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Condenas

"Él podrá respirar y Sierra no", la decepción de un padre por la sentencia a quien mató a su hija

La cadena perpetua a la que condenaron al hombre encontrado culpable de asesinar a la quinceañera Sierra LaMar en el norte de California no dejó satisfecho al padre de la víctima, que esperaba la pena de muerte.
7 Jun 2017 – 8:38 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La sentencia a cadena perpetua que recibió un hombre, encontrado culpable del secuestro y el asesinato de Sierra LaMar, una quinceañera que en 2012 desapareció en el norte de California, no fue suficiente para el padre de la víctima que espera la pena de muerte.

"Él podrá seguir viviendo, Sierra no", reprochó Steve LaMar al salir del tribunal en San José, California, donde el lunes un jurado condenó a Antolín García Torres, de 26 años de edad, a pasar el resto de su vida en prisión.

Pero para el padre de la joven esa no fue una tan buena noticia: "Estaría mintiendo si no dijera que estoy decepcionado con el veredicto. Él podrá seguir viviendo y Sierra no. Él podrá respirar y Sierra no. Él podrá comer todos los días y ver a su familia y nosotros no tendremos eso".

Marlene LaMar, madre de Sierra, dijo sentir al menos un poco de alivio de que García Torres no estará más en las calles con la posibilidad de que dañe a otros niños.

"Él continuará viviendo en esclavitud mientras viva", declaró a la prensa la mamá de la víctima al salir del tribunal. "Pero la angustia estará en nuestras vidas para siempre". La madre se refería a la incertidumbre de no saber dónde quedó su hija, ya que el cuerpo aún no ha sido encontrado.

De camino a la escuela

Sierra LaMar desapareció la mañana del 16 de marzo de 2012 cuando se dirigía a la parada del bus escolar en Morgan Hills, una comunidad rural localizada a 25 millas al sur de San José.


Días después algunas prendas de vestir y el teléfono celular de Sierra fueron encontrados cerca de la residencia de la familia.

Las pistas apuntaron a Antolín García Torres, un residente de la misma comunidad de Morgan Hills que en ese entonces tenía 21 años de edad y vivía en una casa móvil junto con su esposa, su madre y su hija de un año y medio de nacida.

Según la evidencia que presentó la fiscalía del condado de Santa Clara, el ADN de García Torres estaba en la ropa hallada de Sierra, aunque durante el juicio el acusado negó todas las acusaciones.

Los detectives también pudieron recoger cabellos en una cuerda que el acusado guardaba en la cajuela de su vehículo y que al ser analizados en el laboratorio resultaron positivos para el ADN de Sierra, expuso la fiscalía durante el juicio.

El Sheriff de Santa Clara tenía en sus registros el ADN de García Torres por previos arrestos relacionados con agresión y asalto.

Durante el juicio, algunos de sus familiares trataron de defenderlo con testimonios que indicaban un pasado tormentoso que García Torres habría vivido de niño al lado de su padre, quien era alcohólico y purga condena por abuso sexual de un menor que vivía en la misma casa.


En mayo pasado el jurado lo encontró culpable de secuestro y asesinato, sin embargo la pena de muerte que había solicitado la fiscalía no fue concedida, por lo que García Torres pasará el resto de su vida en prisión sin posibilidad alguna de libertad condicional.

La madre del sentenciado, Laura Torres, salió apresurada del tribunal y cuando los reporteros le preguntaron si sentía alivio de que el jurado le perdonó la vida a su hijo, ella solo respondió que sí.

Aunque en noviembre pasado los votantes del estado aprobaron la Proposición 66 para agilizar el proceso legal de las ejecuciones, en California no se ha ejecutado a ningún reo desde 2006 debido a una suspensión impuesta por un juez federal, por lo que la sentencia de pena de muerte que reciben algunos acusados son solo simbólicas.


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