó a su hogar el pasado viernes por la noche y declaró estar “contenta” por reencontrarse con su familia, aunque su satisfacción no era completa porque tiene que llevar un dispositivo electrónico en el tobillo para estar localizada.

Hernández nació en Ciudad de México y llegó a Estados Unidos cuando era una niña de 10 años. Entró ilegalmente en el país por la frontera de California, iba con su hermana. En su estancia en este país enfrentó una pena menor por un delito en una tienda y la Policía de Los Ángeles (LAPD) no estaba tras pista. No existía ninguna causa abierta en su contra. Se dedicaba a limpiar casas y cuidar de sus hijos.

El 24 de febrero fue a una vivienda en Sur Los Ángeles para buscar a una amiga cuando llegaron las autoridades. En la propiedad había más personas.


“De repente rodearon la casa y salimos fuera. Nos detuvieron. No me tomaron datos, ni me pidieron información. Me arrestaron y me llevaron a la estación de Policía. Me ficharon y me llevaron a la oficina de inmigración en el centro de Los Ángeles. Después a Adelanto (centro de detención para migrantes en el condado de San Bernardino)”, manifestó.

La abuela Xóchitl no supo cuál fue la razón de su arresto hasta que el juez se lo explicó en una vista posterior. La relacionaban con las pandillas de Los Ángeles.

Nunca se le presentaron cargos oficialmente y LAPD no presentó evidencias en su contra, por lo que dejó de ser sospechosa de pertenecer al crimen organizado. No obstante, esa redada hizo que saliera a la luz su situación de indocumentada, lo que la puso en manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

“Le podía pasar a cualquiera”, confesó Hernández, tras reflexionar sobre su situación. Dentro de su infortunio, la mexicana se siente agradecida y sorprendida por la entidad que cobró su caso. Fue protagonista en los noticieros locales y hubo protestas en la calle para que la dejaran salir. Le habían fijado una fianza de 60,000 dólares -“la más alta de las que tenían todas mis compañeras en Adelanto, dijo”- pero tras una reclamación, el juez aceptó rebajarla a 5,000.

La familia logró reunir el dinero con la ayuda de una campaña para recaudar fondos a través de internet. En la cárcel se hizo famosa, reconoció. Dijo tener buena relación con el resto de reclusas, aunque no con los oficiales.

“Me discriminaban mucho porque no hablaba inglés, tenía que buscar a una amiga para que hiciera de intérprete. Nos levantaban a las 3 de la mañana a veces. La comida parecía vómito”, manifestó.

Univision trató de contrastar con ICE las quejas de Hernández, pero en el momento que se publicó esta información aún no se había recibido una respuesta.

La abuela Xóchitl confía ahora en que prospere su solicitud de residencia y evite así la deportación mediante la tramitación de un visado tipo U para víctimas de violencia doméstica.

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