null: nullpx
Deportaciones

Héctor Barajas, el veterano deportado, cruza la frontera para convertirse en ciudadano de EEUU

El mexicano que se hizo famoso por liderar la lucha de los excombatientes deportados en Tijuana pisó suelo estadounidense este viernes, dejando atrás una lejanía de ocho años con su hija y sus padres. Llega con un plan en mente: emprender una nueva batalla para abrir otros centros de apoyo para veteranos y pasar más tiempo con su familia.
13 Abr 2018 – 09:55 PM EDT
Reacciona
Comparte
Cargando Video...

SAN DIEGO, California.– Héctor Barajas ha decidido este viernes portar su uniforme de gala de la Infantería de Marina de Estados Unidos para cruzar "con la cabeza en alto" la garita de San Ysidro, en la frontera entre California y México. Regresa triunfante ocho años después de su segunda deportación para asistir a su ceremonia de naturalización en San Diego, sentando otro precedente legal para más de 200 veteranos que por cometer delitos fueron expulsados del país que defendieron en el campo de batalla.

El veterano cruzó antes del mediodía la frontera en un vehículo particular, según confirmó el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), a pesar de que había pensado hacerlo a pie para que fuera más simbólico. Sin embargo, su historia ha atraído tal cantidad de miradas que finalmente optó por volver al país en un auto y así evitar la congestión de la prensa a su llegada, pues se dirigía a su ceremonia de ciudadanía.

Tras pisar suelo estadounidense, Barajas dio sus primeras impresiones por Facebook Live donde con su uniforme y una gran sonrisa narraba su ingreso al país. "Esto es genial, estoy en Estados Unidos", dijo camino a las oficinas en el centro de San Diego donde hizo su juramentación. "Estoy en casa, seré reconocido como un ciudadano estadounidense".

Deported after 14 years , finally home with my family, Spc B Deported 82nd Abn. US Army Deported Veterans Support House visit, Support, donate deportedveteranssupporthouse.org Deported Veterans Support House

Posted by Hector Barajas on Friday, April 13, 2018


Barajas es el fundador de la Casa del Veterano Deportado, conocida como 'El Búnker', un refugio para excombatientes deportados en la colonia Tomás Aquino de Tijuana. Antes de partir, él prometió con tristeza que no dejará el albergue a la deriva, cumpliendo la máxima de los militares por la que siempre se ha guiado: "Que ningún hombre se quede atrás".

El veterano, quien nació en Zacatecas hace 42 años, pasó las inspecciones de la garita de San Ysidro acompañado por un abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que le ha respaldado en su histórica batalla legal. De este lado de la frontera lo esperaban su familia y decenas de periodistas, que lo han seguido a sol y sombra durante los últimos días.

La juramentación para convertirse en ciudadano estadounidense, que logra un año después de que el gobernador Jerry Brown lo indultara por los delitos que cometió, tuvo lugar en las oficinas de USCIS en San Diego. Es solo un trámite, dice él. El amor que siente por EEUU ya quedó demostrado enlistándose en el Ejército cuando apenas tenía 18 años.

"Yo creo en este país, creo que podemos hacer las cosas bien. Tengo fe", dijo en inglés al salir con su certificado de ciudadanía en mano y agradecer a Dios, a su familia, al gobernador Brown, a todos los congresistas y personas que apoyaron su lucha.

"No estoy muy orgulloso de lo que me trajo a la deportacion, no soy esa persona, he madurado y gracias al trabajo que he hecho puedo vivir el sueño americano por segunda vez", aseguró luego en español.

"Cruzar con mi uniforme para mí es impactante, es una victoria, es algo simbólico", expresó Barajas en una entrevista con Univision Noticias horas antes de retornar a Estados Unidos. "Nosotros no somos en ningún aspecto diferentes a cualquier otro veterano allá (en EEUU). Debemos recibir el mismo trato y la deportación es algo que no debe pasar", reflexionó.

El primer veterano deportado que regresó legalmente tras haber obtenido el perdón de Brown fue Marco Chávez. Volvió el pasado 21 de diciembre al recuperar su residencia permanente tras permanecer en México durante más de una década, en la que se perdió la infancia y adolescencia de sus hijos. Lo deportaron en 2002, condenado por golpear a un perro, aunque él siempre ha negado ese incidente.

Un hasta luego en 'El Búnker'

Barajas vivió en Tijuana desde 2010. Ese año lo sacaron del país por segunda vez tras cumplir una sentencia por ir en el vehículo desde donde uno de sus amigos disparó al aire. Su primera deportación ocurrió en 2004. Reingresó ilegalmente, pero lo volvieron a expulsar por un incidente de tránsito en 2010.

Aunque él obtuvo la residencia permanente siendo adolescente, no aprovechó la opción de obtener la ciudadanía a través de su servicio en las Fuerzas Armadas. No le parecía una prioridad, pues dice que "su prioridad era ser soldado" y a pesar de la insistencia de su madre no hizo el trámite. Luego se arrepintió.

El jueves en la noche se despidió de los veteranos que han recibido su ayuda cenando tacos de adobada (cerdo) y tomando sodas en un bar que está a unos pasos de 'El Búnker'.

Ahí llegó Félix Peralta, quien asegura que Barajas lo sacó de las calles y de la drogadicción. Lleva un mes alojado en 'El Búnker', donde está aprendiendo a salir adelante. "Yo lo voy a extrañar porque es mi amigo y me da muchos consejos; es perseverante", dice Peralta, de 55 años y quien fue deportado hace 17 luego de cumplir una condena por resistirse a un arresto.


