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Tiroteo en San Bernardino

Enrique Márquez, el joven poco sociable que armó a los terroristas de San Bernardino

Márquez, descrito como un joven con carácter reservado, admitió haber participado en conspiraciones terroristas, participó en un matrimonio arreglado y estuvo a punto de suicidarse tras el ataque de San Bernardino, según documentos.
15 Feb 2017 – 10:02 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- En noviembre de 2015, un mes antes del ataque terrorista de San Bernardino en el que 14 personas fueron asesinadas, Enrique Márquez Jr. parecía desahogarse en su cuenta de Facebook: “Me pregunto cuándo colapsará todo esto sobre mí”, escribió el joven hispano que, según la fiscalía federal, aceptó este miércoles haber comprado las armas de la masacre en la que murieron 14 personas.

Márquez, de 25 años, reconoció que adquirió en 2011 y 2012 dos rifles de asalto (un Smith and Wesson modelo M&P calibre 5.56 y un DPMS modelo A-15 calibre 5.56) con los que su amigo Syed Rizwan Farook y su esposa, Tashfeen Malik, atacaron a mansalva a los asistentes a una fiesta navideña en el Inland Regional Center de San Bernardino el 2 de diciembre de 2015.

Aunque el joven no participó directamente en esa matanza, aceptó que en 2011 él y Farook planearon perpetrar otro ataque que jamás se realizó en el Colegio Comunitario de Riverside, donde ambos fueron alumnos, cita el acuerdo de culpabilidad que firmó Márquez.

Para las autoridades no fue difícil encontrar el vínculo entre Farook y su presunto proveedor de armas: los números de serie de los rifles estaban ligados al registro de compra bajo el nombre de Márquez. Se alega que él recibió 1,400 dólares para adquirirlos.


Mientras corría la sangre en el Inland Regional Center, Márquez trabajó con normalidad como guardia de seguridad de una tienda Walmart en la ciudad de Corona. Pero Cuando los agentes del FBI fueron a su casa poco después del atentado, no lo encontraron allí.

Al día siguiente, el joven llamó al servicio de emergencias 911 para expresar su deseo de suicidarse. Durante la conversación telefónica, él explicó que Farook había cometido el crimen con los rifles que él compró. Tras tomarse nueve cervezas, Márquez ingresó a la sala de psiquiatría del centro médico UCLA Harbor y al salir quedó bajo custodia de los agentes federales.

El 17 de diciembre de 2015, dos semanas después del ataque, le interpusieron distintos cargos.

Amigos y vecinos de Márquez lo describen como una persona callada y poco sociable, aunque alegre y bromista. Él mismo habría confesado en su cuenta de Facebook que estuvo envuelto en “tramas terroristas, drogas, comportamiento antisocial, matrimonio” y que “podría ir a prisión por fraude”.

“Nunca hablaba mal de nadie, tampoco hablaba de religión”, contó a Univision Noticias a finales de 2015 Viviana Ramírez, quien fue compañera de clase de Márquez.

Sus conocidos relataron que el joven deseaba enlistarse en la Infantería de Marina y para ello se preparó cuando estudió en el Colegio Comunitario de Riverside. Ahí también estudió Farook, un inspector de alimentos en el condado de San Bernardino, aunque ambos se hicieron amigos cuando fueron vecinos.


El amigo del terrorista

Márquez, según las autoridades, entabló amistad con Farook en 2004, cuando se mudó a vivir con su familia a una vivienda cercana a la del joven de padres paquistaníes. Los muchachos se cayeron bien y el hispano, cuatro años más joven que Farook, empezó interesarse por el islam.

Un reporte federal cita que en 2005 él ya rezaba en casa de Farook, quien le habría adoctrinado sobre el islamismo ortodoxo. En 2007, el hispano se hizo musulmán y luego se interesó en el radicalismo sin que su entorno de amistades más cercano tuviera constancia de ello.

Cuatro años más tarde, ya escuchaba discursos fundamentalistas en el hogar de Farook, quien de acuerdo con la investigación habría expresado entonces su interés por unirse a la red terrorista Al-Qaeda.


Según describió Márquez al FBI, en 2011 ambos diseñaron varios planes para atacar el Colegio Comunitario de Riverside y la carretera 91.

Querían “maximizar el número de víctimas”, por eso estudiaron lanzar bombas caseras en la cafetería o en la biblioteca del plantel y después huir para ejecutar otro golpe. Mientras que en la autopista 91 pensaban ubicarse en una zona de la vialidad en la que no había accesos ni salidas y lanzar bombas caseras contra los coches para bloquear el tráfico. Después Farook ejecutaría a los conductores, al tiempo que Márquez esperaba a que llegaran agentes policiacos para dispararles, según la acusación.

Jamás despertaron sospechas. Los vecinos solían ver a los amigos arreglando autos en la antigua casa de Farrok en Riverside. Pero de un día para otro esa relación se rompió y jamás los volvieron a ver juntos.

Al FBI, Márquez explicó que a finales de 2012 la amistad se enfrió por “varias razones”, una de las cuales fue el arresto de dos jóvenes de Ontario que planeaban unirse a los talibanes en Afganistán.

En fotos: retratos de Enrique Márquez: entre el terrorismo y el fraude migratorio


Retratos de Enrique Márquez: entre el terrorismo y el fraude migratorio

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El esposo de mentira

A pesar del distanciamiento, el joven continuó relacionado con Farook y su familia. En noviembre de 2014 él accedió a casarse con Mariya Chernykh, la hermana de la cuñada de Farook, a cambio de recibir un pago de 200 dólares mensuales, una cantidad que obtuvo hasta el ataque en San Bernardino.

Chernykh, una ciudadana rusa que estaba con una visa en EEUU, quería regularizar su situación migratoria en el país. La boda tuvo lugar en la Sociedad Islámica de Corona.

Durante ese tiempo, la joven rusa mantuvo una relación con un hombre llamado Óscar Romero, con el que tuvo una hija. La investigación del FBI constató que todas las referencias existentes en las redes sociales de Chernykh y Romero desaparecieron en 2014, antes de que se fraguara el matrimonio con Márquez, quien admitió que cobró por aceptar la boda y arreglar así los papeles de Chernykh.

Raheel Farook, hermano del asesino de San Bernardino, y su esposa Tatiana, según la documentación judicial, fueron los encargados de proveer el dinero, dar testimonio de la legitimidad del enlace y proveer con la logística para que Márquez y Chernykh parecieran un matrimonio legítimo.

Márquez apenas hablaba del matrimonio con sus amistades. Y es que jamás vivió con su esposa.

En una entrevista con la prensa, la madre de Márquez, Armida Chacón, aseguró que su hijo era una “buena persona” y lo describió como su “mano derecha” en la casa y el cuidador de sus hermanos.

“No sé cómo es que pasó todo esto”, decía la mujer sobre el ataque. “Mi mundo de vino abajo”.

En fotos: el ataque en San Bernardino el 2 de diciembre de 2015

En fotos: Ataque en San Bernardino, un año después

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