Los vientos de Santa Ana han dado una tregua en la región y las autoridades levantan las órdenes de evacuaciones, permitiendo a miles de personas volver a la normalidad, otros deberán enfrentar la pérdida de sus familiares y la destrucción total o parcial de sus viviendas, mientras que los bomberos continúan con sus labores de contención en varias zonas del sur de California.