Peralta, quien vivía en el este de Los Ángeles, cuenta que conoció a Barajas poco después de tocar fondo, algo que ocurrió a finales de 2015. "Era Navidad y vi un carrito con tamales podridos, los agarré y lo llevé para compartirlo con otros deportados. Y comimos tamales podridos. Comencé a llorar porque del hambre que tenía esos tamales no me sabían mal, sino dulces", relató.

A la cena de despedida también acudió Andrew De León, de 74 años y a quien el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) sacó del país en 2010 luego de pasar 18 meses en la cárcel por posesión de droga. "Héctor me ayudó a recibir mi pensión. Antes mi hermana en Los Ángeles me mandaba dinero para la renta y para comprar comida. Le debo 15,000 dólares. Ahora recibo 1,000 dólares cada mes", contó.

De León, quien estuvo en el Ejército de 1967 a 1969, dice que la partida de Barajas lo hace sentir "un poco mal" porque le recuerda que hace muchos años no ve a sus tres hijos y 10 nietos, quienes viven en el norte de California. Pocas veces lo han visitado en Tijuana. "Si pudiera también regresaría", dice.

Un reporte de ACLU estima que Estados Unidos pudo haber expulsado a más de 230 veteranos de guerra que no tramitaron su ciudadanía, debido a que creyeron, de manera errónea, que la obtendrían automáticamente tras alistarse en las Fuerzas Armadas.

Según la organización, en 2016 había más de 300,000 veteranos no nacidos en el país. De ellos, cerca de 97,000 no tenían la ciudadanía, es decir, están a la deriva ante problemas legales.

"Abrirá más puertas"

"Paren las deportaciones de los veteranos", se leía en la camiseta que este jueves portaba Barajas. Sus últimas horas en 'El Búnker' las pasó atendiendo a periodistas y realizadores de documentales, que no lo dejaron ni comerse dos sándwiches de jamón de pavo. Solo le dio unas mordidas.

En su equipaje trae fotos, unos guantes negros, un libro titulado 'Pancho Villa' (el revolucionario mexicano) y un oso de peluche que guardó desde diciembre sin saber que cinco meses después se lo entregaría a su única hija, Liliana, de 11 años, en este lado de la frontera. Barajas dice que lo que más lamenta de su situación es el tiempo que estuvo alejado de ella. La niña lo visitaba algunos fines de semana, pero sus despedidas los domingos por la tarde fueron las más duras.

"Lo que perdí fue una relación con mi hija y estar en su vida en los últimos años. También me perdí de los cumpleaños de mis padres, las fiestas de quince años, todo eso. Me duele más mi hija, pero todavía tengo mucho que mirar", dice Barajas, hablando como si fuera un preso que está a punto de recuperar su libertad.

A pesar del cansancio, Héctor no dejaba de sonreír el jueves. Sin embargo, admitió que en el fondo estaba triste por dejar la organización a la que dedicaba todo su tiempo. Durante un año seguirá al frente, aunque su plan es encontrar un relevo.

"Aquí dejo muchos recuerdos, buenos y malos. Siento que estoy dejando a los compañeros atrás porque no me los puedo llevar, pero voy a seguir trabajando aquí", aseguró.

El mensaje que les deja a aquellos veteranos que siguen luchando para reencontrarse con sus familias es que no se metan en líos con la justicia, que sigan sus tratamientos y que no entren en depresión. Algunos trabajan y han formado familias en México, pero otros son drogadictos o fallecieron por falta de atención médica.

"A los que se quedan les digo que no hay que perder la esperanza de que tal vez puedan regresar (…) Una dportación no es el fin del mundo", advierte.

Este veterano espera que su caso siente un precedente. "Abrirá más puertas", confía quien se presentó varias veces en la garita de San Ysidro pidiendo una visa humanitaria, pero se la negaron. Su último intento fue en julio de 2016 y él mismo creyó que era su última oportunidad.

Cargando Video...
Héctor Barajas, el veterano deportado a México, regresa a EEUU convertido en ciudadano

Una vez se instale en el sur de California, Barajas planea continuar sus esfuerzos de abrir refugios para veteranos en otros lugares, como República Dominicana, un país que visitará en junio. También quiere encontrar empleo, quizás en el Departamento federal de Asuntos de Veteranos (VA). "Me gustaría algo donde pudiera ayudar a la gente, que es lo que me da satisfacción", señaló.

Yolanda Barona, su mano derecha y fundadora de la organización 'Dreamers Moms', se quedará a cargo temporalmente de 'El Búnker'. Esta mujer cuya visa de turista fue cancelada cuando intentaba pasar por la garita de Tecate hace casi ocho años, llora al hablar sobre el sueño realizado de Barajas. Ella no ha visto a su hija, una dreamer, desde aquella vez que le impidieron el paso a California.

"Pensar que no lo voy a ver en su escritorio como lo he visto a diario... pero eso me hace ser fuerte, esperar mi momento, seguir luchando, ayudando a los otros veteranos", comentó.

Barona, de 48 años, dice que Barajas ha sido un compañero de lucha como ninguno. "Héctor me ha enseñado a ser persistente, a luchar y a tomar lo mejor de cada circunstancia. Que a pesar de estar separados de nuestras familias por haber sido deportados tenemos que salir adelante", dijo.

Así lo recordarán sus compañeros de 'El Búnker', quienes seguirán honrando el trabajo que él emprendió por todos los veteranos deportados, para cumplir con la máxima del Ejército "No dejar a ningún hombre atrás".

Loading
Cargando galería
Cargando Video...
Un viaje al búnker, el cuartel general en México donde viven los veteranos deportados
Reacciona
Comparte

Más contenido de tu interés